Ahora
la cosa está en si Podemos apoya la investidura del Sánchez (PSOE) a la
presidencia del gobierno al tiempo que otros partidos
(nacionalistas-separatistas) se abstienen en segunda votación, o si Podemos
vota en contra del gobierno de Sánchez. Si podemos no apoya al PSOE no habrá
investidura y se deberán repetir las elecciones generales. Podemos ya hace bastante
tiempo que dejó de ser lo que pareció que pretendía ser, y se ha convertido en
el partido del Sr. Iglesias y la compañía que él ha elegido. Desde esa
perspectiva es entendible que el Sr. Iglesias pretenda ser ministro de Sánchez.
Iglesias ya logró, por voluntad propia o por ineptitud, convertir a Podemos en
una fuerza política irrelevante, y personalmente solo le queda defender la
relevancia propia: ser ministro. Sánchez
tiene difícil aceptar tal propuesta, en tanto que resulta complicado tener en
el consejo de ministros a una persona que defiende un referéndum en Cataluña
para que se independice o no, aunque no ha dicho nunca cómo y de qué manera prevé
eludir la aplicación de la Constitución, especialmente lo previsto en su Art. 2.
Como Iglesias ve como solución al separatismo catalán ese referéndum, él
considera que los que convocaron en Cataluña un referéndum ilegal y se pasaron
por el arco de triunfo la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Cataluña
son presos políticos, y no políticos presos. PERO ahora que quieres ser ministro
manda a uno de los suyos a decir que si es ministro será leal con el gobierno
del PSOE. Claro si es leal con el gobierno que lo acoja como ministro siendo de
Podemos y no del PSOE, él abdicará de sus principios, con lo que habrá que suponer
que con una cartera de ministro se opondrá a cualquier aventura separatista por
ser contraria a la Constitución y ahora dirá que en España no hay presos
políticos sino políticos presos. Con lo cual las lealtades del Sr. Iglesias con
unos principios o sus contrarios depende de que él tenga o no un ministerio.
Ante tal tesitura, es posible que resulte más higiénico que se convoquen nuevas
elecciones, y si se ha de asumir que en ellas acabe gobernando el tripartito de
derechas, se asume. Esa otra posibilidad consistente en que Rivera (Ciudadanos)
se abstenga en las votaciones y Sánchez pudiera ser investido en segunda
votación por mayoría simple, ya en si mismo no resulta previsible, dada el
encastre que Rivera ha conseguido con la derecha comedida y la ultraderecha
montaraz; y además con el voto en contra de Podemos es imposible. Por tanto,
estaremos esperando la decisión de Sr. iglesias que subido a la cumbre de un rascacielos
amenaza con tirarse si no se le hace ministro. Y es capaz de hacerlo por
aquello de asaltar los cielos; a no ser que le haga arrepentirse la aparición
mental de la imagen de su chalé con piscina destinado a independizar a su prole
de malos ejemplos. Veremos…
martes, 2 de julio de 2019
miércoles, 12 de junio de 2019
CUARENTA AÑOS NO ES NADA
Parece que fue ayer; aún
recuerdo el ruido que hizo la cadena cuando me fui. Cruzaba a lo ancho de poste
a poste la salida del patio de la casa en la que mi vieja me parió y fue mi
único hogar hasta aquel día. La cadena no era una puerta sino un elemento
disuasorio para que no entraran las vacas que callejeaban alimentándose del
pasto existente en lo que debieran ser aceras. El pueblo era conocido como Isla
Mala, que nunca fue isla; ni tampoco mala, puesto que los lugares no suelen
estar provistos de voluntad ni capacidad de acción, y en la gente que lo ocupa
siempre hay de todo, como en todos lados. De pueblo pasó a ser Villa, y se le
cambió el nombre por la fecha de 25 de Mayo, y nunca supe a qué cumpleaños
hacía honor. Ya el país mismo tiene un nombre de referencia, República que está
al oriente del río Uruguay; pues, de este lado de río.
Hoy hace cuarenta años, el doce salí y el
trece de junio de mil novecientos setenta y nueve llegué a Madrid, y al día
siguiente en tren acabé en la puerta de la estación de Francia, en Barcelona, y
hablando con uno y otro a los pocos días me enteré que estaba habitado por
catalanes y los carteles de los comercios parecían estar escritos con faltas de
ortografía, a algunas palabras le faltaban letras y en otras que iban con be
larga las ponían con ve corta; y ya casi estaban en verano cuando allá
comenzaba el invierno. No sabía nada de Cataluña, y eso que antes de
salir fui varias veces al consulado español en Montevideo, y me daban
periódicos del ABC en papel avión, que contaba cosas de Telesforo Monzón en el
País Vasco, de Fraga y Adolfo Suárez, pero de Cataluña nada, y menos que
Barcelona estuviera en ella.
