miércoles, 10 de octubre de 2018

Daniel Bernabé/ Alberto Garzón


Bernabé escribió el libro La Trampa de la Diversidad, concluyendo que:  no es lo mismo una voz plural que una voz atomizada; quizá ha llegado el momento de buscar qué es lo que nos une más que lo que nos separa”; y Garzón, con razón  se sintió directamente aludido, respondiendo con una diatriba pretendidamente academicista mediante encuestas del BBVA, glosando a viejas glorias del marxismo, y llamando al legitimismo más ortodoxo y clásico para deslegitimar los planteamiento de Bernabé: “lo que está diciendo Bernabé, aunque no se atreve a llegar tan lejos explícitamente, es que hay que dejar de hablar tanto de diversidad y hablar más de clase trabajadora y de sus «problemas” cotidianos”, y en esto acierta Garzón, es efectivamente lo que está diciendo Bernabé por más que a Garzón le pique.

 Pero es que el “producto” que quiere vender Garzón, no se está comprando ni por la “clase media” ni por la otra; y podría preguntarse qué taras tienen sus postulados y encontrarle remedio, y si resultara que están en el lado de los “compradores” debería afanarse en explicar cómo se arreglan las averías.

 Podemos estar muchos de acuerdo en que Trump y Balsonaro por citar solo dos ejemplos de los mucho que hay, son idiotas y siempre lo fueron, pero claro en coherencia deberíamos asumir que la mitad de los estadounidenses y la mitad de los brasileños, también se han vuelto idiotas, aunque antes no lo eran, dado que votaban a Obama y Lula respectivamente, y porqué la mayoría de los exvotantes comunistas en Francia ahora votan a Le Pen ….

El pan y el circo en unos momentos sirvió, pero el circo solo no alimenta, en el sentido propio del término.

 
Barcelona a 10 de octubre del 2018. RRCh

jueves, 4 de octubre de 2018

El Viejo.

