martes, 28 de agosto de 2012

¿EL PARTIDO POPULAR ESTAFÓ A LOS ESPAÑOLES?


Hoy en la comida, un gran amigo, colega y compañero de despacho, me planteó la preguntita,  al tiempo que afirmaba que él tenía claro que sí. Bueno, la idea - según me dijo-, no fue suya sino de su esposa que no es abogada sino enfermera. De entrada le dije que seguramente no podía ser una estafa desde la perspectiva estrictamente penal, puesto que tal delito exige la existencia del  ánimo de lucro; pero inmediatamente pensé: ¿por qué no?; recordando que en algunas Sentencias del Tribunal Supremo (en adelante, SSTS), haber leído que tenían muy ampliado el concepto de lucro, y me puse a repasar el Código Penal. Lo primero que me vino a la mente fue que el delito de estafa es un delito público, es decir, que no requiere que el denunciante sea víctima directa de la acción delictiva. Por tanto cualquiera lo puede denunciar sin ni siquiera sentirse víctima del acto. De entrada me alivió puesto que como nos les voté, no podría yo sentirme engañado, cuando el engaño es otro elemento sustancial del precepto penal. La cosa parece tener que estudiarse relacionando cinco artículos del Código Penal: el art. 24 que hace referencia al concepto de funcionario público; y los arts. 248, 249 y 250 que describen el delito de estafa y sus agravantes, y, por último, el art. 438 que se refiere a la estafa cometida por los funcionarios públicos. El artículo 24 del Código Penal español literalmente dice:
 “1. A los efectos penales se reputará autoridad al que por sí solo o como miembro de alguna corporación, Tribunal y órgano colegiado tenga mando o ejerza jurisdicción propia. En todo caso, tendrían la consideración de autoridad los miembros del Congreso de los Diputados, del Senado, de las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas y del Parlamento Europeo. Se reputarán también autoridad a los funcionarios del Ministerio Fiscal. 2.- Se considerará funcionario público todo el que por disposición inmediata de la Ley o por elección o por nombramiento de autoridad competente participe en el ejercicio de funciones públicas”.
         Con la literalidad del precepto no parecería haber problemas para incluir como autoridades y/o funcionarios públicos desde la perspectiva penal, a Don Mariano Rajoy, todo su equipo de gobierno y todos los diputados y senadores del Partido Popular.  Veamos ahora la descripción del delito de estafa del artículo 248-1 del Código Penal: “Cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndole a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno”; la agravación que refiere el artículo 249 dice: “Los reos de estafa serán castigados con la pena de prisión de seis meses a tres años, si la cuantía de lo defraudado excediere de 400 euros. Para la fijación de la pena se tendrá en cuenta el importe de lo defraudado, el quebranto económico causado al perjudicado, las relaciones entre éste y el defraudador, los medios empleados por éste y cuantas otras circunstancias sirvan para valorar la gravedad de la infracción”, y los agravantes del art. 250 cuando dice: 1. El delito de estafa será castigado con las penas de prisión de un año a seis años y multa de seis a doce meses, cuando: 1ª Recaiga sobre cosas de primera necesidad, vivienda u otros bienes de reconocida utilidad social. (…) 4ª. Revista especial gravedad, atendiendo a la entidad del perjuicio y a la situación económica en que deja a la víctima o a su familia. (…) 6ª.- Se cometa abuso de las relaciones personales existentes entre víctima y defraudador, o aproveche éste su credibilidad empresarial o profesional.(…) 2. Si concurrieran las circunstancias 4ª, 5ª o 6ª con la 1ª del número anterior, se impondrán las penas de prisión de cuatro a ocho años y multa de doce a veinticuatro meses” Y ya me estoy animando, no solo por el Sr. Rajoy que también, sino por el Ministro “Risitas” de Hacienda, y ya sé que en las prisiones no hay trajes de rayas para los reos, pero me los imagino. A ver el art. 438 cómo se porta, dice: “La autoridad o funcionario público que, abusando de su cargo, cometiere algún delito de estafa o apropiación indebida, incurrirá en las penas respectivamente señaladas a éstos, en su mitad superior, e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de dos o seis años”
