martes, 10 de marzo de 2020

¿Qué es ser mujer?


Parecería cierto que hoy por hoy existe un casi pleno consenso entre la especie humana, que hombres y mujeres han de ser tratados igualitariamente en cuanto a obligaciones y derechos, exceptuando esa minoría irredenta que siempre existe incluso para defender que el planeta tierra es plano.

                Lo que ya no parece tan pacífico es saber qué ser humano es una mujer, puesto que frente a la conformación biológica femenina que hasta hace un tiempo distinguía a la hembra humana del macho se le ha enfrentado otra valoración de orden ideológico que combate el determinismo biológico.

          Desde esta perspectiva el ser humano con una estructura cromosómica XX y las características físicas que ello implica no tiene por qué ser considerada mujer -o por lo menos no siempre desde su nacimiento hasta su muerte-, y una estructura XY no tiene que ser determinante para ser varón desde que nace hasta que muere, sin perjuicio que sus rasgos físicos y órganos sexuales objetivamente así lo aparenten.

          Consecuentemente al haberse introducido en la catalogación de macho o hembra un criterio personalísimo e intransferible propio de cada individuo humano que le posibilita atribuirse  por autodeterminación su identidad de género o sexual; en tal caso, deberíamos abandonar cualquier consideración objetiva exógena al individuo para reconocer a una mujer o a un hombre, puesto que cada persona decidirá por sí mismo si es de un género u otro, de un sexo u otros, y además a lo largo de su existencia podría rectificar su anterior elección las veces que lo desee en pro de conquistar la plena felicidad por designio de sus sentimientos.

Podría pensarse que esta problemática en distinguir a una mujer de un hombre a fin de evitar una discriminación de la primera en favor del segundo obedece a las técnicas quirúrgicas que hoy pueden transformar la apariencia de un cromosómico XX en la apariencia de un cromosómico XY. Ello se consigue con bloqueadores hormonales que impiden las transformaciones físicas desde la adolescencia y la consecuente posterior ingesta hormonal elegida por el individuo para conformar el físico exterior deseado, e incluso extirpando pene y testículos al que los tenía para construirle una vagina, o cerrando la vagina y construirle un pene a quién lo desee.

 Naturalmente que estas transformaciones físicas mediante técnicas quirúrgicas  no son fruto de caprichos, sino que obedecen a la necesidad de restarle sufrimiento a quién no se identifique con los órganos genitales reproductores con los que vino al mundo, no obstante, esta transformación y la consecuente modificación de nombres de pila: femenino por masculino o a la inversa, tampoco aclara  la aparente confusión, puesto que no todas las personas que se autodeterminan como femeninas o masculinas tiene la necesidad o el deseo de desprenderse de sus atributos sexuales reproductores, existen también las autodeterminada mujeres con pene o hombres con vagina que sencillamente se sienten y consideran mujeres aceptando su cuerpo de varón o las que se siente hombre aceptando su cuerpo de mujer. 

Ello está generando una confrontación entre el feminismo clásico y el actual que considera el género como una construcción social.

 El feminismo clásico defiende los derechos de la mujer desde los albores del siglo XIX, considerando como tal a aquél ser humano que nace con cromosomas XX, vagina, trompas de Falopio, ovarios y útero, que al llegar la adolescencia notan el crecimiento de las glándulas mamarias, les viene la menstruación y tienen la posibilidad de quedar embarazadas y ser madres con efectos hormonales exclusivos, y excluyente del género masculino. Y que en base a tales características son destinadas a tareas predeterminadas y son apartadas de otras, lo que implica un desvalor en el devenir social en detrimento de su propia realización como persona.

 La nueva construcción social de género como reacción a la supuesta otra construcción anterior, centrada ahora en la elección de género por vínculos identitarios particulares aglomera a un número de personas mayor al de mujeres biológicas desde su nacimiento.

Dentro de este conglomerado de personas autodeterminadas como mujeres al margen de la biología, se sitúan situaciones personales necesariamente diferenciadas. Unas podrán quedar embarazadas incluso involuntariamente y acudirán o no a la interrupción del embarazo y podrán ser progenitoras biológicas (ante llamadas madres) y las otras no podrá quedar embarazadas ni tener hijos biológicos por no contar con órganos reproductores para ello. Así las primeras tendrán que soportar las cargas familiares y disfrutar de los beneplácitos de ello, y las otras no, debiendo en su caso buscar otras alternativas como la adopción o los vientres de alquiler de otras mujeres -estas sí biológicas- en precario o mediante el pago del arriendo. Con lo cual las necesidades de unas y otras además de ser diferentes, en más de una ocasión serán enfrentadas en sus intereses.