Dos días antes en el Aeropuerto de Carrasco
de Montevideo, aunque realmente está en Canelones, subí por primera vez a un
avión, el de LAP (Líneas Aéreas Paraguayas), que era el más barato.
Era un gurí de veintiún
años, aunque me creía un hombre hecho y derecho, que igual lo era, según con
quiénes se haga la comparación. Dejé a mi vieja jodida, muy jodida, y a mi
viejo callado, muy callado, y a mi hermana Cecilia y a mi hermana Jacqueline y
a muchos más; muchos. Cecilia creo que no la aceptó en aquel momento, y
Jacqueline no tenía edad para entenderlo. El último que me acompañó casi hasta
la escalinata del avión fue Campito, un hombre extraordinario, mi tío, que
apretándome el brazo me dijo: Darío, si
te va mal y tienes que volver, llamáme, te pagaré el boleto de vuelta, aunque
tenga que empeñar la casa.
Como el gurí canilludo y
protestón que fui, ya de adolescente comencé a acariciar la idea de mandarme a
mudar porque no me encajaba el entorno que me cayó en suerte, aunque la
decisión definitiva me la fundamentó cumplidamente un señor con poder. El
desgraciado que movía los hilos, un año antes me ofreció ponerme a dedo como
profesor de literatura en Florida sustituyendo a Pascual Costa que había sido
mi profesor de secundaria o a un tal Hugo Rivas que no conocía; me dio a elegir.
A estos dos, él, que podía, los quitaba por suponerles a ellos malas ideas y para meterlos
presos. Aquella oferta destrozó la poca esperanza que podía tener en el futuro
próximo de Uruguay. Las dos víctimas señaladas en aquellos tiempos eran intelectuales
valiosos que tenía Florida, y posiblemente unos de los mejores del país. La
idea me rompió el alma: ahora sí que se
jodió el Uruguay, me dije. Aquel día llegué a casa a dedo, no tenía plata
para el ómnibus, y le dije a la vieja: vieja,
en marzo del año que viene me voy para España. Ella tragó saliva e hizo un
gesto mezcla de desolación y media sonrisa, mi determinación le hizo mella. Y
bueno, me fui a Punta del Este a trabajar en la construcción para conseguir la
plata para el pasaje y una maleta. Antes había estado en Montevideo trabajando
en una metalúrgica que hacía componentes para las planchas Philips, pero unos
milicos del Estado Mayor Conjunto me habían echado de la ciudad, junto con
Julio Molina y el Pardo, por haber denunciado a la empresa de no pagar los
seguros sociales cuando al Pardo un balancín le aplastó un dedo.
En marzo no pudo ser, pero
en junio sí que me fui.
En Punta del Este aprendí
bastante, con mucha jeta, en pocos meses pasé de peón a oficial albañil, luego
me rebajaron a medio oficial cuando descubrieron que no tenía mucha idea para
levantar paredes a plomo y que se aguantaran, pero al poco tiempo volví a ser
oficial, en otro sitio. Aprendí allí que en Punta del Este los uruguayos
constituíamos una población flotante provisional dedicada a los servicios domésticos
y de temporada veraniega, y que los estables eran unos muy pocos paisanos ricos,
y muchos ricachones extranjeros que no nos daban pelota. A la peonada se la
trataba de esconder al salir de la obra para que no deslucieran el glamur de la
Punta; debíamos patear unas cuadras para agarrar el ómnibus lejos de Avenida
Gorlero. Lo mejor que me llevé de allí, fue el sentimiento y disposición
solidaria de los compañeros de sudores. Vivíamos acinados en viviendas del
extrarradio de Maldonado; compartiendo entre cuatro o cinco habitaciones de
unos seis metros cuadrados donde además nos cocinábamos, y como teníamos solo
una olla, la usábamos para hacer los guisos, llevar la comida a la obra, y
después calentar en ella agua para ducharnos en un excusado fuera que tenía
como puerta una bolsa de plástico y un agujero para cagar. A veces nos
llevábamos una tira de falda o cogote para asar, el asado de costillas era muy
caro, y las milanesas las hacíamos con mortadela. La carne buena se exportaba y
la que quedaba solo la podían comprar los ricos. No se votaba porque no había
elecciones, mandaban los milicos que como se habían hecho dueños del territorio
y de sus pobladores no veían la necesidad de contar con los demás, aunque
teníamos banderitas para aplazar las ganas.