Jolin!, si hubieran estafado, estarían en el trullo por lo menos seis años sin poder presentarse a empleos o cargos públicos, y Rajoy ¡hasta podría dejar de ser Registrador de la Propiedad!. Ahora veamos qué entiende el Tribunal Supremo por “ánimo de lucro”. En las SSTS 523/1998, 722/1999, 629/2002 y 348/2003 entre otras muchas, el Tribunal Supremo considera que el ánimo de lucro lo compone cualquier ventaja, provecho, beneficio o utilidad que se proponga obtener el reo, inclusión hecha de los meramente contemplativos o de ulterior beneficencia, sin que sea necesario que el lucro buscado sea alcanzado, ni es preciso que el lucro sea propio, basta que sea para beneficiar a un tercero; puede consistir también en la consecución del aprecio y consideración en su carrera profesional.  Ahora vayamos a ver qué entiende el Tribunal Supremo del Reino de España por “engaño bastante para producir error en el otro” y por  “perjuicio propio o ajeno”. Y resulta que las SSTS 44/1993, 79/2000, 315/2000, 1323/2002, 367/2003, 1036/2003,  1485/2004, 47/2005, 918/2006, 1035/2009 entre otras muchas, consideran que es engaño cualquier ardid, argucia o treta que utilice el autor para inducir a error al sujeto pasivo, provocando con ello un conocimiento inexacto o deformado de la realidad operante en la voluntad y en su consentimiento, y que le determine a realizar lo que de otra manera no hubiera hecho. El engaño puede concebirse a través de los más diversos ardides y actuaciones, puede consistir en toda una puesta en escena fingida que no responde a la verdad y que por consiguiente constituye un dolo antecedente; será engaño bastante cuando sea normalmente considerado como estímulo operativo para conmover la voluntad del otro. Es posible el engaño omisivo como elemento generador de la estafa, cuando la ocultación de datos significativos integra el engaño y constituye el motor decisivo para que la parte desinformada acceda a realizar o autorizar la prestación con el consiguiente perjuicio patrimonial. El perjuicio patrimonial puede ser la pérdida de expectativas o de las ganancias esperadas, aunque no haya disminución del patrimonio de la víctima. Pues sí, si resultara ser cierto que Rajoy y Cía. ganaron las elecciones con aquello de “no subiré los impuestos”, “subir el IVA es una barbaridad”, “no reduciré las prestaciones sociales”, “no abarataré el despido de los trabajadores”, “no habrá copago en la Sanidad”, “la prima de riesgo se llama Zapatero” cuando estaba a 260 y ahora pasó de 500; “no le daré un duro a los Bancos”, “generaremos empleo”; si fuera así, igual hay estafa. Se supone que estos señores que aparecían en los medios con estadísticas y documentos acreditativos de la realidad que conocían bien por sus respectivas condiciones de diputados y jefes de la oposición, no podrían ampararse en la ignorancia y que sobre ella construyeran su programa electoral. Supusimos –mejor dicho la mayoría presuntamente estafada supuso-, que con tal conocimiento pepero; con tal preparación y con tales recetas, corregirían lo mal hecho para el bienestar general. Y con tal puesta en escena fingida y falsa consiguieron que la mayoría de los españoles, con la voluntad quebrada, en perjuicio propio o ajeno, dispusieran de su voto en beneficio del Partido Popular y Don Mariano Rajoy, los cuales para su consecución utilizaron engaño bastante, con ánimo de lucro, en la conceptualización que al lucro le atribuye el Tribunal Supremo.