Más compleja será la situación  si se acaba imponiendo como nueva construcción social que la autodeterminación identitaria de los individuos a un género y otro se sitúe totalmente desvinculado de la apariencia física biológica, de manera que una persona con físico masculino totalmente aceptado por ella se autodetermine mujer y consecuentemente actúe como tal y reivindique que se le trate como mujer, ello aparentemente situaría a las mujeres biológicas en clara desventaja por ejemplo en el ejercicio de actividades deportivas como el boxeo, el tenis, el básquet, el ciclismo, la natación, el fútbol  o el atletismo por ejemplo. Y más complicado aún será el redactado de las leyes cuando en ellas se pretenda hacer una discriminación positiva para equilibrar la ansiada igualdad y combatir la violencia de género: podría suceder que el maltratador hombre exhiba cuerpo de mujer y la mujer maltratada cuerpo de hombre, ambos habiendo ejercido el legítimo derecho de autodeterminarse en base a sus sentimientos, e incluso a lo largo del proceso judicial podría revertir la anterior elección por haber mudado los sentimientos identitarios de pertenencia.

Barcelona a 10 de marzo del 2020. RRCh.

lunes, 2 de marzo de 2020

ERNESTO CARDENAL, se fue, pero se queda


Ernesto Cardenal se murió

pero ni de balas, ni de palos,

ni de vaticanadas.

De pura muerte nomás.

Pero se queda

en el canto y el encanto de todo cuanto existe.

Cura cristiano combatiente

contra la raza de víboras

Intelectual y poeta, resistente…



Barcelona a 2 de marzo del 2020. RRCH

miércoles, 29 de enero de 2020

El GRAN QUILOMBO


Cuarenta años atrás en el Río de la Plata (Uruguay y Argentina) el término quilombo se utilizaba para señalar a las casas o locales en los que se organizaba el ejercicio de la prostitución profesionalizada con permanencia y continuidad. Hoy el término se ha popularizado en su uso incorporándosele una diversidad de acepciones. Quilombo incluye juntos o solos conceptos como puterío, barrullo, bochinche, griterío, despropósito, imbecilidades, idioteces, incongruencias, deshonestidad, líos, gresca, bronca, corrupción en abundancia, y todo aquello que de entrada no lo entiende ni la madre que lo parió y ocupa un gran escenario con público diverso.

Ahora aquí estamos viviendo en un gran quilombo. Quilombo es que el actual presidente del gobierno español hace un año haya reconocido a Guaidó como presidente “encargado” de Venezuela, pensando que lo sería sin comillas unas semanas después habiéndose liberado de Maduro, y no pasó, con lo que ¡vaya! quilombo ahora no saber a quién considerar como presidente venezolano, y otro quilombo o parte de él es que un ministro de España tenga que ir por la noche a meterse en un avión y al salir no saber exactamente a qué fue y qué paso, y si lo sabe no saber cómo explicar el quilombo para que no parezca un quilombo.

Quilombo es tener un gobierno en España que se sustenta con la indiferencia unas veces y el rechazo frontal otras, de una formación independentista que lo único que ha consolidado es el deseo firme y decidido de vivir en un quilombo enganchado de un ojo por un tarugo.

Quilombo es tener en Cataluña un tarugo de President que dice que, seguro que un día de éstos convocará elecciones para organizar un poco el quilombo y saber a quién abrirle la puerta al jolgorio, y lo hará en cuantito mismo su patrón expatriado le dé el visto bueno, que se lo dará siempre y cuando no le asusten los chicos de la gasolina con hacer mermar su sustento señalándole como traidor.

 Hay que hacerse cargo que un quilombo que se precie es una fuente inagotable de emociones a veces necesariamente enfrentadas, tanto que si la cosa se contamina mucho de bonhomía acaba con el atractivo para partícipes y mirones. Se trata pues, de mantener la pulsión para que la distracción no mengue, no vaya a ser que el personal entre en reflexiones desbaratadoras de la joda.

