El pasado lunes después de la sentencia que condenó a los
políticos sediciosos, muchos muchachos amigos de la gasolina y las cerillas,
para apoyar a los condenados en sus desventuras hicieron fogatas con los
contenedores de basura en medio de Barcelona, parapetándose detrás para tirar
cosas y romper otras muchas. Al día siguiente todos estaba limpio salvo los hoyos
en aceras y calzada, pero la alcaldesa no atinó a quitar de las calles los contenedores
sanos ese día. Al día siguiente martes, los muchachos quemaron más
contenedores, y la Sra. Colau ante ello tampoco atinó a quitar los que quedaban
sanos salvándolos de la quema y evitando que sirvieran de escondite. Al día
siguiente lo mismo de lo mismo, como el jueves, el viernes y el sábado. Ni a la
alcaldesa Sra. Colau ni a ninguno de sus asesores se les ocurrió retirar los
contenedores sanos del martes al sábado, solo quitaban los quemados. Ahora no
hay contenedores, por tanto, cuando no los quitó no fue por no privar a los
ciudadanos del servicio de contenedores de basura. ¿Entonces?
miércoles, 23 de octubre de 2019
martes, 15 de octubre de 2019
La Sentencia.
Si se atiende a que la sentencia sitúa
a los extremos en plena disconformidad, se debería considerar que es una muy
buena sentencia. Para un extremo cualquier sentencia que no fuera absolutoria y
además indemnizara a los políticos que llevan preso un tiempo sería (y es para
ellos) una condena injusta y vengativa contra el pueblo de Cataluña, puesto que
ellos son los que determinan qué personas componen ese pueblo y quienes no, y
naturalmente qué es justo y qué no. Para el otro extremo, una sentencia que no
condenara por rebelión imponiendo las penas máximas sería (y es para ellos) una
ofensa al pueblo español, a España y a la Justicia, en tanto que ellos
determinan qué personas componen España y quienes no, y por supuesto qué es
justo y qué no. Luego están los indecisos que ansían estar bien con los unos y
los otros, que dicen que la sentencia no solventa el problema político que subyace
entres los ciudadanos de Cataluña, Y es obvio que no solventa tal problema, ni
lo pretende, ni lo puede resolver; esto sería tanto como decir que una condena
por mal trato en el ámbito familiar no solventa el problema del machismo, aunque
en este caso, de momento, nadie propone
que no se juzgue al autor del delito puesto que previamente se ha de abolir el
machismo mediante el dialogo. La
sentencia en cuestión solo juzgó a las personas físicas por hechos por ellos
cometidos, dimanantes de un señuelo puesto
en escena con un cúmulo concatenado de
mentiras y manipulaciones, arrastraron a mucha gente a apoyarles poniendo el
cuerpo y sus emociones para que ellos intentaran conseguir el mantenimiento de
enfrentamientos en un estado permanente de tensión social para ellos ocultar sus
propias vergüenzas (entiéndase justificar recortes sociales al pobrerío, crear
una cortina de humo para que escaparan al extranjero las bolsa de dinero del
clan Pujol con sus secuaces, y disimular
su cobardía). Ahora el “honorable” Sr. Torra dice “lo volveremos a hacer”,
pero no lo hace, no vaya a ser que tenga problemas con la justicia y acabe
preso, y mientras tanto envía a la policía catalana para que repriman a los que
quieren volverlo a hacer. El Sr. Iglesias en su afán por situarse en un sitio y
su contrario envía abrazos a los condenados porque para él son buenas personas,
cosa que puede ser verdad, tanto como que algunas buenas personas son
condenadas por las acciones delictivas cometidas, dado que en nuestro derecho
no se juzga a las personas por lo que son, sino los hechos ejecutados por ellos
si resultan penalmente reprobables. Aquella frase de “no sabe Ud. con quien
se mete” dicha por uno, que en base a su preeminencia social intenta apañar
una mala acción exigiendo su impunidad atendiendo a quien es, ya no tiene cavidad
en un estado de derecho. El diálogo político es una obligación, ahora bien, se
ha de explicar cómo se puede dialogar con personajes que inician el “diálogo”
exigiendo que se les de todo lo que piden antes de sentarse, máxime si lo que
piden resulta imposible conceder. Imposible porque lo prohíbe la Constitución e
imposible porque quien se arroga la representación de todo un pueblo en el
mejor de los casos para ellos, puede representar a la mitad. Los separatistas
piden un referéndum de autodeterminación, derecho que no existe, pero ellos lo
imaginan; en el supuesto que se les otorgara tal derecho exigirían que tal referéndum
les diera la razón, de lo contrario no lo aceptarían y pedirían otro, y si tal referéndum
les diera la razón arrollarían a la casi mitad de la ciudadanía catalana que
votara en contra -que naturalmente para ellos no serían catalanes-, con lo que
tampoco se resolvería el problema. Y ello, siempre que aceptáramos que separar
una parte del territorio español no fuera un problema para todos los españoles
o, que siéndolo debieran ignorarlo.
