martes, 2 de julio de 2019

PSOE vs. PODEMOS


Ahora la cosa está en si Podemos apoya la investidura del Sánchez (PSOE) a la presidencia del gobierno al tiempo que otros partidos (nacionalistas-separatistas) se abstienen en segunda votación, o si Podemos vota en contra del gobierno de Sánchez. Si podemos no apoya al PSOE no habrá investidura y se deberán repetir las elecciones generales. Podemos ya hace bastante tiempo que dejó de ser lo que pareció que pretendía ser, y se ha convertido en el partido del Sr. Iglesias y la compañía que él ha elegido. Desde esa perspectiva es entendible que el Sr. Iglesias pretenda ser ministro de Sánchez. Iglesias ya logró, por voluntad propia o por ineptitud, convertir a Podemos en una fuerza política irrelevante, y personalmente solo le queda defender la relevancia propia: ser ministro.  Sánchez tiene difícil aceptar tal propuesta, en tanto que resulta complicado tener en el consejo de ministros a una persona que defiende un referéndum en Cataluña para que se independice o no, aunque no ha dicho nunca cómo y de qué manera prevé eludir la aplicación de la Constitución, especialmente lo previsto en su Art. 2. Como Iglesias ve como solución al separatismo catalán ese referéndum, él considera que los que convocaron en Cataluña un referéndum ilegal y se pasaron por el arco de triunfo la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Cataluña son presos políticos, y no políticos presos. PERO ahora que quieres ser ministro manda a uno de los suyos a decir que si es ministro será leal con el gobierno del PSOE. Claro si es leal con el gobierno que lo acoja como ministro siendo de Podemos y no del PSOE, él abdicará de sus principios, con lo que habrá que suponer que con una cartera de ministro se opondrá a cualquier aventura separatista por ser contraria a la Constitución y ahora dirá que en España no hay presos políticos sino políticos presos. Con lo cual las lealtades del Sr. Iglesias con unos principios o sus contrarios depende de que él tenga o no un ministerio. Ante tal tesitura, es posible que resulte más higiénico que se convoquen nuevas elecciones, y si se ha de asumir que en ellas acabe gobernando el tripartito de derechas, se asume. Esa otra posibilidad consistente en que Rivera (Ciudadanos) se abstenga en las votaciones y Sánchez pudiera ser investido en segunda votación por mayoría simple, ya en si mismo no resulta previsible, dada el encastre que Rivera ha conseguido con la derecha comedida y la ultraderecha montaraz; y además con el voto en contra de Podemos es imposible. Por tanto, estaremos esperando la decisión de Sr. iglesias que subido a la cumbre de un rascacielos amenaza con tirarse si no se le hace ministro. Y es capaz de hacerlo por aquello de asaltar los cielos; a no ser que le haga arrepentirse la aparición mental de la imagen de su chalé con piscina destinado a independizar a su prole de malos ejemplos. Veremos…

 Barcelona a 2 de julio del 2019. RRCh.

miércoles, 12 de junio de 2019

CUARENTA AÑOS NO ES NADA


Parece que fue ayer; aún recuerdo el ruido que hizo la cadena cuando me fui. Cruzaba a lo ancho de poste a poste la salida del patio de la casa en la que mi vieja me parió y fue mi único hogar hasta aquel día. La cadena no era una puerta sino un elemento disuasorio para que no entraran las vacas que callejeaban alimentándose del pasto existente en lo que debieran ser aceras. El pueblo era conocido como Isla Mala, que nunca fue isla; ni tampoco mala, puesto que los lugares no suelen estar provistos de voluntad ni capacidad de acción, y en la gente que lo ocupa siempre hay de todo, como en todos lados. De pueblo pasó a ser Villa, y se le cambió el nombre por la fecha de 25 de Mayo, y nunca supe a qué cumpleaños hacía honor. Ya el país mismo tiene un nombre de referencia, República que está al oriente del río Uruguay; pues, de este lado de río.

 Hoy hace cuarenta años, el doce salí y el trece de junio de mil novecientos setenta y nueve llegué a Madrid, y al día siguiente en tren acabé en la puerta de la estación de Francia, en Barcelona, y hablando con uno y otro a los pocos días me enteré que estaba habitado por catalanes y los carteles de los comercios parecían estar escritos con faltas de ortografía, a algunas palabras le faltaban letras y en otras que iban con be larga las ponían con ve corta; y ya casi estaban en verano cuando allá comenzaba el invierno. No sabía nada de Cataluña, y eso que antes de salir fui varias veces al consulado español en Montevideo, y me daban periódicos del ABC en papel avión, que contaba cosas de Telesforo Monzón en el País Vasco, de Fraga y Adolfo Suárez, pero de Cataluña nada, y menos que Barcelona estuviera en ella.

