- Cualquier actividad: económica, profesional o política, se apoya o intenta fundamentarse, en los expertos como especialistas. En la geopolítica ningún experto especialista previó con acierto la caída del muro de Berlín, ni la consiguiente desintegración del los que fue la Unión Soviética con su Pacto de Varsovia, ni la paralela unificación de Alemania. Cuando se produjo lo comentaron previeron y erraron. Los expertos especialistas en calificación de riesgos y solvencias de los países del mundo occidental no previeron la crisis económica en la que estamos. Ninguno de ellos apretó el botón de alerta en tiempo útil en relación a las “solventes” entidades financieras que hace unos años acabaron en quiebra, con importantísimas personalidades del mundo financiero en la cárcel por estafas masivas, de las qué fueron “victimas” relevantes inversores rodeados de expertos especialistas. EEUU, país al que se le supone mayor especialidad en seguridad nacional, fue incapaz de prever y evitar el ataque a las Torres Gemelas, cuando sucedió lo analizaron, y previeron como solución invadir Afganistán; como lo analizaron mal y previeron peor, ahora están tratando de salir de allí y no saben cómo. Extraordinarios expertos consideraron que invadir Irán con excusas ciertas o inventadas resolverían importantes cuestiones de seguridad para el mundo occidental; dieron por acabada la guerra cuando en realidad estaba empezando, al tiempo que desbarataron su propia excusa al no encontrar armas de destrucción masiva. A la crisis económica no la vieron venir ni los expertos del Fondo Monetario Internacional ni los del Banco Mundial. Cuando estaban metidos en ella, han hecho diversos diagnósticos y extendido distintas recetas; primero que pasaría pronto, luego que duraría más, algunos que duraría siempre y otros que no se sabe. En cuanto al remedio: primero que lo solventaría la inversión pública y el auxilio a las entidades financieras privadas con fondos públicos; luego que se solventaría retirando la inversión pública, ahorrando mucho y suprimiendo las primas que las entidades financieras daban a sus ejecutivos -expertos especialistas en cobro de bonus para ellos-. Mientras tanto los expertos especialistas seguían estudiando una solución para el terrorismo internacional originado, según ellos, por el extremismo religioso del mundo musulmán; siempre naturalmente tratando, según decían, de propiciar que estos países y sus gentes accedan a un régimen democrático. No obstante, cuando en 1991 el FIS (Frente Islamista de Salvación) en Argelia ganó democráticamente las elecciones conquistando el poder a través de las urnas los mismo expertos especialistas y demócratas no dijeron ni pío cuando los generales de Argelia intervinieron, anularon las elecciones, ilegalizaron el partido, encarcelaron a los representantes populares electos que dejaron vivos y declararon el estado de emergencia que duró hasta hace unos días cuando sucedió el imprevisto alzamiento popular en Túnez. En Turquía en el 2007 accedió democráticamente al poder el AKP de inspiración islamista, hasta la actualidad no ha demostrado ninguna incapacidad para actuar dentro de los cauces democráticos e incluso se le deja coquetear con la entrada en la Unión Europea, aunque los expertos especialistas pronosticaban desastres absolutos para nuestra sacrosanta civilización occidental. Los mismos expertos especialista en geopolítica al principio de este año 2011 ni se les pasó por sus cabezas que en los dos meses siguientes desapareciera el régimen de Túnez y el de Egipto. Hasta hace unos días la gente no sabía que ahí mismo, en la otra margen del Mediterráneo habían dos dictadores sanguinarios y corrompidos. Al contrario: en Túnez los de aquí veraneaban placenteramente y en Egipto se hacían relajados paseos en camello en el entorno de las pirámides. Pocos años antes se encumbraba al Sha de Persia en Irán, “Luz de arios”. Cuando repudió por infértil a su mujer Soraya, de madre alemana, se llenaron de nobleza las revistas del corazón en el mundo occidental. El origen pro-nazi de los Pahlevi se trasmutó en anticomunismo y la CIA le echó una manita para convertirse en tirano amigo; en definitiva se había preparado en Suiza y era pro-occidental con la minoría que le sustentaba, al tiempo que se enriquecían juntos con las miserias de los muchos. Cuando desde Francia apareció el opositor Ayatolá Jomeini, desde aquí, el occidente de los expertos y especialistas se apoyó a Sadam Husein para que éste desde el Irán vecino intentara volver al status quo. No salió bien, y para arreglarlo, después de descubrir que Sadam no era un tirano amigo, –que era tirano ya lo sabían-, se intentó llevar la libertad a Irán y se montó una guerra distribuida al mundo por televisión. Ahora Libia: si los libios se sacan de encima a Gadafi todos los expertos y especialistas analizarán las atrocidades hechas por Gadafi desde hace 40 años; pero si Gadafi se aguanta en el poder ese análisis se guardará en un cajón, le dejaremos montar en nuestros parques su jaima custodiada por vírgenes, festejaremos sus excentricidades, y los expertos especialistas analizarán que es un mal menor puesto que peor hubiera sido que con Libia se hicieran los fundamentalistas. De momento a nadie se le ha ocurrido valorar que los islamistas puedan ser tan demócratas como lo es la democracia-cristiana, muy alejada por supuesto del cristianismo salido de la inquisición y las guerras santas; pero de momento a los de religión musulmana no les dejamos ni intentarlo. Los expertos y especialistas actuales no son más que hacedores de creencias, que se alimentan entre ellos de teorías perfectas hasta que se demuestra su inutilidad; pero mientras la realidad no les contradice, viven como pastores de almas venerados y engordando, mientras el rebaño se afana en aliviar las urgencias con la imaginación. Las credos que difunden son menos longevos que los producidos por las religiones; aunque es verdad que éstas tienen unas ventajas insuperables, todo lo que prevén y prometen se hará realidad en el más allá. Hay que morirse para verlo, y ciertamente no se conoce a ninguno que resucitara para quejarse de algún engaño.