Barcelona a 15 de octubre del 2019.
RRCh
miércoles, 25 de septiembre de 2019
Comités de Defensa de la República (CDR)
En el inicio eran comités de defensa
del referéndum y ahora lo son de la república (catalana), las letras para las
siglas son las mismas y la finalidad última perseguida también. Lo del referéndum
lo era porque mediante el cual se llegaría a la independencia, y lo de la
república porque ellos entienden que ya siendo independientes no pueden ser otra
cosa que república. Cataluña es una república en esa realidad mental paralela a
la realidad material. Los promotores de la independencia – la mayoría de ellos
con títulos universitarios y leídos-, les fueron fanatizando con la idea que un
referéndum de independencia se daría en España de forma pacífica una vez se
hubiera voceado insistentemente vistiendo
camisetas de colores chillones con los niños y banderitas; que ese referéndum sin
dudas sería ampliamente victorioso para los independentistas; que en la república
catalana harían colas los inversores internacionales y españoles, y naturalmente
Cataluña sería un miembro plenipotenciario de la UE en tanto que todos los
estados que la componen le abrirían la puertas de par en par, y así se dispararía
el PIB de la nueva república y sus ciudadanos sería mucho más ricos. En la
realidad material nada de eso sucedió sino lo contrario: huyeron las empresas
de aquí, el PIB bajó y el mayor instigador de la independencia se independizó
en una monarquía extrajera. Ellos, los instigadores, ya lo sabían; todos conocían
el artículo dos de la constitución española, pero quedaron los fanáticos que
ellos fanatizaron. El fanatismo, desgraciadamente, no se puede combatir con la
racionalidad, el proceso fanatizador es lo primero que expulsó convirtiendo al
sentido común en la primera víctima. Los fanatizadores prometieron un cause pacifista
hacia la independencia y como era de esperar no prosperó, por aquello que lo
impedía la constitución de España, y ahora esos próceres no tienen más alternativa
para darle a los fanáticos que discursos incoherentes y vacuos que a los fanáticos
no les hace mella. Los fanatizadores son las segundas víctimas de los que ellos
mismo crearon, puesto que si no cumplen lo prometido son traidores, por más requiebros
y bobadas que se inventen. Independencia no hay y república tampoco. Por tanto,
para los CDR si no se llega por las buenas a la materialización de las ideas prometidas
como rápidamente alcanzables, ellos intentarán conseguirlo por las otras. Y los
promotores del invento si lo de las otras se produce -y posibilidades haylas-
tendrán que reprimirles o se quedarán sin sus puestos bien pagados y con una
plaza fija a tiempo completo en el talego.