Como él era el mayor de los seis, estuvo escaso tiempo en la escuela, ni un año, y allí poco le enseñaron. A los ocho más o menos ya servía para algo, entre las vacas o entre los terrones. Cuando le empecé a conocer tendría yo unos seis, y él treinta y pico. De antes no me acuerdo. Tenía las manos rasposas y callos en los nudillos de sus pulgares, como una pelotita, duras, casi trasparentes, ordeñaba las vacas a mano, y muchas. Olía a sudor hasta en invierno. Tenía una bicicleta de color gris con unas ruedas más anchas que las habituales, y un asiento de cuero duro con elásticos detrás, y la compró fiada. En la barra horizontal ataba una almohada, y allí me lleva, y un día por distraído se me fue la patita derecha entre los rayos de la rueda delantera, y se me arremangó el cuero del empeine, se asustó, me llevó a casa de una tía, hermana suya, y con salmuera en agua cliente me curaron. Tenía unos músculos en los brazos que ya siendo yo más crecidito quería que me salieran a mí, y me hice dos pesas con arena y portland en forma de rueda y unos alambres para que no se partiera, un agujero en medio y cuando se secó y estaba duro las uní con un palo y las levantaba una y otra vez, pero no conseguí nunca las bolas en los brazos que él tenía. Siempre estaba haciendo fuerza: ordeñando vacas, trasladando tarros de leche, y yendo y volviendo al trabajo en la bicicleta gris por caminos de tierra llenos de pozos, y cuando debía descansar plantaba boniatos, y papas, y tomates, y chícharos, y choclos. Y reía. Y arreglaba lo que se rompía, como podía, solo tenía un martillo y una tenaza, y un trozo de riel que servía para enderezar clavos viejos y cuando no, para mantener la puerta de la casa abierta. Siempre se reía y hacía cuentos; no los que se repiten y los saben todos, se lo inventaba, y a veces me asustaba. Una vez, todo serio dijo que había cambiado la casa por un cachilo Ford a un vecino, que era el único auto del barrio y hacía muchos años que estaba roto debajo de un árbol. Pero bueno, lo pintaríamos, le echaríamos nafta y a pasear por ahí y por allá. Y dormiríamos en los caminos y debajo de los puentes. Me lo creí, y miraba el techo de la casa como para despedirme, cuando se empezó a reír, respiré valorando lo que teníamos. Nunca se quejaba por nada, ni parecía que sintiera dolor por ninguna herida, un día se cayó en bicicleta cuando venía del tambo, como a las tres de la mañana, y se abrió el labio superior, se le veían los dientes con la boca apretada y uno de ellos lo tenía metido para dentro; lo cosieron en frío y cuando volvió le pidió a la vieja que le aprontara el mate, mientras él en el espejo se metía el diente para dentro, que le duró en su sitio quince o veinte años. Los callos que tenía en el culo del banco del ordeñar, cuando se le ponían fuleros le pedía a la vieja que le echar alcohol y le pusiera unto, y ya estaba. Siendo yo muchachón y con ganas de gastar más allá de lo imprescindible, cuando dije de ponerme a trabajar, él me dijo serio sin admitir réplica, que estudiara, que ya trabajaba él y la vieja, y que con ayudar en las vacaciones carpiendo los boniatos, regando los tomates, yendo a la vendimia y alguna changa más ya estaba bien; vos estudiá. Vivíamos de no gastar. Cuando dejó los tambos se fue a las canteras, lejos de casa. Venía los sábados por la noche en ómnibus en viaje de más de dos horas y se iba el domingo por la tarde, nos traía la plata y que la vieja le lavara la ropa. Él gastaba poco, un par de paquetes de tabaco Rio Novo, un librito de hojilla para armar los cigarros, el mate, unos litros de leche, una barra de jabón Bao, un poco de carne de puchero -aguja o falda- unas papas, fideos, algo de pan, y ya estaba. Pasada mi adolescencia y antes de mandarme a mudar, vivimos juntos, él trabajaba en la cantera y yo de peón de albañil, él dormía abajo y yo arriba en una cucheta hecha con madera de obra, al lado otro peón de nuestro pueblo. En el cuarto no cabían más de dos camas sobre el suelo. Él se levantaba antes, a eso de las cinco de la mañana, y cuando tenía el agua caliente para matear me llamaba. Tomábamos mates, sin decirnos nada, pero nos mirábamos, y luego nos íbamos al laburo, él a la cantera y yo a la obra. De escribir ya no se acordaba, pero aprendió a leer, y leía todo lo que caía en sus manos, concentrado, como desconectado del mundo. El día que le dije: viejo me voy de aquí, él me miró a los ojos, y bajando la vista dijo, a dónde. A España viejo, me voy a España. No me dijo nada más. Y, ¡la puta!, cuánto me hubiera gustado saber en aquel momento qué pensó; años después más o menos lo supe. Sintió miedo, frustración, esperanza, ilusión, derrota, triunfo, tristeza y alegría. Su hijo mayor se iba, y no sabía bien a dónde, ni cómo, ni para qué, ni si lo volvería a ver, pero me apoyó tragando saliva, confió en mí. Fue como aquella vez anterior que me dijo, vos estudiá que ya trabajo yo, esta vez era, vos andáte que ya me quedo yo. Y se quedó hasta que murió, y yo me quedaré con él hasta que me muera. Si alguna vez se me pasó por la cabeza hacer algo que no estaba bien, solo en pensar en lo que diría el viejo si me viera me paraba en seco, él siempre tuvo crédito, era hombre de fiar. Tengo en la mesita del comedor una foto de él, cuando estaba viejo y jodido, y su mirada de hombre bueno me tranquiliza. Nadie aún me ha regalado mejores ejemplos de abnegación, prudencia, sentido del deber, responsabilidad y decencia. Mi padre.