La esencia del quilombo es compaginar adecuadamente una cosa y su contraria con una buena dosis de disimulo, siempre se ha de tener una moral para unos y otra para los que no les gusta aquella, de forma que los que están disfruten y los otros se queden quietos esperando que les toque, Y si la espera se alarga se ha de hacer rancho aparte con quilombo nuevo en la competencia.

Quilombo como americanismo parece necesario introducirlo en el léxico ordinario del ruedo ibérico, en tanto que armar quilombo está de moda si atendemos a la proliferación de eventos, y así al menos nos evitaremos que los anglófonos nos metan una palabreja de esas de una sílaba con varias consonantes que nos añudan la lengua.  

Barcelona a 29 de enero del 2020. RRCh.

viernes, 29 de noviembre de 2019

La realidad: ¿que se joda?


Puede que algunos viendo el emotivo abrazo que se dieron hace unos días el Sr. Pedro Sánchez con el Sr. Pablo Iglesias, pensaron que íbamos a tener en breve un gobierno de esos que se llaman progresistas, palabro que se emplea para que los oyentes interpreten que la cosa va a ir viento en popa, con puestos de trabajo suficientes y bien pagados, alquileres al alcance de todos, emancipación efectiva de la mujer, pensiones aseguradas para varias generaciones futuras, y en general una atención prioritaria a las gentes más desfavorecidas; algo así como un abordaje a la realidad para tirar al agua todo lo malo que la desluce. Bueno, igual no sucede. La política hoy aparentemente se fundamenta en la máxima: ¡que se joda la realidad!, puesto que la realidad, es decir la situación actual de las cosas, sobre la que parecería que se debería actuar para en su caso modificarla positivamente, se ha convertido en un impedimento para la concreción de las ilusiones de los políticos que nos representan. Por tanto, la forma de ilusionar a las gentes pasa por negar la realidad: ¡que se joda!

             Sanchez e Iglesias cuando se ennoviaron superando sus desavenencias emocionales dejando atrás esas cosillas para luego solventarlas con cariño, se les escapó, en ese acercamiento personal ilusionante, que necesitaban a otros para hacer número y poder ponerse a gobernar. Ese otro ya hace tiempo que apartó de su mundo a la realidad centrándose exclusivamente en las ilusiones de una República que habita en sus sueños, o en su argumentario para calentar los desvaríos de los que le votan soñando. Y la parejita de Pedro y Pablo han de escuchar y decirle amén a los Rufianes que necesitan volver a conciliar el lindo sueño que tenían cuando la perturbadora realidad les sobresaltó. Y éstos se lo ponen fácil a Pedro y Pablo, solo tienen que simular que el Govern de la autonomía de Cataluña es equiparable al Gobierno de España, y negociar de igual a igual. Y es lógico: ¿por qué la República de Catalunya va a estar subordinada al Gobierno de España?; eso sería así si no se hubiera mandado a la mierda a la realidad. Una vez ambos “Estados soberanos” se sienten a negociar, y el español pilotado por Sánchez le otorgue a los Rufianes lo que piden, estos le votarán para que sea presidente de España uno  y vicepresidente el otro, y luego cuando llegue la necesidad de aprobar los presupuestos generales del Estado,  Sánchez sí o sí tendrá que apoyarles a través del PSC para que los muchachos de Esquerra Republicana se hagan con el gobierno de la República Catalana, bueno no, en verdad de la Comunidad de Cataluña, aunque la verdad a ellos les importa un bledo: y sino a quemar contenedores de basura y cortar autopistas para que salga en la tele. Mientras tanto la derecha seguirá engordando como Dios manda, para luego sentirnos víctimas de nuestras idioteces.

Barcelona a 29 de noviembre del 2019. RRCh

martes, 19 de noviembre de 2019

La salida del bufón.