Cuando salí para España, iba
para Madrid, pero en el asiento de al lado, en el avión, venía un señor enjuto
de unos setenta años, y comenzamos a hablar. No recuerdo su nombre, ni si se lo
pregunté, pero me contó que estaba jubilado y que había sido profesor de la
universidad en Montevideo, conocía bastante de España, y se empeñó en que mejor
me fuera a Barcelona que había más trabajo. Vos
ahora cuando lleguemos te vinís conmigo al hotel, te peqás una ducha, y nos
vamos al Museo del Prado que es lo mejor que hay en Madrid, y después agarrás
un tren en Chamartín y te vas a Barcelona; y así lo hice.
Llegué a Barcelona, un día
de lluvia, la estación de Francia tenía la fachada ennegrecida y la calle era
de adoquines de piedras gastadas; se me cayeron los huevos. Como tenía el
teléfono de Leonardo, le llamé, y al poco rato apareció con Bienve. Cuando vi
su sonrisa ancha, su calva y la manera de remar al caminar, me volvió el alma
al cuerpo. Me llevaron a su casa, y por la tarde salió el sol, y caminamos por
las Ramblas. Desde ese día, siempre que me entró algún bajón, me he ido a bajar
las Ramblas.
¡La puta, que han pasado
personas y cosas en estos cuarenta años!; algunos se quedaron y otros no; las
cosas siempre se superan. Se me fueron
los dos viejos, pero los sigo teniendo como mis mejores maestros. El viejo
siempre me acompaña cada mañana cuando tomamos mate, y recordamos cuándo
íbamos con el serrucho al monte al lado de los Vidarte, a escondidas, a trocear
palos para hacer fuego y asar boniatos; y cuándo él se quedó sin trabajo unos
días y se iba al campo a cazar aperiaces para pucherearlas. El viejo se acuerda
de todo, de cuando plantábamos en el campo de Santos Muñoz, y llevábamos lo
cosechado en la carretilla para casa, y la vieja para ayudar tiraba delante con
una piola. Y a veces me echa en cara, para joderme, que hacía llorar a Cecilia
por puro boludo, y que la muchacha nunca se pudo ganar el kilo de caramelos que
le prometió si aguantaba un día completo sin llorar; y yo le digo, y vos,
que acostumbraste a Jacqueline a que se durmiera golpeándole el culo sobre los
pañales, y si no lo hacías se ponía a gritar como una marrana. Y nos
reímos.
La vieja de vez en cuando me manda un rezongón,
y trato de hacerle caso, porque me acuerdo cuando me cruzaba las canillas con
una vara de mimbre para corregirme. Para joderme, siempre me recuerda cuando en
el liceo perdí el examen de francés y me calenté tanto que llegué a casa y tiré
los cuadernos diciendo que no estudiaría más en mí puta vida, y la vieja me
dijo que no fuera burro, y me compró el libro para hacer el examen de nuevo,
que al final lo aprobé, sin aprender un carajo. Ella, que fue solo unos pocos días
a la escuela, siempre ha sido mi referente como economista, era un fenómeno
estirando un peso y se buscaba la vida como fuera, tejía, se iba a la vendimia,
punteaba la tierra, carpía boniatos, regaba; y nunca gastaba más que lo que
tenía, era una vieja rezongona, pero completa.
Ya pronto nomás el viejo seré yo, y si tengo
suerte, cuando sea osamenta igual hasta mis hijos cavilan conmigo; y lo que me
jode, es que todavía no toman mate los cabrones.