Barcelona a 28 de Agosto del 2012. RRCH

lunes, 27 de agosto de 2012

ASSANGE

Assange, Julián; Garzón, Baltasar. Y las contradicciones.



         Dícese que Don Rafael Correa, mandatario ecuatoriano otorgó el asilo político o diplomático a Don Julián Assange, en la embajada del país sudamericano en Londres; y que Don Baltasar Garzón es el abogado del asilado que trata de impedir que Julián se vaya a Suecia y desde allí los suecos lo fleten a EEUU y lo juzguen por delitos de espionaje o revelación de secretos de Estado.
         Si las cosas son así, me surgen algunas cuestiones:

1.-  Londres detuvo al Sr. Assange en cumplimiento de una euro-orden de detención emitida por Suecia; lo que es muy distinto a que Londres extradite al Sr. Assange a Suecia. La euro-orden es un instrumento de obligada colaboración policial de un Estado de la Unión Europea con otro Estado de la misma unión, sin tener que analizar jurídicamente los motivos que fundamentan el presunto delito imputado, ni tampoco si tales presuntos hechos de ser probados fueran también delictivos en Gran Bretaña. Tales requisitos sí serían insoslayables en caso de tratarse de una extradición, que no es el caso.

2.- La orden de detención emitida por Suecia no obedece a motivos políticos, ni ideológicos, ni religiosos, sino a unos presuntos delitos sexuales que, tal como se exponen en la prensa difícilmente serían considerado delictivos en España por ejemplo; no obstante es difícil asumir –aunque no imposible-, que Suecia esté actuando de puente con EEUU para que este último Estado se haga con el reo. No es Suecia una dictadura, con lo que hablar de asilo político no encaja muy bien; incluso tampoco en el supuesto que efectivamente Suecia sea el futuro puente con EEUU.

3.- Si entre EEUU y Suecia existe un tratado de extradición, y el primero pide el envío del Sr. Assange, parece evidente que Suecia deberá atender dicha petición. No obstante de ahí no se deriva que atendido el pedimento de extradición Suecia no la pueda rechazar o la acepte con condiciones limitativas de imputaciones y penas. Situados en este supuesto, sí que tendría algún sentido que el Sr. Assange pidiera asilo diplomático en otro país.

4.- Si realmente Suecia quiere interrogar al Sr. Assange sólo por los presuntos delitos sexuales, tampoco parece que este país pueda oponerse razonablemente a dar al Sr. Assange las garantías que pide: no ser extraditado a EEUU por sus actividades en Wikileaks.

5.- Las actividades periodísticas de Wikileaks denunciando matanzas indiscriminadas por parte de EEUU en Irak, Afganistán y otros sitios, fueron sin dudas beneficiosas para el esclarecimiento de verdades criminalmente ocultadas. Pero no toda la información aportada por Wikileaks tiene esa trascendencia benéfica, hubo otra que no. No parece defendible entender que Estados con regímenes políticos tan diferentes, con intereses tan diversos, puedan coexistir pacíficamente sin que medie entre ellos una nube oculta de información secreta para los otros,  y que para conseguirla  se valgan de informadores de incógnito. Es difícil entender que Wikileaks no usara los mismos medios para recoger la información que luego ventiló, y seguramente –por responsabilidad- habrán protegido a sus informadores. Informadores que, salvo que fueran bobos, le tendrían el mismo miedo a EEUU que el que le parece tener el Sr. Assange.

6.- Don Baltasar Garzón, por su propio ofrecimiento o a ruegos de Don Julián Assange, se ha metido donde le gusta estar: en la prensa internacional. Para ello el Sr. Garzón no escatima esfuerzos ni le hace asco a las incoherencias: resulta que ahora le parece lesivo para los derechos humanos de su cliente el Sr. Assange que, éste esté recluido en la embajada de Ecuador en Londres, pero cuando era juez no le parecía lo mismo, cuando abusaba de la prisión provisional como instrumento de coacción para sacar la información que de otra forma no dispondría, con inclusión de grabaciones en las cárceles  de las conversaciones entre el justiciable y su abogado. Se supone que por buenas que sean las cárceles españolas, la embajada de Ecuador en Londres debe ser mejor.

7.- Al parecer Gran Bretaña no está obligado por ningún tratado internacional con el asilo político ni el asilo diplomático, pero lo de amenazar con asaltar la Embajada ecuatoriana en Londres solo pudo ser idea de un majadero. Si hicieran tal cosa, se quedarían ellos sin embajadas seguras en muchos países.

8.- Ahora sí, el Sr. Assange deberá adaptarse a la reducción del espacio para sus movimientos; el Sr. Garzón se deberá  acostumbrar a hacer de abogado de un preso preventivo, y sería deseable que el Sr. Correa -que aparentemente defiende la libertad de información- consiga que se lo crean los periodistas de Ecuador.


Barcelona a 27 de Agosto del 2012.-

jueves, 21 de junio de 2012

ESTADO, ECONOMÍA Y CIUDADANOS

(recortes, crecimiento, consumismo, empleo)