Barcelona a 25 de septiembre del
2019. RRCh
jueves, 25 de julio de 2019
El Señor Iglesias
Estuvo muy bien Rufián, el trasplante de cerebro que le
hicieron fue un éxito, es otro; impresionante lo que hace la ciencia española,
y no se le notan las cicatrices. ¡Fantástico! Es cierto que al no haber
recibido Sánchez a Iglesias como ministro plenipotenciario ni abrir la mano
para hacer una coalición con el partido de Iglesias, solo consiguió que el
muchachote subiera el precio. ¡No quieres sopa, pues trágate cinco tasas! Sánchez
no se lo tragó, aunque Iglesias lo sabía y lo deseaba para seguir en su puesto
de estar en contra. Siempre es más fácil oponerse que proponer soluciones, y
así Iglesias seguirá alimentándose de la sopa boba, y mientras le quede un
grupito de lisonjeros que al menos le propicien escaños en al parlamento para
él y su pareja, seguirá con las pataletas, o dejará de respirar hasta ponerse
rojo para dar lástima. Habría que escrutar la historia de España muy
cuidadosamente para hallar en ella un personaje tan bellaco y charlatán como el
Señor Iglesias. Si él tuviera voluntad se pondría en contacto con Rufián para
que le diera las señas del cirujano que le hizo la muda de la sesera.
Seguramente ha de haber lista de espera, pero con recomendación igual se
acorta, y con los avances tecnológicos de los que ahora gozamos seguro que
pueden conservarle la cabellera para que al menos salga así de guapo en la tele.
Es evidente que ni en agosto ni en septiembre ni nunca Sánchez puede llegar a
un acuerdo de coalición para formar gobierno con las huestes de Señor Iglesias;
sería muy antihigiénico. Tendrá que convocar elecciones y si resulta que de
ellas gana el tripartito de la derechísima, Iglesias podrá seguir estando en
contra y seguir nutriéndose de la sopa boba contemplando el cielo de Galapagar,
que seguro es más cristalino que el de Vallecas; menos contaminación lumínica, mejor
aire y gente más arregladita.
Barcelona a
25 de julio 2019 RRCh
viernes, 19 de julio de 2019
URUGUAY VS. FUERZAS ARMADAS
Salvo error por mi parte, hace un par de días se aprobó por
el Senado de Uruguay la Ley Orgánica Militar que modifica la vigente de 1974.
De entrada, ya resulta difícil asumir que desde la caída de la dictadura y durante
más de 30 años de democracia los militares se hayan regido por la ley promulgada
por la dictadura, que si no recuerdo mal se inició a mediados de 1973. Incomprensible
es también que las formaciones de izquierdas propongan la reforma después de
unos 15 años de estar en el gobierno y unos meses antes de las próximas
elecciones. Las modificaciones tales como la supresión de los Tribunales de
Honor, que al parecer han sido idóneos para encubrir los desmanes de los
milicos después el golpe de estado ya sorprende que haya existido hasta ahora,
como también la existencia del concepto seguridad nacional atribuido a las fuerzas
armadas, que ahora se sustituye por el de defensa nacional. Nunca he entendido,
porque jamás he recibido una explicación razonable, sobre, ¿para qué sirven las
Fuerzas Armadas en Uruguay? ¿Qué beneficio o qué utilidad ha reportado a la ciudadanía
desde 1825 hasta aquí? Con la nueva ley orgánica militar existirá un general
por cada 140.000 uruguayos y un coronel por cada 14.000, cuando por ejemplo en
España hay un general por cada 235.000 españoles y un coronel por cada 45.000. He visto también que un político uruguayo ha planteado
crear una Guardia Nacional dependiente de las Fuerzas Armadas para combatir la
delincuencia. Ese planteamiento de entrada descubre que para dicho político el
país tiene al menos dos problemas sin resolver, uno que la policía no es suficiente
para reprimir la delincuencia, y dos, que si las Fuerzas Armadas pueden dar ese
servicio es que están ociosos. Ahora bien, darle como trabajo a los milicos
ociosos la militarización del país no parece lo más idóneo, entre otros motivos
porque no tienen preparación ni el avituallamiento para actuar en el medio
civil. No obstante, a esa idea se le puede encontrar una utilidad, que no es otra
que utilizar los medios económicos que se destinan a las Fuerzas Armadas para
la policía, servicios sociales de reeducación de la marginalidad y protección
civil. Puede que sea más necesario un buen cuerpo de bomberos. Seguramente me
equivoco, pero tengo la sensación de que persiste una posición reverencial frente
a los milicos y se les sigue tolerando para que al menos se crean que tutelan a
los políticos, y éstos le pagan. ¿Cuánto cuesta a cada uruguayo mantener a las Fuerzas
Armadas? ¿Qué porcentaje de los presupuestos generales del Estado se destina a
su subsistencia?
