viernes, 5 de enero de 2018

ELOGIO DE LA ESTULTICIA


 
Hace mas de  quinientos años, Erasmo de Róterdam en su Elogio de la Locura, decía: He querido de esta manera imitar a algunos de los retóricos de nuestro tiempo que se tienen por unos dioses en cuanto lucen dos lenguas, como la sanguijuela, y creen ejecutar una acción preclara al intercalar en sus discursos latinos, a modo de mosaico, algunas palabritas griegas, aunque no venga a cuento. Efectivamente, mi gente se complace más en una cosa a medida que de más lejos viene. Y si en ellos los hay que sean un poco más ambiciosos, ríanse, aplaudan y, según el ejemplo de los asnos, muevan las orejas a fin de que parezca a los demás que lo comprenden todo” Y al pobre Erasmo, los de la curia romana le decían: Ud. puso el huevo y Lutero lo empolló”, a los que él respondió: Si, pero yo esperaba un pollo de otra clase”.

Aquello dicho allá por el año 1500, ahora poco que ver tiene, salvo, claro está, que cambiemos las palabritas griegas por las palabritas en inglés; que el huevo lo puso Rajoy y Puigdemont lo empolló, y que Rajoy esperaba un pollo de otra clase. Aunque puede que aún quede en vigor en la nuestra actual curia política, lo de:  ríanse, aplaudan y, según el ejemplo de los asnos, muevan las orejas a fin de que parezca a los demás que lo comprenden todo.

En Tabarnia a 5 de enero del 2018. RRCh.

viernes, 29 de diciembre de 2017

TABARNIA


       Una de las afirmaciones que sustenta el nacionalismo es que, todos tenemos raíces en alguna parte. Lo de las raíces no es más que una floritura lingüística; todos tenemos piernas a diferencia de los árboles y con ellas podemos situarnos en las partes que nos de la gana o dónde nos obliguen las circunstancias. Aunque es cierto que, desde cuando nacemos y por unos años no podemos desplazarnos autónomamente, tiempo que aprovechan los demás para manipularnos con las cosas de las raíces, y generalmente lo hacen aquellos que no se han movido mucho y han sido convenientemente aleccionados por los que mucho se mueven.

        Luego viene lo de la sangre en consonancia con los apellidos, que ya es más gracioso porque cuentan los apellidos de presente a pasado y si llegan a la octava o novena generación ya se ponen el marchamo de ser de toda la vida, como si la sangre les haya llegado por generación espontánea a la novena generación previa a los portadores actuales. Es verdad que el lugar de nacimiento si además se ha estado allí al menos hasta pasar la adolescencia suele tener algún significado emocional, especialmente cuando se recuerda la infancia desde la edad adulta. Ese lugar suele ser muy restringido, de escasos kilómetros a la redonda, con el epicentro en la casa familiar, sin abarcar ni de cerca la total geografía hasta sus fronteras de lo que luego se hace llamar nación o patria. Esto no es más que el resultado de motivaciones exógenas efectuadas por la ideología de los voceros de la historia que acentúan los episodios que más les conviene para lo que quieren transmitir. El reparto de territorios con sus fronteras poco tiene que ver con el interés y bienestar de sus pobladores, aunque es verdad que algunos de éstos acaban convenciendo al resto con argucias emocionales que generalmente no van más allá de la propagación de la aporofobia. La intensión de segregar a los pobres.

De ahí que, lo de constituir la Comunidad Autónoma de Tabarnia (Barcelona y Tarragona) fuera de Cataluña y dentro de España, es una de las bobadas más geniales que han surgido en estos últimos meses, en tanto que pone a los separatistas/separadores frente al espejo. Y todas las bobadas si se cultivan y repiten, se pueden hacer serias. Veamos…

Barcelona a 29 de diciembre del 2017, RRCh.