         Últimamente los representantes políticos han abandonado galimatías que antes utilizaban para explicar las cuestiones presupuestarias. Las ciencias económicas han pasado de ser solo entendibles para personas muy sesudas con alto nivel intelectual,  a convertirse en una cosa sencilla asimilable al funcionamiento de una casa de familia. Nos explican que hay que recortar el gasto público, puesto que como en cualquier casa de vecino no se puede gastar más que lo que entra; si se gasta más que lo que se ingresa las deudas asfixian a sus moradores. Y es cierto en cuanto a la casa. Lo que no es cierto es que el Estado se parezca en algo a una casa de familia. Un Estado, para que tenga sentido, no puede ser otra cosa que una macro organización social liderada por representantes de la ciudadanía, que tiene como objetivo y única razón de ser, la distribución de todo, de forma equilibrada y justa. La distribución de la educación; la distribución de los servicios de salud y sanidad; la distribución de la justicia; la distribución de la infraestructura; la distribución de la riqueza, de los esfuerzos para conseguir la riqueza, de los premios y de las sanciones; entre otras muchas tareas distributivas.
         Un Estado no se parece en nada a la gestión de una economía doméstica, entre otros muchos motivos, porque los ingresos económicos que entran en una casa no dependen de la voluntad de sus moradores, y los ingresos que recibe el Estado solo depende de los representantes del Estado.  Los recortes de gastos que se deciden en una casa van directamente al ahorro de esa casa, sin más consecuencias que no sea la supresión del disfrute de cosas o servicios superfluos. Es verdad que cualquier recorte de gasto público implica un ahorro para el erario; pero ello repercute directamente en generación de desempleo en el conjunto de ciudadanos que componen ese Estado. Pongamos como ejemplo exagerado que, un Estado disponga de dos millones de  funcionarios con un coste anual de seis billones de euros entre nóminas y mantenimiento de las instalaciones públicas para tales  puestos de trabajo; y supongamos también que la mitad de ellos, un millón, estén todo el día tocándose la barriga y leyendo el periódico. Parecería razonable que aplicando criterios de eficiencia se suprimiera esa mitad de inútiles, y con ello se ahorraría el Estado tres billones de euros cada año. Si se deja aquí el recorte, no solo hemos generado un millón de parados, seguramente muchos más: la persona de la limpieza que ellos emplean en sus casas, la que recoge y cuida a los niños; y los desempleados que genera los recortes que hagan el millón de desempleados ex-funcionarios; y estos sí que serán recortes de gastos domésticos. Ahora bien, si esos tres billones de euros se invierten en obras públicas, educación, sanidad, o en incentivos a los autónomos o a las empresas, y con ello se crean al menos un millón de empleos, entonces podrá ser que se consiga eficiencia; pero no ahorro.  La reducción de gasto por parte del Estado siempre y en todo caso genera desempleo, y el incremento de ingresos por parte del Estado acentuando la recaudación impositiva aunque solo sea sobre los más ricos, también genera desempleo si tales incrementos de ingresos no se derivan directamente al gasto. Pongamos por ejemplo que, tengamos diez mil ricos con un promedio de ingresos anuales por cada uno, de un millón de euros, y decidiéramos restarles mediante impuestos quinientos mil euros anuales a cada uno de ellos, recaudaríamos cinco mil millones de euros. Al parecer cada rico se podría apañar con medio millón al año, que da a cuarenta y un mil seiscientos sesenta y seis euros por cada uno de los doce meses del año. Pero si esos cinco mil millones de euros el Estado no los gasta, se generará desempleo, no de los ricos, sino de los pobres. El rico con la mitad de los ingreso recortará una parte de los gastos o inversiones y seguirá siendo rico. Puede ser que uno de los gastos que recorte sea  suprimir un chófer si tiene dos; puede ser que se quite a un amante mantenido/a; que se saque de encima un coche de los cinco que tiene en el garaje y de paso suprima a uno de los empleados que a su vez le cuidaba los caballos, y le diga a la ama de llaves que ya está servidos con el mayordomo, la cocinera y las cuatro empleadas domésticas; o desinvierta o no invierta más en otras actividades económicas. Con solo estos recortes para seguir siendo rico, -si lo hacen