Barcelona a 19 de Julio del 2019. RRCh
martes, 16 de julio de 2019
Trump, el púber
Andan poniendo en los papeles que el tal Trump, Presidente de
los Estados Unidos de Norte América, es racista. Pero no creo que Trump sea racista,
para ello se han de concebir algunas malas ideas mínimamente caviladas y esta
persona no ha llegado a tal nivel por mínimo que sea, su desarrollo intelectual
no ha superado la pubertad. Está en la edad mental de las rabietas, de tirarse
por el suelo y dar patadas al aire. Claro, con el título que tiene y el poder
que ostenta es más peligroso que un mono con una ametralladora cargada: mucho
más peligroso. Pero bueno, pasará. Lo malo, lo triste, lo decepcionante es ver
que en un territorio como EEUU, que tiene excelentes personas, magníficos
intelectuales, bastantes ricos y muchos más de pobres, hayan votado a esta
persona como presidente de su país. Y es peor, no está pasando solo en EEUU; está
pasando en el mundo entero. La ignorancia deliberada, el no querer ver o el no
poder ver y los entretenidos para que no se fijen, están configurando una
mayoría que, como consecuencia de sus miserias eligen a personas como la
aludida. Trump es un personaje muy significado que está liderando la moda, de
decir lo que le sale de lo poco que tiene, y le da lo mismo ocho que ochenta,
es un influencer que como tal ha creado un personaje de gran éxito en el
mundo digital que utilizando el marketing promociona su producto sin
escrúpulos ni pudor. Y los promociona con la sinceridad y la crueldad de un púber
mal enseñado, un niño que no ha pasado la adolescencia. Y con esas formas de expresarse,
consigue por un lado la condescendencia de los adultos favorecidos con alguna
formación y por otro, cala en los pobres desheredados de todas las posibilidades
de adquirir un mínimo de cultura que les permita tener criterio propio, los cuales
le entienden porque les dice lo que quieren oír, que no es otra cosa que la culpa
de su miseria es de los vecinos de su barrio con apellidos carentes de W, H intercaladas y varias consonantes juntas , y
que de paso tienen un color de piel distinta que les facilita descubrirlos sin
preguntarles el nombre. Si esas personas son ricas por más que estén cargadas
de melanina y de apellidos latinos, no constituyen ningún peligro ni para esos
pobres ni para Trump. El problema no es la raza, sino los pobres, sean de color
que sean y tengan los apellidos que tengan. Y la estrategia de Trump, junto con
los demás adultos que le protegen y a los qué él protege, es conseguir que la
pobreza se reduzca matándose los pobres entre ellos. Es lo más barato y lo más
eficiente. Que revienten miles de inmigrantes en las fronteras o en las jaulas,
para muchos de los pobres de la América del Norte es un aliciente; clavan un
palo con la bandera estelada de las barras rojas sobre blanco en las puertas de
sus casas y se siente más y mejores en la comparación. Se sienten primeros, que
es lo que le prometió el púber Trump. Esto luego se incentiva con patriotismo, uno
cantores de la Biblia por la tele, coches largos de segunda mano o motos con
mucho ruido; y santas pascuas. Ya veremos cuando Trump supere la pubertad como
modula su lenguaje diciendo lo mismo con palabras más bien puestas y delicadas.
La menesterosidad intelectual de presidente de EEUU, su procacidad y su crueldad,
nos está entreteniendo de lo lindo, porque así a los demás que nos tratan como idiotas,
por ser finos no les tomamos en cuenta, y así no va.