 

Barcelona a 2 de octubre del 2018. RRCh

 

 

 


















































martes, 2 de octubre de 2018

LOS CREYENTES DE MENTIRAS SUELEN EXIGIR SU CUMPLIMIENTO


Salvo que las promesas difieran su cumplimiento al más allá, cuanto lo prometido es falso con la afirmación de cumplimiento inmediato, los engañados aprietan, “y hacen bien” parafraseando al aprendiz de caudillo Sr. Torra. Pero al pobre hombre los muchachos le entendieron mal, él quería que apretaran al Parlamento del Estado no al suyo, que apretaran al Gobierno Español no al suyo, lo malo es que las mentiras se leen en los “masters” del Sr. Torra. El hombre ha tenido un lapsus memorístico, olvidó que el articulo 155 de la Constitución ya no está en vigor lo que le sitúa en unas circunstancias mucho más incómodas. Prometió la república catalana ya, y eso es lo que le piden que cumpla.

       Este personaje en  2011, en Un dia de fúria i de vergonya, asociaba las protestas de ese año ante el Parlament con el golpe de Estado de Tejero: “Inmediatamente me viene la idea de Tejero y el tricornio”; claro, ahora que es President y consecuentemente el máximo responsable de los Mossos d´Esquadra, ha tenido que mandar o soportar que la policía que él gobierna de palos a los “suyos” para impedir que tomen el mismo Parlament.

       En su fuero interno, sin dudas, el Sr. Torras comparte al cien por cien las soflamas del Sr. Casado y el Sr. Rivera:¡por favor dadme un 155 ya, que el victimismo se me agota y los míos vienen contra mí!.Si España se equivoca y nos envía los tanques ganaremos mucho. Ojalá nos los envíen, porque podremos ganar alguna simpatía. ¿Y si no se equivoca?

 

Barcelona a 2 de octubre del 2018, RRCh.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

POR QUÉ NO PROBAR EN DECIR LA VERDAD?


 
       A la pobre ministra de Justicia Dolores Delgado le han sacado una grabación de una conversación en la que ella hace diez años dijo, que el actual ministro del Interior Sr. Grande-Marlaska es un “maricón” y que en un viaje a Colombia se encontró con magistrados del Tribunal Supremo con chicas menores de edad y que le dijeron que eran camareras y les había dado lástima.

       Bueno, podía haber dicho que efectivamente se refirió a Grande-Marlaska como maricón refiriéndose a su condición sexual de homosexual declarado, que lo hizo en sentido peyorativo en conversación desenfadada en una comida, que en aquel momento no tenía gran estima por el Sr. Grande-Marlaska, que no lo conocía mucho y que ahora que sí conoce bien se arrepiente de haber dicho tal cosa y le pide disculpas públicamente. Con respecto a los jueces en Colombia es verdad que lo dijo y lo que dijo también es verdad. Claro si le preguntaran, que le preguntarían, quiénes eran esos jueces, diría que como no lo dijo en aquella conversación de hace diez años, no lo va a decir ahora, especialmente porque igual la excusa que le pusieron era la verdad y ella se equivocó en la suspicacia de su conclusión, porque efectivamente en aquel entonces pensó que aquellos jueces eran unos degenerados que intentaban mantener relaciones sexuales con las chicas. Con respecto a la reunión mantenida con el Sr. Villarejo, solo decir que se vio con él en varias ocasiones y que en aquél entonces esta persona gozaba de completa honorabilidad, dado que se conoció su presunta implicación criminal años después. Y punto.

       Pero no, la muchacha lo primero que dijo es que nunca se había encontrado con el Sr. Villarejo, luego que no con el Sr. Villarejo abogado, y luego que solo tres veces; y que no dijo lo de maricón refiriéndose a la condición sexual de Grande-Marlaska. Una pena…

       Y más pena dan los personajes públicos en activo, que cuando le preguntan sobre la relación antigua con un corrupto dicen que no le conocieron. Claro que le conocieron; claro, si resulta que las personas hoy descubiertas como corruptas, antes eran personas ejemplares a las cuales todos querían ser amigos por los cargos públicos o privados de primera línea que ocupaban, la capacidad que tenían en resolver problemas, poner en contacto gentes importantes y hacer recomendaciones, eran personas ejemplares, de conducta intachables, famosos, exitosos, y de obligado conocimiento para quien quería llegar a ser “alguien”. Precisamente se hicieron corruptos por los cargos que ocupaban, por esa capacidad de conexión e influencia, y su fama en círculos concretos con lo que se creyeron impunes. Y naturalmente, los que les bailaron el agua y fueron con ellos a comidas en restaurantes de postín, no son todos corruptos.