 Dos días antes en el Aeropuerto de Carrasco de Montevideo, aunque realmente está en Canelones, subí por primera vez a un avión, el de LAP (Líneas Aéreas Paraguayas), que era el más barato.

Era un gurí de veintiún años, aunque me creía un hombre hecho y derecho, que igual lo era, según con quiénes se haga la comparación. Dejé a mi vieja jodida, muy jodida, y a mi viejo callado, muy callado, y a mi hermana Cecilia y a mi hermana Jacqueline y a muchos más; muchos. Cecilia creo que no la aceptó en aquel momento, y Jacqueline no tenía edad para entenderlo. El último que me acompañó casi hasta la escalinata del avión fue Campito, un hombre extraordinario, mi tío, que apretándome el brazo me dijo: Darío, si te va mal y tienes que volver, llamáme, te pagaré el boleto de vuelta, aunque tenga que empeñar la casa.      

Como el gurí canilludo y protestón que fui, ya de adolescente comencé a acariciar la idea de mandarme a mudar porque no me encajaba el entorno que me cayó en suerte, aunque la decisión definitiva me la fundamentó cumplidamente un señor con poder. El desgraciado que movía los hilos, un año antes me ofreció ponerme a dedo como profesor de literatura en Florida sustituyendo a Pascual Costa que había sido mi profesor de secundaria o a un tal Hugo Rivas que no conocía; me dio a elegir. A estos dos, él, que podía, los quitaba por suponerles a ellos malas ideas y para meterlos presos. Aquella oferta destrozó la poca esperanza que podía tener en el futuro próximo de Uruguay. Las dos víctimas señaladas en aquellos tiempos eran intelectuales valiosos que tenía Florida, y posiblemente unos de los mejores del país. La idea me rompió el alma: ahora sí que se jodió el Uruguay, me dije. Aquel día llegué a casa a dedo, no tenía plata para el ómnibus, y le dije a la vieja: vieja, en marzo del año que viene me voy para España. Ella tragó saliva e hizo un gesto mezcla de desolación y media sonrisa, mi determinación le hizo mella. Y bueno, me fui a Punta del Este a trabajar en la construcción para conseguir la plata para el pasaje y una maleta. Antes había estado en Montevideo trabajando en una metalúrgica que hacía componentes para las planchas Philips, pero unos milicos del Estado Mayor Conjunto me habían echado de la ciudad, junto con Julio Molina y el Pardo, por haber denunciado a la empresa de no pagar los seguros sociales cuando al Pardo un balancín le aplastó un dedo.

En marzo no pudo ser, pero en junio sí que me fui.

En Punta del Este aprendí bastante, con mucha jeta, en pocos meses pasé de peón a oficial albañil, luego me rebajaron a medio oficial cuando descubrieron que no tenía mucha idea para levantar paredes a plomo y que se aguantaran, pero al poco tiempo volví a ser oficial, en otro sitio. Aprendí allí que en Punta del Este los uruguayos constituíamos una población flotante provisional dedicada a los servicios domésticos y de temporada veraniega, y que los estables eran unos muy pocos paisanos ricos, y muchos ricachones extranjeros que no nos daban pelota. A la peonada se la trataba de esconder al salir de la obra para que no deslucieran el glamur de la Punta; debíamos patear unas cuadras para agarrar el ómnibus lejos de Avenida Gorlero. Lo mejor que me llevé de allí, fue el sentimiento y disposición solidaria de los compañeros de sudores. Vivíamos acinados en viviendas del extrarradio de Maldonado; compartiendo entre cuatro o cinco habitaciones de unos seis metros cuadrados donde además nos cocinábamos, y como teníamos solo una olla, la usábamos para hacer los guisos, llevar la comida a la obra, y después calentar en ella agua para ducharnos en un excusado fuera que tenía como puerta una bolsa de plástico y un agujero para cagar. A veces nos llevábamos una tira de falda o cogote para asar, el asado de costillas era muy caro, y las milanesas las hacíamos con mortadela. La carne buena se exportaba y la que quedaba solo la podían comprar los ricos. No se votaba porque no había elecciones, mandaban los milicos que como se habían hecho dueños del territorio y de sus pobladores no veían la necesidad de contar con los demás, aunque teníamos banderitas para aplazar las ganas.