Barcelona a 16 de julio del 2019. RRCh
miércoles, 10 de julio de 2019
Elecciones en Uruguay
Desde la distancia física y temporal
que me separa de Uruguay, atendiendo a las noticias que me llegan y a las que
por mis medios puedo acceder, al parecer existe un descontento casi generalizado
sobre la gestión del gobierno, presuntamente de izquierda, que hasta la
actualidad rige el destino del país; descontento que incluso manifiestan
personas de izquierda que a regañadientes pueden seguir votándoles como mal
menor, lo que no genera en si mismo mucha ilusión de progreso. Aparentemente
las deficiencias del Frente Amplio se concretan en un escaso apoyo a la
educación, desaciertos en brindar seguridad a los ciudadanos, y cierta arrogancia
expositiva desde una pretenciosa superioridad moral.
La seguridad ciudadana tiene que ser
compatible con la libertad. Si los ciudadanos no pueden estar tranquilos porque
han de ir cuidándose para que no les atraquen o les roben lo que tienen, sentirán
que las libertades de las que disponen son papel mojado y para ello es imprescindible
que exista un equilibrio entre la represión del delito, las garantías
procesales del inculpado y los derechos de las víctimas. Aunque antes de la
represión se deben adoptar medidas preventivas, que no son otras que combatir
la desigualdad.
Siendo esencial el combate de la
desigualdad, ello no se consigue distribuyendo “sopa boba” o regalos de
entretenimiento, sino a través de la una educación pública que ponga al mismo
nivel los derechos y los deberes. Si a los sectores más desfavorecidos de la sociedad
se le instruye en los derechos a los que son acreedores, pero paralelamente no
se hace lo propio en cuanto a las obligaciones, lo único que se consigue es
generar excluidos afanados en la supervivencia diaria sin esperanzas de futuro
reales y efectivas. Está muy bien la frase de que lo importante es ser, más que
tener, pero el que no tiene lo imprescindible no llegará a ser más que una
persona embrutecidas y desilusionada que adaptándose a su situación de víctima convierte
en culpables de sus miserias a las personas que con esfuerzo se han situado en
una posición más o menos confortable. Y ello genera enfrentamiento entre la
ciudadanía trabajadora y aquellos que han olvidado la rutina de trabajar y no la
esperan ni la buscan.
La ciudadanía ha de ser educada desde
la escuela y las universidades, pero también -y quizás esto sea prioritario-,
desde el ejemplo de sus representantes públicos. Y el ejemplo parte de la
propia conducta del representante y de cómo, cuándo, dónde y de qué manera
expone sus planteamientos. Cuando el relato político se centra exclusivamente
en lo malo que es su adversario pretendiendo que el escuchante extraiga así las
bondades del relator, con ello no se señalan y proponen soluciones, sino que se
está interesando la resignación del otro en aceptar que es mejor malo conocido
que bueno por conocer, lo cual lleva indefectiblemente a la melancolía.
Cuando estaba en Uruguay y en las
cuatro décadas que ya no estoy, me he estado preguntando: ¿para qué carajo tiene
ejército Uruguay?; y aún no he hallado respuesta, y cuando he visto en los
presupuestos publicados el coste del ejército, siempre me pregunto: ¿y porqué
no se invierte ese gasto inútil en un cuerpo de protección civil para proteger
a la población de inundaciones o incendios por ejemplo, o para el traslado de
enfermos, o la atención de ancianos ? ¿Ese dinero no alcanzaría para dotar a
las ciudades y pueblos de educadores sociales en centros de acogidas de adolescentes
con desarraigo familiar, a fin de reinsertarlos a una sociedad sana?
Siendo cierto que los gobiernos de
izquierda ni siquiera se han planteado las interrogantes que antes he expuesto,
tampoco creo que los partidos de derecha sean la solución que, por el nombre de
los candidatos, los puestos se los transmiten de forma hereditaria. Parece
seguir siendo una cuestión de familias con estandartes de colores que se apañan
muy bien en el cuánto peor mejor. Tengo esperanza o soy muy ingenuo, que ya en
Uruguay no se utilicen los partidos políticos y sus lemas para conseguir puestos
de funcionario público necesarios o inventados, mediante la humillación servil ante
los cabezas de listas. Antes pasaba. A pesar de aquél que dicen que dijo: “Sean
los orientales tan ilustrados como valientes”.
Barcelona a 10 de Julio del 2019.
RRCh
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