El fundamentalismo separatista catalán históricamente se ha manejado con razones muy discutibles, en las más de las veces basadas en medias verdades o sencillamente en falsedades completas, pero en definitiva siempre discutibles y arregladitas para la ocasión. Esa dinámica no ha dejado de empeorar de forma continuada, para lo que siempre ordinariamente queda margen. No obstante, cabe la posibilidad que con la ascensión del bufón de palacio en el que consciente y voluntariamente se ha situado el actual President de la Generalitat, es posible que ya esté rascando el fondo de la bolsa de basura en la que ha convertido la institucionalidad del catalanismo. El personaje ya no se puede representar ni a sí mismo, por su bajeza, su ineptitud y sus plenas carencias intelectuales. Si él mantuviera la capacidad de estar a solas consigo mismo se despreciaría. Y es posible que las fantochadas que ayer representó en el juicio donde él era el acusado, tal actitud pueda ser su mejor salida. Seguramente considera más cómodo para su destino que lo expulsen miembros del Poder Judicial de su lastimosa carrera política a que se tenga que ir solo si en un momento lúcido advierte su menesterosidad, o al que le mueve los hilos desde el reino belgas se le enredan los piolines en el manejo, decida poner un títere más vistoso o le pillan en la huida y acabe diciendo que era broma. En cambio, si le inhabilitan mediante sentencia, siempre podrá incrementar el victimismo que aún le sustenta. Ser víctima individual del imperialismo dictatorial español, en su entorno le dará hasta prestigio, y siempre se puede llevar una paguita en euros, que hasta puede a él resultarle más interesante. Es de suponer que un individuo que come mongetes para generar ventosidades pestilentes enfocadas a su defensa jurídica ha de ser incómodo hasta para los animales domésticos que le rodeen.

Barcelona a 19 de noviembre del 2019. RRCh

lunes, 18 de noviembre de 2019

El abrazo


Pedro Sánchez con buen criterio cuando se postulaba como futuro presidente de España, dijo de Pablo Iglesia, que no podía hacer gobierno con él porque serían dos gobiernos contrapuestos en uno; que Iglesia decía que en España había presos políticos y que lo de Cataluña solo se resolvería con un referendo, y que si le daba a Iglesias o a los suyos ministerios de Estado no podría dormir. Paralelamente y en los mismo momentos Iglesias decía que Sánchez quería pactar con la derecha, porque así se lo mandaba el Ibex 35, y que por eso en el período que gobernó Sánchez no derogó la reforma laboral de Rajoy. Dos días después los dos se fundieron en un abrazo en el qué Iglesias se subió en putas de pies a los hombros de Sanchez y cerrando los ojitos apretó su cara contra la oreja de Pedro, y luego sonreía como niño con juguete nuevo. El episodio fue obsceno e impúdico por indigno e innecesario. Si ambos hubieran sido un poco más decentes debieron haber expuesto cada uno de los puntos de sus respectivos programas electorales a los cuales iban a renunciar, los motivos por los cuales era menos malo renunciar a tales promesas, y explicar qué promesas compartían e iban a desarrollar en el supuesto que dicha coalición tuviera votos suficientes en el Congreso para salir adelante. Pero no, nada de eso, lo que si van explicando es cómo se van a repartir el Consejo de Ministros y que al que antes no dejaría dormir a Sánchez ahora le ilusiona tanto que lo hará vicepresidente. La ilusión generada en ellos por la perspectiva de un gobierno habitado por los dos, no parece que tenga nada que ver con el interés de los españoles, sino que evidencia el goce de la plenitud personal anhelada por ambos. Lo que al parecer está claro es que no van a tocar, como si no estuviera sucediendo, lo de Cataluña: que llevemos casi un mes con la Plaza Universidad tapada de basura y tiendas de campaña que presuntamente están ocupando indigentes, dado que el frio y la lluvia ha motivado a los presuntos estudiantes que iniciaron la acampada a buscar abrigo en sus domicilios, y que mientras tanto esté cortada la Gran Vía y la Calle Pelayo; que corten autopistas y otras calles cuando a los CDR le sale de su arco de triunfo; que le bufón de Torra hable de que comió butifarra con mongetes mientras iba hacia el Palacio de Justicia para ser juzgado, insinuando como burla  que igual en la declaración ante los jueces le saldrían ventosidades por vía distinta a las que habitualmente  salen por su boca; todo esto no se comenta por los coaligados tal como si no existiera.