martes, 19 de diciembre de 2017

CUANDO LA POLÍTICA SE CONVIERTE EN RELIGIÓN


Cuando esto pasa, y está pasando en Cataluña, la política deja de ser instrumento para corregir los problemas verdaderos y se convierte en pura fe en el más allá. La enajenación sobre el más allá, tiene ventajas incontestables: permite gozar de una ilusión sin la pretensión de verlas realizadas. Del más allá nadie ha vuelto para negarlas. El separatismo y el anti separatismo se esta convirtiendo en eso, una suerte de sustancia alucinógena que permite a los unos y a sus contrarios vivir fuera de la realidad. La realidad le es ajena. Cada uno se atrinchera en el relato de la negación del otro. El esfuerzo se concentra en disfrazar la inutilidad propia enfrentándola a la exclusiva y excluyente maldad de su adversario. La nada. Los separatistas y los anti separatistas se han emborrachado de nada; una nada materializada en banderas.  Que lo que han dicho los separatistas antes de declarar, insinuar o simbolizar la independencia era una sarta de mentiras ya no lo niegan ni ellos mismos, pero como toda religión sus postulados para ellos son otra cosa. Las mentiras corresponden a la discordancia entre la representación mental y la realidad, pero la representación mental de los separatistas trasciende a lo verdadero y va al más allá. La simbología alimenta sentimientos y mientras no falten los de la barriga, la digestión emocional está garantizada. Por tanto, enfrentar sus discursos con la realidad es una pérdida de tiempo. Y los antiseparatistas han entrado en el juego de perder el tiempo, intentando incrementar el unionismo al margen también de la realidad. Todo comen patria y engordan. La corrección de esta triste realidad solo pasa por la reforma de la Constitución, pero a nadie le importa la Constitución porque están en el propósito de la trascendencia. Patriotismo como religión agnóstica. Y a seguir en procesión con banderitas y cánticos…

Barcelona a 19 de diciembre 2017. RRCh.

lunes, 11 de diciembre de 2017

El apego a la manipulación


Hace ya más de 70 años que Erich Fromm trató de apuntar los motivos por los que demasiados humanos temen a la libertad. La lucha por la libertad fue sostenida por los oprimidos contra los privilegiados, aunque a la larga los que habían batallado por ella contra la opresión, una vez conquistada acabaron alineándose con sus antiguo enemigos para defender los privilegios obtenidos. Se preguntaba Fromm, ¿cómo podemos explicar la atracción que sobre tantas personas ejerce el sometimiento al líder como solución concreta o a la opinión pública como huida abstracta? Esa falsa conciencia que hace incompatible la realidad y su interpretación por parte de un grupo, y que debilita la subsistencia de la democracia, que solo encontrará su fortalecimiento con la expansión de la personalidad de los individuos si son dueños de su voluntad con un pensamiento auténticamente propio. Combatiendo esa tendencia a evadirnos de la libertad mediante la estandarización del individuo hacia una conformidad automática. Esa visión pesimista con disposición de abandonar toda acción social para refugiarnos en soluciones individuales o grupales. Con “El miedo a la libertad” Fromm intentaba explicar cómo y porqué los alemanes se habían hecho fascistas y siguieron a Hitler, cuando éste se convirtió en Alemania. Cómo y porqué los alemanes se habían hecho separatistas y desde ahí intentaron extrapolar su supuesta superioridad para dominar el mundo. Hace más de 30 años que Fromm murió, pero aún perdura la misma problemática que describió e intentó explicar, y en ciertas sociedades actuales parece reactivarse con otros nombres, posiblemente con menor intensidad finalista, pero con los mismos instrumentos: la misma manipulación. En estos tantos años transcurridos, aún no hemos perdido el miedo a la libertad, aunque los humanos hemos sido capaces de crear tecnología eficaz para comunicarnos y acceder a información veraz que nos posibilitaría un pensamiento auténticamente propio, hemos preferido repetir o hacer propio lo ajeno, consagrado la propagación de la manipulación como sucedáneo plácido a la fatiga de pensar por nosotros mismos. Sabemos que nos mienten, que nos manipulan, pero preferimos elegir entre lo menos malo con tal de no esforzarnos en ir a las fuentes y sacar conclusiones propias. La tecnología de la comunicación puede ser un camino idóneo para el ejercicio genuino de la libertad, pero el miedo a ejercerla nos está convirtiendo en meros rebotadores de frases antes de entenderlas. Cualquier ejercicio intelectual nos fatiga, hemos perdido el aprecio por lo durable.