Barcelona a 12 de junio del
2019. RRCh.
lunes, 3 de junio de 2019
Monedero, Iglesias y Espinar
El fracaso de Podemos, tiene las mismas causas que todos los
fracasos de las izquierdas, cuando quieren conseguir una cosa y su contraria a
la vez y con el menor esfuerzo posible. No se puede acceder a parcelas de poder
con la oferta de emancipar a los de abajo, y al mismo tiempo hacer requiebros para
ahorrarse impuesto como hizo Monedero, y luego perder el culo pagando lo que
pretendía ocultar para evitar una sanción. No se puede porque eso exactamente es
lo que él estaba criticando a los que llamaba casta, y porque la recaudación de
impuestos y su correcto uso es lo único que puede paliar la desigualdad de los
de abajo. No se puede defender que los de abajo tengan viviendas dignas, y al
mismo tiempo especular con una vivienda pública como hizo Espinar. No se puede
decir que se ha crecido en un barrio obrero al que se defenderá, y a la mínima
oportunidad adquirir una casa con jardín y piscina para alejarse del ambiente
de los de abajo, como hizo Iglesias. Si se quiere liderar una alternativa emancipadora,
se ha de estar abajo, dando ejemplo. Y lo que es peor, no se puede compadrear con
el independentismo. El independentismo es la antítesis de la izquierda, es lo
contrario a los de abajo. Solo se quieren independizar los que están arriba, y
en cierta medida fue lo que personalmente hizo Iglesias: independizarse de Vallecas
para irse a Galapagar un lugar más cómodo y tranquilo dónde criar a sus hijos. Claro
que la derecha ha aprovechado lo antes expuesto machaconamente, ¿pero es que Monedero/Iglesias/Espinar
no lo esperaban? No se puede pretender derruir lo que llamaron régimen del
setenta y ocho, y años después llevar la Constitución del setenta y ocho en la
mano como si fuera la biblia, para reivindicar su completa aplicación. Todo eso
genera un asco en los votantes que hacen que no les voten nunca más.
Barcelona a 3 de junio del 2019. RRCh.
miércoles, 29 de mayo de 2019
Lo que pudo ser y no fue
Parecería
comúnmente aceptada la idea que las personas de izquierda son más críticos con
los suyos que los de derecha, como una tendencia a que en la tribu haya tantos
caciques como indios. Pero igual esto no es verdad, puesto que cuando un cacique
se sitúa en primera línea los otros tragan saliva con el gañote estirado y al
que abre la boca siguen considerándosele revisionista y traidor; salvo que diga
amén. El Podemos que pudo ser y apuntó a serlo se ha concentrado en tal esencia
que en poco tiempo solo será candidato y votante el Sr. Pablo Iglesias. Esta persona
presuntamente preparada, doctorada, ilustrada y laureada en su gesta de
intelectual de grupito, ha resultado de una arrogancia tan desmesurada que
desluce todo lo que se le presumía y descubre su orfandad en cualquier decoro.
Ya de entrada con su egocentrismo ha conseguido quedarse como socio único del
equipo que fundó el partido; los echó a todos para poner a los aduladores que paliaran
sus complejos de inferioridad. Como toda persona que se siente poco útil, de
escasa valía y con mínimo carácter, basa sus ansias de superación y de
conformación de apariencias superlativas, en derribar a los que él cree
competidores o superiores en liderazgo. Con tales motivaciones estos individuos
no tienen contrafuerte, quieren asaltar al cielo, aunque en sus vuelos de gallinas
a lo sumo ven las estrellas en la caída. Claro; al estrellarse le hacen la autocrítica a los que es quedaron en el
suelo, por no soplarles o darles viento con palmas. Ciertamente cabe la
posibilidad que en los últimos cuarenta años de la historia de España no haya
habido un personaje más fraudulento e inane que el Sr. Iglesias.
Barcelona
a 29 de mayo del 2019. RRCH.
miércoles, 15 de mayo de 2019
ICETA Y EL SEPARATISMO
La propuesta
de Pedro Sánchez de que Iceta accediera a ser presidente del Senado, para lo
cual el Parlamento Catalán debía aceptar su designación como senador
autonómico, tenía como finalidad la distención y coadyuvar a restablecer una
buena convivencia. Y, es evidente que para el separatismo tal finalidad es el
peor mal que se le puede infringir, con lo que no es de extrañar que lo
impidan. Lo que ansía el separatismo es que la derecha y mejor si es la de Vox,
tenga mayoría en el gobierno central de España, y a la derecha y especialmente a
Vox lo que le interesa es que el separatismo siga enmerdando la política y la
convivencia. Se retroalimentan de manera exclusiva y excluyente; si no se dan
de comer el uno al otro los dos perecerán. El victimismo como esencia del
nacionalismo es la mayor plaga que nos aqueja. Unos quieren salvar a España
reconquistando, y los otros quieren salvar Cataluña independizándola. Ni a los
unos les importa una mierda la gente española ni a los otros le importa un
carajo la gente catalana que también son españoles. Los dos juegan a cuánto peor
mejor, cuantas más amenazas adviertan ciertas o inventadas, más argumentos de idiotización
tendrán. Quien se haya creído que Esquerra Republicana es de izquierda o que no
apoyará a la derecha, sencillamente es ingenuo o tiene tantas ansias de
solventar problemas que no ve la realidad.