          Para que esa coalición entre Sánchez e Iglesias consiga los apoyos parlamentarios para logar una investidura, necesitan sí o sí también el apoyo de Esquerra Republicana, la cual exigirá como ya está exigiendo, que Sanchez accedas a admitir lo que no puede admitir si no quiere situarse al margen de la Constitución y con la oposición de las otras 16 Autonomías: que se hable del referendo de independencia. Y lo exigirá Esquerra Republicana no porque le importe más Cataluña que España, no, porque lo único que les importa son los escaños que ganarán o perderán cuando Torra o quien le suceda convoque elecciones en Cataluña; y los más o los menos sillones que conseguirán, ellos creen posiblemente con razón, que dependerá de si se pone de culo ante España o de perfil. Aún suponiendo que hubiera investidura, inmediatamente después vendrá la necesaria aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, aquellos que no se aprobaron hace unos meses porque Esquerra Republicana se opuso y ¡eso que habían sido presentados por Sánchez e Iglesias! Por tanto, si hay gobierno de coalición, las perspectivas de durabilidad serán cortas.

          Sanchez tiene otra opción, que es no presentarse a la investidura y decir públicamente que si lo intenta el PP de Casado el PSOE se abstendrá. Si lo hace, con los 120 escaños del PSOE en abstención, Casado necesita 116 apoyos que con Vox los tiene de sobra; y que formen gobierno ellos, resuelvan si son capaces el desgobierno de Cataluña, y Sánchez e Iglesias tendrán sus 155 escaños para hacer oposición. Pero para eso tendrán que dejar de mirarse sus ombligos y centrarse en valorar el futuro de España. Si no lo hacen y la coalición Sánchez e Iglesias fracasa, como es previsible, en las próximas elecciones barrerá la derecha y  por muchos años.

 Y pagaría por equivocarme.


Barcelona a 18 de noviembre del 2019. RRCh.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

ESPAÑA y el referéndum del 10N


El próximo domingo más que unas elecciones parlamentarias será un referéndum sobre nacionalismos. El extremo final de todo nacionalismo es el fascismo, fascismo español, fascismo catalán y los que se apunten. Las formaciones de izquierda que tenemos, si es que queda alguna con esencias escondidas de internacionalismo, han actuado y actúan como si no fuera con ellos. Creen que ocultado la cabeza bajo el ala y asustando con que viene la extrema derecha ya es suficiente, y que puedan seguir compadreando con referéndum. Es visible para quien quiera ver, que el nacionalismo catalán y el español se fundamentan en mentiras en idéntica intensidad, que si no se rebaten como no se están rebatiendo calan en le emocionalidad de la gente. Que diga Vox que las Comunidades Autónomas de la España actual están desangrado la economía de la patria, es igual a aquello de que España nos roba de los separatistas catalanes. Decir que la inmigración está destruyendo nuestra cultura por parte de los patriotas españoles es lo mismo que dicen los separatistas catalanes en relación con los castellanoparlantes de Cataluña, a los que por supuesto no consideran catalanes. Las agresiones que pueden estar sufriendo emigrantes en España por nacionalistas españoles es igual a las agresiones que sufren los castellanoparlantes no separatistas en Cataluña. Las banderas y los pendones fueron inventadas para distinguir en contienda a quienes se han de respetar (los nuestros) y a quienes se han de combatir (los otros). Entre los nuestros y los otros, estamos nosotros, con las mismas miserias, las mismas ilusiones, las misma buenas intenciones y las mismas brutalidades. El nacionalismo es el enemigo principal de la racionalidad, de la solidaridad y de la empatía, convierte a los otros en un objeto a abatir, en enemigo, los deshumaniza, pero a su vez genera una falsa sensación de protección de los nuestros: nosotros sin ellos seremos más libres, más ricos y felices. La izquierda no ha sabido o no ha querido propiciar la unión entre las personas desde que abandonó sin alternativa la lucha de clases, y entraron como auténticos idiotas en la lucha de banderas, y cuánto más se adentran en sus prejuicios de superioridad moral, más credibilidad pierden. Están entendiendo o dando a entender que la democracia es un sistema político en que todo vale al margen de las leyes que democráticamente nos hemos dado, y que todo se solventa con referéndum y no advierten los imbéciles que los referéndums parten lo que no se debe partir, porque con las divisiones siempre gana el fascismo. Si aceptamos como solución hacer un referéndum de independencia en Cataluña para separar en dos bandos enfrentados a sus habitantes y eso es lo democrático; será igual de democrático un referéndum para eliminar las autonomías y/o ilegalizar a los partidos separatistas. Y muy desgraciadamente, el próximo domingo se refrendarán ideas así. No solucionará nada y estaremos bien divididos en dos Españas empatadas y empantanadas.



Barcelona a 6 de noviembre del 2019. RRCh