Cuando salí para España, iba para Madrid, pero en el asiento de al lado, en el avión, venía un señor enjuto de unos setenta años, y comenzamos a hablar. No recuerdo su nombre, ni si se lo pregunté, pero me contó que estaba jubilado y que había sido profesor de la universidad en Montevideo, conocía bastante de España, y se empeñó en que mejor me fuera a Barcelona que había más trabajo. Vos ahora cuando lleguemos te vinís conmigo al hotel, te peqás una ducha, y nos vamos al Museo del Prado que es lo mejor que hay en Madrid, y después agarrás un tren en Chamartín y te vas a Barcelona; y así lo hice.

Llegué a Barcelona, un día de lluvia, la estación de Francia tenía la fachada ennegrecida y la calle era de adoquines de piedras gastadas; se me cayeron los huevos. Como tenía el teléfono de Leonardo, le llamé, y al poco rato apareció con Bienve. Cuando vi su sonrisa ancha, su calva y la manera de remar al caminar, me volvió el alma al cuerpo. Me llevaron a su casa, y por la tarde salió el sol, y caminamos por las Ramblas. Desde ese día, siempre que me entró algún bajón, me he ido a bajar las Ramblas.

¡La puta, que han pasado personas y cosas en estos cuarenta años!; algunos se quedaron y otros no; las cosas siempre se superan.  Se me fueron los dos viejos, pero los sigo teniendo como mis mejores maestros. El viejo siempre me acompaña cada mañana cuando tomamos mate, y recordamos cuándo íbamos con el serrucho al monte al lado de los Vidarte, a escondidas, a trocear palos para hacer fuego y asar boniatos; y cuándo él se quedó sin trabajo unos días y se iba al campo a cazar aperiaces para pucherearlas. El viejo se acuerda de todo, de cuando plantábamos en el campo de Santos Muñoz, y llevábamos lo cosechado en la carretilla para casa, y la vieja para ayudar tiraba delante con una piola. Y a veces me echa en cara, para joderme, que hacía llorar a Cecilia por puro boludo, y que la muchacha nunca se pudo ganar el kilo de caramelos que le prometió si aguantaba un día completo sin llorar; y yo le digo, y vos, que acostumbraste a Jacqueline a que se durmiera golpeándole el culo sobre los pañales, y si no lo hacías se ponía a gritar como una marrana. Y nos reímos.  

 La vieja de vez en cuando me manda un rezongón, y trato de hacerle caso, porque me acuerdo cuando me cruzaba las canillas con una vara de mimbre para corregirme. Para joderme, siempre me recuerda cuando en el liceo perdí el examen de francés y me calenté tanto que llegué a casa y tiré los cuadernos diciendo que no estudiaría más en mí puta vida, y la vieja me dijo que no fuera burro, y me compró el libro para hacer el examen de nuevo, que al final lo aprobé, sin aprender un carajo. Ella, que fue solo unos pocos días a la escuela, siempre ha sido mi referente como economista, era un fenómeno estirando un peso y se buscaba la vida como fuera, tejía, se iba a la vendimia, punteaba la tierra, carpía boniatos, regaba; y nunca gastaba más que lo que tenía, era una vieja rezongona, pero completa.

 Ya pronto nomás el viejo seré yo, y si tengo suerte, cuando sea osamenta igual hasta mis hijos cavilan conmigo; y lo que me jode, es que todavía no toman mate los cabrones.

Barcelona a 12 de junio del 2019. RRCh.