       Pero cuando hay tanto pudor para no decir la verdad y ésta sale, se pierde la credibilidad para ser ministra como para ser fiscal.

       ¿Por qué no probar a decir la verdad?

 

Barcelona a 26 de septiembre del 2018.- RRCh

lunes, 17 de septiembre de 2018

AFORAMIENTOS


 

Al parecer Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, ha propuesto modificar el Art. 71 de la Constitución para eliminar los aforamientos de los Políticos, y que tal reforma se podría hacer en 60 días. Inmediatamente surge la manipulación maliciosa de los separatistas, diciendo que, si se puede reformar la Constitución en 60 días, ¿porqué no se reforma también para posibilitar un referéndum de autodeterminación de Cataluña? El porqué no, ya lo saben, o lo deberían saber si pasar por cenutrio no fuera parte sustancial de la estrategia del embuste.

El artículo 71 de la Constitución, se modifica por las reglas que prevé el artículo 167 de la misma Constitución con el voto de 3/5 de los miembros del Senado y 3/5 de los miembros del Congreso de los Diputados, o por una Comisión paritaria del Senado y Congreso, y el apoyo mayoritario por 2/3 de ambas cámaras. Y solo será llevado a referéndum si así lo pide la décima parte de los diputados o de los senadores.

 Y la reforma del artículo 2 de la Constitución en que se establece que la unidad de España es indisoluble, solo se puede reformar por la vía del artículo 168 de la Constitución.

El texto de la Constitución está a disposición de todos en Internet; incluyendo a los cenutrios.

 
Barcelona a 17 de septiembre del 2018. RRCh

viernes, 14 de septiembre de 2018

ADA COLAU, la lideresa nova.


La alcaldesa de Barcelona Sra. Colau se apunta a todas las fiestas, por aquello de que mejor que hablen mal a que no hablen de ella. Es versátil, se amolda a la perfección a cualquier circunstancia. Es nacionalista catalana entre los nacionalistas catalanes, española entre los españolistas, internacionalista en lo internacional; nacionalista entre los nacionales; legitimista ente los legitimistas, constitucionalista entre los constitucionalistas, estuvo a punto de ser violada cuando de maltrato femenino se trata, y es bisexual, heterosexual, homosexual, de izquierda y de derechas… Una artista la señora.

Y, como no está masterizada, con esto de los politiqueros con curriculum ampliados de favor, ella no se iba a quedar atrás, debía entrar en el elenco. Y dijo para salir en los papeles que, una empresaria le propuso facilitarle que acabara la carrera universitaria de filosofía que la alcaldesa dejó colgada, y que sería en un plis plas. ¡Chupao!. Y lo consiguió: salió en los papeles.

 Quién se lo dijo, porqué y para qué, no lo dice. Una pena, sería interesante que le hubiera tirado de la lengua: qué, ¿conoces a alguien importante en la Facultad que me lo pueda hacer?; ¿es habitual que se faciliten estas cosas a nosotros?; ¿cómo se llama?; ¿a quién que conozcamos se lo han arreglado?; ¿qué me pedirán a cambio? y, ¿tu porqué me ibas a hacer ese favor?… No, no, fue una anécdota… Ya, Sra. Colau, pero, ¿la anécdota se la inventó para la ocasión o la empresaria existe y tiene nombre?.