todos- hemos conseguido cuarenta mil desempleados: diez mil chicas o chicos de buen ver sin oficio ni beneficio buscándose la vida, diez mil personas con carnet de conducir y buenas recomendaciones, diez mil empleados especialistas en rascar caballos y pulir coches, y otras diez mil amas de llaves de mediana edad con buenas referencias, y todo lo que genere los recortes de gastos que estas personas tendrán que hacer, puesto que todas juntas con sus respectivos empleadores  no gastarán cinco mil millones de euros. Ahora bien, si ese dinero el Estado lo gasta en educación, en investigación, en tecnología, en infraestructura necesaria para la agricultura, o lo invierte en un fondo dinerario para dar crédito a los autónomos y pequeñas empresas, entonces no ahorra nada. Sin ahorrar nada, sí puede conseguir que las o los amantes mantenidos acaben estudiando para luego trabajar en algo productivo, los chóferes se empleen en las empresas tecnológicas o se hagan autónomos; los limpiadores de caballos y coches se reconviertan en expertos en otros servicios u oficios, y las amas de llaves se adapten a otras ocupaciones.
         Otras de las ideas que nos venden y que estamos comprando es, que el consumismo es malo; que se ha de ir a una economía sostenible alejadas de burbujas, y que en definitiva se ha de controlar el gasto, y por otro lado se nos dice que hay que incentivar el crecimiento para generar empleo. Lo primero se da patadas con lo segundo, es como querer que coexista una cosa y su contraria y además se lleven bien. Si eso se lleva al ámbito de una economía doméstica todo el mundo lo acaba viendo razonable. Pero es que la economía de un Estado nada tiene que ver con la economía de una casa. Si en una casa de familia, la madre se compra un par de zapatos a la semana de paso cuando va al estilista, y al cabo del año tiene siete pares sin usar, y junto con  los otros pares que guardó de años anteriores los tira a la basura junto con vestidos, accesorios, bolsos y blusas; si el padre se cambia el coche cada seis meses porqué salió otro con más caballos que ya se compró el vecino, y además se hace trajes a medida, camisas con la iniciales en la pechera, gemelos con piedrecitas y tiene masajista particular;  los niños dos móviles cada uno, una profe particular para lo del  cole, hacen equitación, tienen entrenador particular de tenis, dos sirvientas para cada uno, se cambian de ropa de marca tres veces al día y hacen relaciones sociales; puede ser que éstos acaben mal cuando lleguen las vacas flacas y los pillen sin ahorros. Pero fuera de esa familia hay empleados de zapaterías, fabricantes de zapatos, de bolsos y complementos que venden y viven. También viven los trabajadores de las fábricas de coches, de los concesionarios, de las compañías de seguros, de las  fábricas textiles, los criadores y cuidadores de caballos, los clubes sociales, las discotecas, los  peluqueros, los estilistas, los masajistas y los asesores. Todos estos se van a la calle cuando los consumistas se vuelvan por obligación prudentes o concluyan de propia voluntad en tener una economía sostenible. Un Estado con sus gentes puede adoptar los criterios de la economía sostenible, y seguramente sería bueno a nivel ético y moral, pero al mismo tiempo se tendrá que conseguir que todos asuman tener menos dinero, y si se pretende que los ingresos se reduzcan proporcionalmente de forma justa y equilibrada entre todos, se tendrá que redistribuir el empleo con menos horas por personas. Y claro, también abandonar para siempre la teoría del crecimiento, puesto que no hay crecimiento sin consumismo. Salvo, que el crecimiento económico vaya parejo con el crecimiento de la población, pero en este caso no habrá crecimiento en la distribución, sino que más riqueza será  repartida  entre más personas tocando lo mismo a cada uno. El crecimiento es directamente proporcional a la capacidad de consumo. Es verdad que un Estado puede crecer sin que su población consuma más, pero para eso tienen que haber otros Estados que compren y consuman el exceso de producción del Estado comedido, y así el Estado consumista concentrará el desempleo, y dejará de consumir cuando sus ciudadanos ya no compren o no se les venda porque no pueden pagar. Con ello podemos crecer a costas de ir generando bolsas de miseria en los vecinos y dejar de crecer cuando todos los otros sean pobres. Pero habrá que optar, al menos hasta que aprendamos a soplar y sorber a la misma vez.