lunes, 3 de junio de 2019

Monedero, Iglesias y Espinar


El fracaso de Podemos, tiene las mismas causas que todos los fracasos de las izquierdas, cuando quieren conseguir una cosa y su contraria a la vez y con el menor esfuerzo posible. No se puede acceder a parcelas de poder con la oferta de emancipar a los de abajo, y al mismo tiempo hacer requiebros para ahorrarse impuesto como hizo Monedero, y luego perder el culo pagando lo que pretendía ocultar para evitar una sanción. No se puede porque eso exactamente es lo que él estaba criticando a los que llamaba casta, y porque la recaudación de impuestos y su correcto uso es lo único que puede paliar la desigualdad de los de abajo. No se puede defender que los de abajo tengan viviendas dignas, y al mismo tiempo especular con una vivienda pública como hizo Espinar. No se puede decir que se ha crecido en un barrio obrero al que se defenderá, y a la mínima oportunidad adquirir una casa con jardín y piscina para alejarse del ambiente de los de abajo, como hizo Iglesias. Si se quiere liderar una alternativa emancipadora, se ha de estar abajo, dando ejemplo. Y lo que es peor, no se puede compadrear con el independentismo. El independentismo es la antítesis de la izquierda, es lo contrario a los de abajo. Solo se quieren independizar los que están arriba, y en cierta medida fue lo que personalmente hizo Iglesias: independizarse de Vallecas para irse a Galapagar un lugar más cómodo y tranquilo dónde criar a sus hijos. Claro que la derecha ha aprovechado lo antes expuesto machaconamente, ¿pero es que Monedero/Iglesias/Espinar no lo esperaban? No se puede pretender derruir lo que llamaron régimen del setenta y ocho, y años después llevar la Constitución del setenta y ocho en la mano como si fuera la biblia, para reivindicar su completa aplicación. Todo eso genera un asco en los votantes que hacen que no les voten nunca más.

Barcelona a 3 de junio del 2019. RRCh.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Lo que pudo ser y no fue

Parecería comúnmente aceptada la idea que las personas de izquierda son más críticos con los suyos que los de derecha, como una tendencia a que en la tribu haya tantos caciques como indios. Pero igual esto no es verdad, puesto que cuando un cacique se sitúa en primera línea los otros tragan saliva con el gañote estirado y al que abre la boca siguen considerándosele revisionista y traidor; salvo que diga amén. El Podemos que pudo ser y apuntó a serlo se ha concentrado en tal esencia que en poco tiempo solo será candidato y votante el Sr. Pablo Iglesias. Esta persona presuntamente preparada, doctorada, ilustrada y laureada en su gesta de intelectual de grupito, ha resultado de una arrogancia tan desmesurada que desluce todo lo que se le presumía y descubre su orfandad en cualquier decoro. Ya de entrada con su egocentrismo ha conseguido quedarse como socio único del equipo que fundó el partido; los echó a todos para poner a los aduladores que paliaran sus complejos de inferioridad. Como toda persona que se siente poco útil, de escasa valía y con mínimo carácter, basa sus ansias de superación y de conformación de apariencias superlativas, en derribar a los que él cree competidores o superiores en liderazgo. Con tales motivaciones estos individuos no tienen contrafuerte, quieren asaltar al cielo, aunque en sus vuelos de gallinas a lo sumo ven las estrellas en la caída. Claro; al estrellarse le hacen la autocrítica a los que es quedaron en el suelo, por no soplarles o darles viento con palmas. Ciertamente cabe la posibilidad que en los últimos cuarenta años de la historia de España no haya habido un personaje más fraudulento e inane que el Sr. Iglesias.

Barcelona a 29 de mayo del 2019. RRCH.
 

 

miércoles, 15 de mayo de 2019

ICETA Y EL SEPARATISMO


La propuesta de Pedro Sánchez de que Iceta accediera a ser presidente del Senado, para lo cual el Parlamento Catalán debía aceptar su designación como senador autonómico, tenía como finalidad la distención y coadyuvar a restablecer una buena convivencia. Y, es evidente que para el separatismo tal finalidad es el peor mal que se le puede infringir, con lo que no es de extrañar que lo impidan. Lo que ansía el separatismo es que la derecha y mejor si es la de Vox, tenga mayoría en el gobierno central de España, y a la derecha y especialmente a Vox lo que le interesa es que el separatismo siga enmerdando la política y la convivencia. Se retroalimentan de manera exclusiva y excluyente; si no se dan de comer el uno al otro los dos perecerán. El victimismo como esencia del nacionalismo es la mayor plaga que nos aqueja. Unos quieren salvar a España reconquistando, y los otros quieren salvar Cataluña independizándola. Ni a los unos les importa una mierda la gente española ni a los otros le importa un carajo la gente catalana que también son españoles. Los dos juegan a cuánto peor mejor, cuantas más amenazas adviertan ciertas o inventadas, más argumentos de idiotización tendrán. Quien se haya creído que Esquerra Republicana es de izquierda o que no apoyará a la derecha, sencillamente es ingenuo o tiene tantas ansias de solventar problemas que no ve la realidad.  