Barcelona a 14 de septiembre del 2018. RRCh.

jueves, 6 de septiembre de 2018

REGULARIZACIÓN DE LA PROSTITUCIÓN


Cuando lo que se pretende analizar son las consecuencias y no las causas de las cuestiones sociales, es fácil la crítica con frases políticamente correctas y muy solidarias con las personas que han de pechar con tales consecuencias; ahora bien, con ello no se alivian las consecuencias en las personas que las sufren. Queda bien decir en el caso de la prostitución, que esto no puede ser un trabajo y por tanto no se ha de regularizar, puesto que un trabajo es lo que se hace con el cuerpo y la prostitución convierte el cuerpo en el lugar y objeto del trabajo. Queda bien comparar la legalización de la prostitución con la legalización de la esclavitud, el trabajo infantil y el proxenetismo. Pero este argumento es sabidamente falso. La ilegalización de la esclavitud se centró en impedir que legalmente unas personas fueran dueños de otras personas contra la voluntad de éstas últimas, lo que no impide que muchas personas pobres para salvar sus urgencias sean voluntariamente esclavos trabajando por la comida o por salarios miserables. La ilegalización del trabajo infantil se instauró en los países en los qué tal necesidad familiar podía solventarla el Estado, y en los países que ello no se solventa, los niños trabajan o se mueren de hambre. La ilegalización y consecuente penalización del proxenetismo nadie la discute, y su existencia puede obedecer o ser coadyuvada precisamente, por la inexistencia de una reglamentación legal del ejercicio de la prostitución.

Todas las soflamas pretendidamente defensoras de la mujer y en combate con la utilización que de ella hacen los hombres, es tan inútil e hipócrita como si se hiciera en relación a los hombres -que por ejemplo en Senegal y por idénticos motivos- tiene que dedicarse a la prostitución con mujeres europeas (españolas, francesas, italianas, alemanas, etc.) Mujeres éstas que suplen sus insatisfacciones comprando tiempo y sumisión a hombres con cuerpos bien conformados a los que buscan en las playas; cosa que por lo demás pasa en todos los lugares; y aquí también. La compra de satisfacción sexual no depende del género de comprador y vendedor, sino de la capacidad económica para comprar en uno, y las urgencias del otro que vende.

Las causas de la prostitución podrían hallarse en la miseria, en la incultura, y también en los falsos espejismo socialmente tolerados donde la medida de lo que se tiene y posee determina lo que aparentemente se es. No todas las personas que se dedican a la prostitución lo hacen por necesidad perentorias o sometidas a la imposición forzada de otro; muchos lo hacen voluntariamente y defienden su actividad como un trabajo: trabajadores sexuales. Seguramente los trabajadores sexuales como los trabajadores de todo tipo trabajan para cubrir sus necesidades. Las necesidades de cada cual depende de su subjetivad, de sus valores, de sus prioridades. Los hay que se conforman con cubrir lo objetivamente esencial y razonable, y los hay que desde su subjetivad necesitan aparentar una solvencia al tiempo que esconder la procedencia de sus recursos. Los hay que consideran más penoso dedicarse a un trabajo de los denominados normales que establecer el objeto y puesto de trabajo en su propio cuerpo; hecho éste -como es evidente-, que no es exclusivo de los que se dedican a la prostitución; ciertos modelos hacen lo mismo con otro nombre, y ganan fama, mucho dinero, y lo que es peor: obtienen el aplauso social.

El reconocimiento de la prostitución como trabajo sexual y su consiguiente regularización legal en derechos y deberes, al menos visibilizaría a muchos hombre y mujeres (más mujeres que hombres) que hoy por hoy son “ilegales” al dedicarse a una actividad “prohibida”. Si tuvieran protección legal quizás no tendrían que buscarse o someterse a protectores criminales, con lo que el proxenetismo tendría menor clientela. Quizás sufrirían menos de enfermedades de transmisión sexual y de otras lesiones físicas o psíquicas con el acceso a la sanidad pública sin tener que esconder su oficio. Quizás podrían disponer de pensiones de jubilación, incapacidad y bajas por enfermedad.

 Pero bueno, siempre podemos dejarlo como está y seguir alimentando sesudos discursos emancipadores, expuestos por brillantes mentes en impolutas tribunas.

 

Barcelona a 6 de septiembre del 2018. RRCh.