 

Barcelona a 11 de diciembre del 2017.- RRCh

lunes, 27 de noviembre de 2017

DELITOS DE IDIOTEZ


Es probable que, además de modificar a Constitución o sustituirla por otra mejor, debamos modificar el Código Penal, e introducir el delito de idiotez. Con ello podíamos solventar problemas que aparentemente ahora no tienen solución ni castigo. El término idiota, según he visto por ahí, tuvo su primera acepción en la Grecia clásica, y venía a definir a la persona egoísta que no se ocupaba de los asuntos públicos. Si partimos de tal definición podríamos instaurar un tipo penal que dijera más o menos lo siguiente: El que siendo persona física o jurídica y haya asumido la gestión de cualquier asunto público, sea por elección, concurso,  nombramiento o mediante la superación de oposiciones, que teniendo potestades, mando o responsabilidad sobre la cosa pública y por su distracción, ineptitud, descuido, falta de interés o ignorancia no se entere que en su entorno se producen actos, acciones o dejaciones que genere un perjuicio para el bien público. Será castigado con la inhabilitación por tiempo de quince a veinticinco años para ejercer cualquier actividad que directa o indirectamente se relacionen con las funciones públicas, y a reponer con su peculio particular el prejuicio económico causado. Con este delito así redactado o mejorado, se podría castigar a los que resultan impunes por no enterarse que en el partido político que dirigen su tesorero amasa fortunas en Suiza, la sede del propio partido se reforma de lujo sin saber de dónde salió el dinero para financiarlo, se hacen mítines en campañas electorales gratis sin conocer quién hace los regalos y con qué finalidad. Serviría para hacer pagar a los jefes de partidos que ignoran que un montón de millones de euros se destina a expedientes de regulación de empleos dónde perciben indemnizaciones y subsidios personas que no eran empleados. Serviría para nacionalizar el tres por ciento que llegan a las arcas del partido sin saber de qué porcentajes salen, quién lo pone y para qué. Compensaría a la gente de las distracciones de infantas que firman sin leer, pero gracias a ello, ella, su marido y su entorno se dan la vida padre. Daría solución a los separatistas que en su afán de dividir a la gente porque se creen mayoría y segregadas vivirían como dios, y luego descubren que ni eran mayoría ni todo el campo era orégano, y en el empeño empobrecieron el terruño expulsando empresas generadoras de riquezas, enemistaron a la gente entre sí, y se gastaron una millonada en el proceso. En definitiva, serviría para separar a los idiotas.

Barcelona a 27 de noviembre del 2017.- RRCh

jueves, 23 de noviembre de 2017

CAROLINA BESCANSA: ¡GRACIAS!


No recuerdo que alguna vez le haya dado las gracias a un político en activo, y seguro que nunca lo he escrito. La propuesta de reforma de la Constitución española que hace la Sra. Bescansa, razonada e inclusiva para todos los pueblos/regiones/países y comunidades de España, es un alivio, una satisfacción, una esperanza. Y más aún después de la absoluta decepción que ha producido en la gente que en su día vislumbró algún atisbo de racionalidad e ilusión en el cambio efectivo de lo que no funciona, por la ineptitud, arrogancia y descrédito del Sr. Iglesias y sus palmeros.

       Hasta el día de hoy ningún político había planteado con cara y ojos una reforma de la Constitución que fuera más allá del intento de apaciguar o dejar para después, la problemática generada por el separatismo de una parte importante de los españoles radicados en Cataluña.