RRCh.
Barcelona a 15 de mayo del 2019.-
miércoles, 17 de abril de 2019
Si no hay un sí, es que no.
Establecer a posteriori si
en una relación sexual entre dos personas de distinto sexo -o del mismo- se
produjo con el consentimiento previo de ambos, es el resultado de la ardua
labor en reconstruir los hechos frente a terceros que no participaron de ellos,
y tal reconstrucción se efectúa -en los casos más difíciles- solo en base a las
manifestaciones absolutamente enfrentadas del uno y del otro, puesto que
testigos no suelen haber.
Si
uno dice que el otro consintió y el otro dice que no consintió, aunque tampoco
dijo que no quería, la labor del juzgador que en los hechos no estuvo allí, resulta
muy compleja, máxime si ante tal controversia, quien juzga no puede acudir a
otros indicios periféricos que puedan apuntalar el crédito de una de las dos
versiones. Y si el juzgador puede acudir a otros indicios de hechos anteriores,
coetáneos o posteriores, entonces será porque la versión del que dice que no
consintió -y que por tanto le violaron-, no le resulta creíble. Y la no credibilidad
se sustentará en la versión del que afirma que la relación sí fue consentida.
Si uno dice que como no dijo que si, quiso decir que no, y el otro se conforma
con esa afirmación, entonces no hay problemas; será violación. Pero esto no
suele suceder de forma tan sencilla.
Nuestra justicia penal, se sustenta en dos conceptos básicos:
uno, el investigado es inocente hasta que el acusador demuestra que es culpable,
y dos, en caso de dudas entre dos versiones contradictorias se absuelve al
acusado, por ser más asumible que un culpable sea absuelto a que un inocente sea
condenado. Y el delito de violación requiere que el violador actué con la voluntad
de quebrantar la libertad sexual del violado; no se puede violar por
imprudencia
En cuanto a la tipología del delito de violación, tanto puede
ser violada una mujer que un hombre, aunque en ambos casos el violador -en la
mayoría de los supuestos- será un hombre.
La violación de una persona puede ser de inicio o mientras
tanto; la persona puede consentir iniciar una relación sexual y en el interín
querer dejar de mantenerla, si el otro no lo acepta rompiendo esa voluntad
contraria, estará violando a partir de ese momento.
Si
el consentimiento solo se admite que sea expresado mediante palabras audibles
por el otro y en caso de no existir será violación, eso significará que no se
pueda consentir mediante otras expresiones corporales de lenguaje no verbal,
aunque esas expresiones no verbales contradigan la no expresión, la expresión del
no o la expresión del sí previo; lo que en sí mismo parecería ir en contra de
la naturaleza humana, en tanto que seguramente el consenso sexual no siempre,
por no decir casi nunca, se inician con una manifestación verbal de voluntad. Y
si nos centramos en que nada que no sea un sí quiero constituye violación, se
habrá de probar que ese sí quiero no existió, puesto que quien se defienda posiblemente
dirá que sí consintió, naturalmente siempre que no existan indicios adyacentes
que refuercen una versión o su contraria.
jueves, 11 de abril de 2019
La prueba de los hechos.
Cualquier persona que se tenga respeto a
sí misma, y consecuentemente no acepte que los demás le manipulen, tendrá que
admitir que el cabal conocimiento de la verdad no existe frente a todos los
hechos sucedidos, y por tanto ha de aprender a convivir con la incertidumbre.
Para poder valorar las consecuencias positivas
o negativas de un hecho, se ha de poder acreditar su propia existencia pasada,
en base a los vestigios o indicios que deje; y tales señales puede configurar
la conclusión de lo que en verdad sucedió o por fallos en la investigación construir
un hecho inexistente.
Si
el hecho que existió no dejó vestigios susceptibles de ser hallados no se puede
afirmar que existió, aunque tal ausencia de vestigios no acredita que tal hecho
no haya existido -puede que no se haya podido descubrir-, con lo cual
deberíamos situarnos en no sabemos o puede ser o puede no ser.
Y
al parecer aceptar la duda en el conocimiento de la verdad, cada vez es más una pretensión imposible que lesiona la
autoestima o fama del que ha de saberlo todo sobre lo verdadero y lo falso.