Barcelona a 20 de junio del 2012.- RRCH

viernes, 1 de junio de 2012

BANKIA


Un rato de cuento.


Había una vez en la capital de las Españas, unas gentes que tenían una caja  de lata para que otra mucha gente guardara cosas dentro. Los cuidadores le cobraban a los que ponían cosas dentro, por el tiempo que ellos dedicaban a cuidarla y ordenar su contenido, para que arregladito cupiera más. Y si los que ponían cosas dentro dejaban que sus cosas los cuidadores se las prestaran a otros, le pagaban un poquito por lo que dejaban, y le cobraban más a los que se las prestaban. Las gentes que no tenían cajitas en sus casas, guardaban en la caja de los cuidadores,  los dineritos y los papeles que representaban cosas, y daban permiso a los cuidadores para que se las prestaran a otros y le pusieran después un poco más por el tiempo que ellos no lo tenían. Los cuidadores de la caja habían amaestrado a una gaviota que pintaron de azul, y le enseñaron a hacer lo que saben hacer las palomas: llevar mensajes cogidos de la patita, y también le enseñaron lo que saben hacer los cuervos: sacar los ojos. Pero le dijeron a la gaviota que eso de poder  sacar los ojos a las gentes, tenía que guardarlo para ella sola sin contarlo, y para después, y que hasta que no se le dijera, sólo tenía que hacer lo de los mensajes de paz y tranquilidad con una ramita de olivo en el piquito. La gaviota, muy elegante, cruzaba los cielos de las Españas con las alas muy, pero muy  estiradas; ¡así de estiradas!. Era un ave preciosa, majestuosa; tanto, tanto, que los pastorcillos empezaron a creer que la gaviota azul anunciaba una buena nueva, y creyeron que ella les iba a traer regalos como les traían los reyes magos cuando ellos eran chiquitos.
En otro lugar de las Españas, en el reino de Valencia había otro grupo de gente que tenía otra caja, también de lata,  para guardar las cosas de los demás, y se entretenían con ella, y cuando precisaban alguna cosita abrían la tapa y sacaban lo que ellos precisaban y un poquito más para tener de sobra y que no hiciera falta abrirla todos los días. Y la gaviota azul surcaba los cielos de Valencia con la prestancia que lo hiciera por los campos, hace como mil años, Don Rodrigo Díaz de Vivar empuñando la Tizona a la grupa de su caballo llamado Babieca, para salvar a las Españas de los moros. Los españolitos: pastorcillos, productores y sirvientes,  como la mitad de todos, se encomendaron a la gaviota azul; era tan bonita y tan azul que creyeron en las bondades que parecía prometerles. Entonces, el grupito de Madrid que tenían la caja, por medio de la gaviota azul, se hablaron con los que tenían la caja en el reino del Cid Campeador; y pensaron que como sus dos cajas, que cuando la sacudían sonaba poco y creyeron que igual no tenían ya casi nada dentro, pero si conseguían que un hojalatero soldara las dos, mediante la técnica de la fusión fría, poniéndole una sola tapa, se podía conseguir una caja grande que aunque dentro tuviera poco, tendría espacio para guardar mucho. Estuvieron discutiendo sobre cuál sería el hojalatero más brillante de los hojalateros de todos los Reinos de las Españas. La jefa del grupo de los madrileños llamada Esperanza, tenía a uno, que era amiguito suyo y lo quería mucho, e hizo mucha, mucha fuerza, para que ese fuera el hojalatero elegido; pero resultó que el grupito de los valencianos también tenían amiguitos, y al final, salió uno con barba, que hablaba así como si se le escaparan las eses por la boca, y dijo que él era al que más cosas le había contado la gaviota azul, y que ésta le había dicho en secreto en su orejita, que él se encargara de elegir al mejor hojalatero, para que no se pelearan los otros. Entonces los otros se callaron, aunque se quedaron un poco enojados,  y el de la barba dijo, que el mejor hojalatero mundial y de parte del extranjero era su amigo Rodrigo. Y todos aceptaron que fuera Rodrigo. No era el Rodrigo Díaz de hace como mil años, sino otro Rodrigo que hacía mucho rato que se había especializado en la hojalatería fina.  