 

RRCh. Barcelona a 15 de mayo del 2019.-

miércoles, 17 de abril de 2019

Si no hay un sí, es que no.


Establecer a posteriori si en una relación sexual entre dos personas de distinto sexo -o del mismo- se produjo con el consentimiento previo de ambos, es el resultado de la ardua labor en reconstruir los hechos frente a terceros que no participaron de ellos, y tal reconstrucción se efectúa -en los casos más difíciles- solo en base a las manifestaciones absolutamente enfrentadas del uno y del otro, puesto que testigos no suelen haber.

       Si uno dice que el otro consintió y el otro dice que no consintió, aunque tampoco dijo que no quería, la labor del juzgador que en los hechos no estuvo allí, resulta muy compleja, máxime si ante tal controversia, quien juzga no puede acudir a otros indicios periféricos que puedan apuntalar el crédito de una de las dos versiones. Y si el juzgador puede acudir a otros indicios de hechos anteriores, coetáneos o posteriores, entonces será porque la versión del que dice que no consintió -y que por tanto le violaron-, no le resulta creíble. Y la no credibilidad se sustentará en la versión del que afirma que la relación sí fue consentida. Si uno dice que como no dijo que si, quiso decir que no, y el otro se conforma con esa afirmación, entonces no hay problemas; será violación. Pero esto no suele suceder de forma tan sencilla.

       Nuestra justicia penal, se sustenta en dos conceptos básicos: uno, el investigado es inocente hasta que el acusador demuestra que es culpable, y dos, en caso de dudas entre dos versiones contradictorias se absuelve al acusado, por ser más asumible que un culpable sea absuelto a que un inocente sea condenado. Y el delito de violación requiere que el violador actué con la voluntad de quebrantar la libertad sexual del violado; no se puede violar por imprudencia

       En cuanto a la tipología del delito de violación, tanto puede ser violada una mujer que un hombre, aunque en ambos casos el violador -en la mayoría de los supuestos- será un hombre.

       La violación de una persona puede ser de inicio o mientras tanto; la persona puede consentir iniciar una relación sexual y en el interín querer dejar de mantenerla, si el otro no lo acepta rompiendo esa voluntad contraria, estará violando a partir de ese momento.

       Si el consentimiento solo se admite que sea expresado mediante palabras audibles por el otro y en caso de no existir será violación, eso significará que no se pueda consentir mediante otras expresiones corporales de lenguaje no verbal, aunque esas expresiones no verbales contradigan la no expresión, la expresión del no o la expresión del sí previo; lo que en sí mismo parecería ir en contra de la naturaleza humana, en tanto que seguramente el consenso sexual no siempre, por no decir casi nunca, se inician con una manifestación verbal de voluntad. Y si nos centramos en que nada que no sea un sí quiero constituye violación, se habrá de probar que ese sí quiero no existió, puesto que quien se defienda posiblemente dirá que sí consintió, naturalmente siempre que no existan indicios adyacentes que refuercen una versión o su contraria.

 
Barcelona a 17 de abril del 2019. RRCh

jueves, 11 de abril de 2019

La prueba de los hechos.


 
       Cualquier persona que se tenga respeto a sí misma, y consecuentemente no acepte que los demás le manipulen, tendrá que admitir que el cabal conocimiento de la verdad no existe frente a todos los hechos sucedidos, y por tanto ha de aprender a convivir con la incertidumbre.

        Para poder valorar las consecuencias positivas o negativas de un hecho, se ha de poder acreditar su propia existencia pasada, en base a los vestigios o indicios que deje; y tales señales puede configurar la conclusión de lo que en verdad sucedió o por fallos en la investigación construir un hecho inexistente.

        Si el hecho que existió no dejó vestigios susceptibles de ser hallados no se puede afirmar que existió, aunque tal ausencia de vestigios no acredita que tal hecho no haya existido -puede que no se haya podido descubrir-, con lo cual deberíamos situarnos en no sabemos o puede ser o puede no ser.

        Y al parecer aceptar la duda en el conocimiento de la verdad, cada vez es más una pretensión imposible que lesiona la autoestima o fama del que ha de saberlo todo sobre lo verdadero y lo falso.