- Ruben Romero de Chiarla; Barcelona a 26 de febrero del 2011.-
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sábado, 26 de febrero de 2011
HACEDORES DE CREENCIAS: LOS EXPERTOS
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martes, 15 de febrero de 2011
GUARDA Y CUSTODIA COMPARTIDA
PRESUNTO BOICOT DE LOS FISCALES DE BARCELONA A LA GUARDA Y CUSTODIA COMPARTIDA, EN LOS PROCESOS MATRIMONIALES.-
En los procedimientos de separación y divorcio –desde que tal posibilidad legal existe en nuestro país-, nunca ha estado prohibida la guarda y custodia compartida sobre los hijos comunes si los progenitores lo acordaban de común acuerdo y tal acuerdo no resultaba lesivo para los hijos. Era lesivo por ejemplo si el acuerdo consistía en que los hijos estuvieran una semana con el padre viviendo él en Canarias y una semana con la madre viviendo ell en Galicia; o cualquier otro acuerdo que se alejara del sentido común o impusieran a los hijos circunstancias tales como que anduvieran de un lado para el otro como maleta de loco. No obstante, en caso de contienda entre esposo y esposa (progenitor y progenitora) generalmente se le atribuía la guarda y custodia exclusiva a la madre, por considerarla más capacitada para atender a los hijos comunes o con más disponibilidad de tiempo para hacerlo. Actualmente mediante la modificación legal operada en el vigente Código Civil de Catalunya, la guarda y custodia compartida entre los progenitores es la regla general, y la exclusiva para uno de ellos es la excepción; y también en las separaciones y divorcios contenciosos, en los que la decisión no la toma ni el padre ni la madre, ni el esposo ni la esposa, sino que la impone el juez; éste, en teoría, podrá imponer una guarda y custodia compartida si los dos progenitores se la disputan. El hecho que legalmente se prime la guarda y custodia compartida en sí mismo no determina que más progenitores a la hora de romper su convivencia conyugal se pongan de acuerdo en compartir en igualdad en tiempos y en responsabilidades la crianza de sus hijos. Los quebrantos emocionales que el fracaso matrimonial implica, es igual con una ley que con otra. Pero sí es cierto, que actualmente hay más padres que quieren compartir la guarda y custodia de sus hijos con las madres de sus hijos. Hay hoy más personas capaces de distinguir las responsabilidades que tienen para con sus parejas de las responsabilidades que tienen para con los hijos habidos con esa misma pareja. Llegar a un acuerdo por parte de dos personas que convivieron juntos los años suficientes para tener un hijo o varios y después uno de ellos decide no continuar con dicha convivencia, es harto difícil. Es posible que el que toma la iniciativa, antes de tomarla ya haya reorganizado aunque sea mentalmente su vida futura alejada del entorno que tenía; pero el que recibe la noticia se encuentra más desarmado. Es una obviedad que se produce un fuerte choque emocional; una distorsión sustancial en las previsiones que los componentes de esa pareja tenía antes de decidirse la separación. Es la constatación de un fracaso en un proyecto vital común. Y ante ello cada cual reacciona como puede o como sabe. Lo primero que surge es, ¿ de quién es la culpa?, y lo más fácil es atribuírsela al otro, aunque los hay que se las imponen toda a sí mismo. Lo siguiente suele ser: ¿qué hacemos con los niños?, y la madre considera que los quiere más y el padre considera que él los quiere más. Luego pasan a valorar con quién estarán mejor, y lo fácil es decir: “conmigo”. Para llegar a aceptar que los hijos son de los dos y que los dos son responsables, y que los dos se han de responsabilizar y esforzar por igual, hay un abismo. Es un camino muy espinoso en cuyo tránsito padre y madre salen llenos de rasguños; y cuando llegan a su objetivo de compartir, cada uno ha dejado mucho en manos del otro; ambos han mantenido el mínimo de confianza mutua; la imprescindible. Han trascendido sus propios deseos y sus propios impulsos; se han comido la frustración y la rabia; han hecho la vista gorda a las traiciones y a los reproches. Han puesto a sus hijos por delante de sus propias personas. Y eso es sublime; eso merece un respeto reverencial.