La incertidumbre sobre la verdadera existencia
de un hecho desde su origen a su fin, pasando por todas sus causas y
consecuencias para construir un juicio de valor certero, siempre lo hemos ido
paliando con las creencias, que es una forma alternativa de mantener cierta
seguridad vital. Incluso mediante las creencias religiosas hasta se puede
conformar un supuesto de hecho más allá de la propia vida para fortalecer la
resignación frente a lo inevitable.
Hoy por hoy la afirmación de no lo puedo demostrar, pero estoy convencido
que fue o es así no tiene comprador o el mercado se ha reducido mucho, por
tanto, lamentablemente, queda mejor decir, esto es así porque lo digo yo, que decir
puede, tal vez, creo o me parece.
Ese empeño en presentarse como dueño de
la verdad para aparentar seguridad personal y dominio de la situación es lo que
se está vendiendo y encuentran múltiples compradores. En la mayoría de los casos
el que lo tiene todo seguro porque lo suyo es verdad y lo contrario mentira,
suele ocultar con dicha pose la inseguridad que le abruma; y si se rasca un
poco le salen las vergüenzas.
Haciendo uso de un ejemplo hoy muy
comentado, en relación a la supuesta financiación por parte del gobierno
venezolano de Hugo Chávez a los inicios de Podemos o de los fundadores de tal
partido político, que lleva de cabeza al Sr. Inda y al Sr. Iglesias -el uno
contra el otro-, donde el primero como periodista hace un tiempo divulgó y
mantiene la afirmación sobre que
Iglesias había recibido unos cuantos millones de euros que le regaló Chávez para fundar en España el indicado partido; que
tal donación era reprobable, y que se hizo mediante cheque bancario depositado
en banco extranjero. Y ahora parece que se investiga judicialmente que tal
cosa puede que no hay existido y que fuera un invento creado por el PP de Rajoy
con su ministro del Interior, Fernández Díaz. Ante tal nueva posibilidad,
Iglesias afirma como hecho verdadero y por tanto incuestionable, que Inda
cuando publicó el asunto sabía que era falso, puesto que además es verdad
indiscutible que el hecho no existió y que fue una creación interesada de las cloacas
del Estado. Así las cosas, Iglesias ahora tiene cuatro “verdades” que por ser
tan ciertas no resisten ninguna discusión: una, que el hecho es falso; dos, que
el Estado tiene cloacas; tres, que las cloacas del Estado fabricaron la
falsedad, y cuatro, que Inda lo sabía antes de publicarlo. Al unísono, Inda también tienes sus cuatro “verdades”
contrarias, que tampoco son susceptibles de ser contradichas: una, que el hecho
existió; dos, que el Estado no tuvo participación en su descubrimiento; tres,
que Iglesias es un mentiroso, y cuatro, que él es un periodista sagaz que
contrasta lo que publica.
Igual el fallo se produjo en la investigación
inmediata, puesto que parecería de sentido común que si a una persona se le
acusa de haber recibido dinero -limpio u sucio-, en una cuenta corriente localizada
de un banco también conocido, si quién aparece como beneficiario niega su
existencia o ser su titular, éste antes que nada debió comunicarse con el
divulgador, invitarle a ir juntos al banco, y allí, el supuesto dueño de la cosa
reclamar el pago al banco o el justificante de haberlo pagado ya. Si el dinero
está y se lo dan a Iglesias o había
estado e Iglesias ya lo había rescatado, Inda en eso estaría en lo cierto, y en
tal caso se discutiría la legitimidad o los condicionamientos del pago para ver
si la tenencia era reprobable o no, y si no había nada el asunto se termina ahí
a favor de Iglesias. Como al parecer
esto no se hizo, entonces, utilizamos las creencias como verdades absolutas y
de paso distraemos a la gente, la calentamos, y convertimos el discurso público
en chusmeríos, bochinches, enredos o
patrañas, y lo curioso es que ningún periodista pregunte: ¿Y Ud. porque no se dirigió al banco y pidió cobrar, o que le
acreditaran que ya lo había cobrado, o que nunca pudo cobrarlo porque el dinero
no estuvo en dicha cuenta ni la cuenta existió?. Pues no. Pero como el progreso
social nos brinda nuevas palabras más sintéticas y en inglés que da brillo a
nuestra cultura, ahora le llamamos fake
new, por no decir chusmerío, bochinche, enredo, patraña, o gilipolleces de entretenimiento
idiotizante; eso sí, todo eso, nuestros representantes democráticos cuando les
conviene lo usan como pedrada en el ojo a su contrario, sin esperar a la
verificación ni al rebote.
Barcelona a 11 de
abril 2019, RRCh
Suscribirse a:
Entradas (Atom)