       Bescansa ha abordado la problemática de España en su conjunto, trascendiendo, asumiendo, y proponiendo soluciones, también a pretensiones particulares y exclusivistas. Su propuesta es razonable y razonada, y ello no implica que tenga éxito en su conjunto, ni tampoco que tenga algún tipo de éxito. Pero al menos es un texto susceptible de ser defendido, modificado, mejorado. Una propuesta concreta para iniciar un debate centrado, un algo que defender para corregir los sesudos diagnósticos de los males existentes.

       Sus ideas identifican el problema y propone una forma de resolverlo. Un Senado útil en la distribución de la riqueza entre territorios, compuesto por integrantes elegidos con criterios electorales equilibrados; un presidente de gobierno legitimado sin tener que pasar por componendas a corto plazo; un Parlamento con poder verdadero y no residual, y la posibilidad democrática con mayorías reforzadas y reiteradas, para aquellas regiones, países, comunidades o pueblos que quieran constituirse al margen de España.

       Esa es la función de un político, poner sobre la mesa propuestas concretas y no hacer como se estaba haciendo, un discurso para cada cliente y para cada ocasión.

       Bescansa ha sido apartada por el insoportable Pablo Iglesias y sus aduladores, de aquello que ella pretendió crear, y su propuesta además del valor que en sí misma tiene, demuestra la valentía de su autora, que le ha atribuido contenido a su oficio de parlamentaria.

Gracias, Carolina Bescansa.

Barcelona a 23 de noviembre del 2017. RRCh

miércoles, 22 de noviembre de 2017

SER ESPAÑOL ES UNA HISTORIA


Algunos de aquí y otros de fuera se preguntan qué es ser español, ahora que se ha promocionado el separatismo en Cataluña. La respuesta es muy simple. Ser español es ser ciudadano de un Estado con una organización constitucional, jurisdiccional, judicial y administrativa, que compete, otorga derechos y obliga, a los naturales o nacionalizados que habitan en la península Ibérica (exceptuando Portugal), Islas Baleares, Islas Canarias, Ceuta y Melilla; y disponen por serlo, de un documento nacional de identidad y un pasaporte que les identifica, atribuyéndoles derechos y obligaciones en el interior y en el exterior. Luego si les gusta o no ser españoles es otra cosa; seguramente hay muchas personas que no les gusta ser bajos o altos, rubios o morenos, gordos o flacos. Pero lo son. Además, hay una historia. Como también hay una historia en las personas bajas, altas, morenas, rubias, gordas y flacas. Es cierto que algunos españoles dicen no sentirse españoles, y como ellos no se sienten españoles desprecias a los que sí se sienten españoles o a los que no sienten nada por el mero hecho de vivir dónde viven. Tan triste como el que siendo bajito o alto no se siente bajito o alto y desprecia a los bajitos o a los altos. Es algo así como atribuirle a sus iguales el complejo de inferioridad propio, o hacer culpable al prójimo de lo que uno es o de cómo se siente. Existen ciudadanos en todas partes de España que les hubiera gustado ser ingleses, alemanes, franceses o belgas; y ello puede que obedezca a que actualmente siente más admiración por esos países que por el propio. A veces eso sucede por ignorar las miserias que los admirados ocultan o las virtudes que los propios han olvidado. Un español “arrepentido” de serlo, cuando quiere castigarse echa mano de los supuestos crímenes contra la humanidad en la conquista de América, la Inquisición y el franquismo, y enfrentan tales acontecimientos con criterios humanitarios actuales, pero no lo compara con las actuaciones  del imperio británico en África, el tráfico de esclavos, las masacres religiosas en Francia con los hugonotes, el nazismo en Alemania o la reducción a la mitad que de los congoleños hizo Bélgica y su rey Leopoldo II. Ni comparan la suerte de los indígenas hispanoamericano, con los de la América anglófona. Seguramente España debe promocionar el conocimiento de sus ciudadanos, de la historia propia y europea comparada, al menos desde el siglo XVl al XX.

Y, ¿qué es ser catalán?; exceptuando lo evidente: ciudadano español residente en la Comunidad Autónoma de Cataluña. ¿eh?

Barcelona a 22 de noviembre del 2017. RRCh.