El Fiscal está ahí, en los procedimientos de separación y divorcio para intervenir en pro de los menores, aún cuando los padres están de acuerdo en cómo gobernar el futuro de sus propios hijos; como defensores de los menores en los procedimientos contenciosos, en los que los dos contendientes se postulan como idóneos al tiempo que desprecian al otro, su función es importante en tanto que se le supone neutral. En los procedimientos de mutuo acuerdo su intervención parece relegada a un plano muy residual para el caso que los progenitores hayan efectuado pactos perjudiciales para los hijos, que en su caso, el propio juez podría ya repelerlos de oficio. De ahí que la intervención del ministerio fiscal en un procedimiento de mutuo acuerdo, parece tener escasa o ninguna virtualidad.
Lo que ya resulta insoportable, por perjudicial, es que el ministerio fiscal se inmiscuya en los acuerdos de los progenitores, con propuestas insostenibles que indefectiblemente llevan a la ruptura de lo ya convenido. Es decir; es inaceptable que el ministerio fiscal haga exactamente lo contrario a lo que debe hacer; que no puede ser otra cosa que coadyuvar a que unos hijos menores tengan la mayor paz y bienestar posible dentro de la problemática que de suyo produce la separación de sus padres.
Pues bien; hoy en un procedimiento de divorcio que profesionalmente llevo como abogado de los dos cónyuges, en el que se presentó un convenio de guarda y custodia compartida sobre dos hijos, con igualdad de tiempos y de responsabilidades asumidas por los dos progenitores que viven en Barcelona muy próximos el uno del otro; y en el que se dice que las cuestiones importantes que afecten a los hijos como lo son el cambio de domicilio o de colegios se resolverán por consenso de los dos padres, como debe ser, y que para el caso que no sean capaces de resolverlos acudan a que se lo resuelva el juez; el ministerio fiscal dice que: “para evitar controversias futuras en cuanto al centro escolar que pudieran surgir por el hecho del cambio de domicilio por parte de cualquiera de los progenitores o por desacuerdo en el tipo de educación, al referirse a cuestiones que afecten al derecho a la educación y bienestar de los menores interesa se determine el progenitor al que se otorga en principio la capacidad de decisión sobre dicha posible controversia, sin perjuicio del ulterior procedimiento judicial que pudiera incoarse al respecto”.
Cualquier persona lega en derecho, ya advertiría sin necesidad de ningún otra ayuda profesional que tal pedimento por parte del que se supone defensor neutral de los menores, es una carga de profundidad dirigida contra la línea de flotación de una familia que pretende al menos mantener a flote lo esencial: sus hijos. Resulta del todo inconcebible, que unos progenitores después de haber superado todas las dudas, inseguridades, recelos y desconfianzas, ahora se pongan a discutir cual de los dos, por encima del otro, tendrá en principio la capacidad de decisión nada menos que el cambio de domicilio por parte de cualquiera de ellos dos o por desacuerdo en el tipo de educación. Es decir: que si en principio tal capacidad de decisión se le otorgara a la madre, ésta podría decidir irse a vivir a Canarias y enviar a los hijos a estudiar a una escuela musulmana, y el padre si no está de acuerdo que vaya al juez; y si el juez le da la razón al padre que los niños vuelvan a donde estaban y la madre también; y mientras tanto la guarda y custodia compartida no existe. Si la decisión en principio se le otorga al padre éste podría decidir internar a los hijos en un seminario católico para que sean monjes religiosos y de paso irse a vivir a Mallorca; y si la madre no lo ve bien que vaya al juez, y si le da la razón que todo vuelva a ser como antes. Seguro que si uno de los progenitores está dispuesto a ceder tal potestad a otro, es que ambos están preparados para volver a casarse de nuevo; o, el que cede no ha asumido de verdad compartir en igualdad las potestades parentales de sus hijos puesto que en tal caso sería el otro el que de vedad estaría ostentando la guarda y custodia y las potestades parentales en exclusiva. El que cede al otro en principio la capacidad de decisión nada menos que el cambio de domicilio por parte de cualquiera de los progenitores o por desacuerdo en el tipo de educación será, si acaso, el canguro de los hijos pero no padre o madre.
Claro, con planteamientos como éste, además de ser seguro que no existirá ni una sola sentencia que en proceso contencioso que otorgue una sola guarda y custodia compartida, se romperán todos los acuerdos presentados en los procedimientos consensuales. Y lo que ya da pena, es que se hable de intentar dentro de los procedimientos, intermediaciones de otros profesionales para llegar a consensos. La ley por un lado, los fiscales por otro y el derecho a la tutela judicial efectiva sigue ahí en el artículo veinticuatro de la constitución.
En dos meses ya me he encontrado con tres casos de este tipo. UNA PENA.
Ruben Romero de Chiarla, abog.
Barcelona a 15 de febrero del 2011.-
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