       La incertidumbre sobre la verdadera existencia de un hecho desde su origen a su fin, pasando por todas sus causas y consecuencias para construir un juicio de valor certero, siempre lo hemos ido paliando con las creencias, que es una forma alternativa de mantener cierta seguridad vital. Incluso mediante las creencias religiosas hasta se puede conformar un supuesto de hecho más allá de la propia vida para fortalecer la resignación frente a lo inevitable.

       Hoy por hoy la afirmación de no lo puedo demostrar, pero estoy convencido que fue o es así no tiene comprador o el mercado se ha reducido mucho, por tanto, lamentablemente, queda mejor decir, esto es así porque lo digo yo, que decir puede, tal vez, creo o me parece.

       Ese empeño en presentarse como dueño de la verdad para aparentar seguridad personal y dominio de la situación es lo que se está vendiendo y encuentran múltiples compradores. En la mayoría de los casos el que lo tiene todo seguro porque lo suyo es verdad y lo contrario mentira, suele ocultar con dicha pose la inseguridad que le abruma; y si se rasca un poco le salen las vergüenzas.

       Haciendo uso de un ejemplo hoy muy comentado, en relación a la supuesta financiación por parte del gobierno venezolano de Hugo Chávez a los inicios de Podemos o de los fundadores de tal partido político, que lleva de cabeza al Sr. Inda y al Sr. Iglesias -el uno contra el otro-, donde el primero como periodista hace un tiempo divulgó y mantiene la afirmación sobre  que Iglesias había recibido unos cuantos millones de euros que le regaló Chávez  para fundar en España el indicado partido; que tal donación era reprobable, y que se hizo mediante cheque bancario depositado en banco extranjero. Y ahora parece que se investiga judicialmente que tal cosa puede que no hay existido y que fuera un invento creado por el PP de Rajoy con su ministro del Interior, Fernández Díaz. Ante tal nueva posibilidad, Iglesias afirma como hecho verdadero y por tanto incuestionable, que Inda cuando publicó el asunto sabía que era falso, puesto que además es verdad indiscutible que el hecho no existió y que fue una creación interesada de las cloacas del Estado. Así las cosas, Iglesias ahora tiene cuatro “verdades” que por ser tan ciertas no resisten ninguna discusión: una, que el hecho es falso; dos, que el Estado tiene cloacas; tres, que las cloacas del Estado fabricaron la falsedad, y cuatro, que Inda lo sabía antes de publicarlo.  Al unísono, Inda también tienes sus cuatro “verdades” contrarias, que tampoco son susceptibles de ser contradichas: una, que el hecho existió; dos, que el Estado no tuvo participación en su descubrimiento; tres, que Iglesias es un mentiroso, y cuatro, que él es un periodista sagaz que contrasta lo que publica.

       Igual el fallo se produjo en la investigación inmediata, puesto que parecería de sentido común que si a una persona se le acusa de haber recibido dinero -limpio u sucio-, en una cuenta corriente localizada de un banco también conocido, si quién aparece como beneficiario niega su existencia o ser su titular, éste antes que nada debió comunicarse con el divulgador, invitarle a ir juntos al banco, y allí, el supuesto dueño de la cosa reclamar el pago al banco o el justificante de haberlo pagado ya. Si el dinero está y se lo dan a Iglesias  o había estado e Iglesias ya lo había rescatado, Inda en eso estaría en lo cierto, y en tal caso se discutiría la legitimidad o los condicionamientos del pago para ver si la tenencia era reprobable o no, y si no había nada el asunto se termina ahí a favor de Iglesias.  Como al parecer esto no se hizo, entonces, utilizamos las creencias como verdades absolutas y de paso distraemos a la gente, la calentamos, y convertimos el discurso público en chusmeríos, bochinches, enredos o patrañas, y lo curioso es que ningún periodista pregunte: ¿Y Ud. porque no se dirigió al banco y pidió cobrar, o que le acreditaran que ya lo había cobrado, o que nunca pudo cobrarlo porque el dinero no estuvo en dicha cuenta ni la cuenta existió?. Pues no. Pero como el progreso social nos brinda nuevas palabras más sintéticas y en inglés que da brillo a nuestra cultura, ahora le llamamos fake new, por no decir chusmerío, bochinche, enredo, patraña, o gilipolleces de entretenimiento idiotizante; eso sí, todo eso, nuestros representantes democráticos cuando les conviene lo usan como pedrada en el ojo a su contrario, sin esperar a la verificación ni al rebote.

 

Barcelona a 11 de abril 2019, RRCh