Y todos juntitos cogiditos de las manitas cantaron y bailaron, tiraron confetis y serpentinas, y repartieron chupipasas a los niños, festejando que tendrían una cajota grandota para ellos solitos, y alentaron a todos para que pusieran sus dineritos en la cajota grandota para guardarlos y reproducirlos prestándoselo a los que no tenían. Pero, como la gaviota seguía y seguía volando por los cielos de todas las Españas, otro grupito de Canarias, otro de La Rioja, otro de Ávila, otro de Segovia y unos que tenía una cajita que le llamaban Laietana, dijeron que ellos también ponían las latas de sus cajitas para que Rodrigo, el hojalatero mejor del mundo, las desarmara y con las latas hiciera una mucho, mucho más grande. Rodrigo dijo que sí, que él por hacerlo cobraría dos millones trescientos cuarenta mil euritos por año para hacer el trabajo, y que él traería a unos amigos para formar un equipo. Que necesitaba un equipo porque había mucho que hacer, para con tantas cajas hacer una sola, y que a lo mucho, él con su equipo solo cobrarían juntitos  por cada año, unos diez o veinticinco  millones de euritos. Pero que había que ponerle un nombre a la caja grandota que él iba a soldar, y todos dijeron que se llamaría Bankia, con ca y sin cu, porque quedaba más moderno.  Luego el jefe Rodrigo en julio del año 11 de este milenio, pensó que si hacia unos papelitos que le llamaría acciones y conseguía que otra gente se los comprara en una bolsa, podía llenar la caja de euritos. Y todos estuvieron contentos, Rodrigo hizo los papelitos, y la gaviota azul le ayudó volando y volando con gracia por los cielos de las Españas para que los pastorcillos, los productores y los sirvientes españolitos compraran los papelitos, que seguro que al poco tiempo ya valdrían más y así los pastorcillos, los productores y los sirvientes tendrían más dinerito.  A los papelitos le llamó acción, que es un nombre que da fuerza y que parece que se mueve; y los vendió en una bolsa por tres euritos con setenta y cinco centésimos de euritos cada uno, y con todos las que vendió consiguió tres mil noventa y dos millones de euritos para la cajota. Llenó la cajota de papelitos con una nota en cada uno que decía, vale 3,65€. Al medio año Rodrigo presentó a todos una idea que llamó plan estratégico hasta el 2015, donde le dijo a todos que la cajota llamada Bankia antes de ese año sería una de las cuatro entidades financieras más grandota y fuerte y gorda de todas las que habían en los Reinos de las Españas. ¡Ah!, se me olvidaba decir, que en los Reinos de las Españas. habían otras gentes que tenían otras cajas para guardar cosas de las otras gentes, y otras gentes que tenían bancos donde se sentaban con un cajón, también para lo mismo, y que para que todos estos con cajas, cajones y bancos se portaran bien, se había inventado otro grupito de gente que se sentaron en un banco grandote que le llamaron Banco de España, que tenía un jefe que le llamaban Mafo, para que éstos miraran que los de las cajas y los bancos tuvieran todo limpio y ordenado para cuando los que ponían cosas y dineritos dentro de las cajas y los cajones de los bancos, estuvieran seguros que no se produjeran agujeros por dónde se salieran los céntimos o los papeles, o entrara la humedad y los mojara, porque los papeles mojados se rompen todos y acaban hecho una miseria que no sirve ni para limpiarse el culito. Rodrigo, con la barba recortadita a finales del año que pasó, anunció que el invento de él con las latas, había dado fruto, y que tenía unos beneficios de trescientos nueve millones de euritos que es un montón de dinerito; y todos cantaban y bailaban tocando la trompeta. Pero, cuando pasó medio año más, no se sabe qué pasó, pero lo cierto es que Rodrigo se enojó mucho, mucho, y se fue. Cuando se fue Rodrigo tuvieron que buscar a otro jefe, y encontraron a uno que había sido hojalatero y ya se había retirado con una pensión buena, y que tenía un nombre muy largo que trababa la lengua, y le llamaron Gori-gori. Gori-gori, abrió la tapita de la cajota que se llama Bankia, y vio que dentro faltaban como veinticuatro mil millones de euritos, que es mucho, tanto que se llenaría un carro grande  hasta los topes,  y que los papelitos que Rodrigo llamó acción, y que tenía apuntado 3,75€, ahora  valía cada uno 1,57€, y tuvo que corregir el número con un rotulador rojo. Y todos se pusieron tristes; y Rodrigo se fue en un carricoche con motor grande y muchas latas duras para que no se  agujereara, y como Rodrigo se fue, todos miraron a Mafo que se quedó un poquito más, y todos le preguntaron cómo no se dio cuenta que a Rodrigo se le había agujereado la caja, que le había entrado humedad y se le habían caído muchas monedas además de mojarse los papeles, y Mafo se enfadó porque se metieron  con él , y Mafo se fue también con las cejas fruncidas porque los otros no entendían que él no tuvo tiempo de mirar porque estuvo muy, muy ocupado, diciendo todo el tiempo muchas veces que a los pastorcillos, a los productores y a los sirvientes españolitos  había que recortarle los derechos que tenían, y que tardaron mucho en hacerle caso, y que mientras no le hicieron caso se hizo tarde, y que él no iba a decir ni mu, porque es muy responsable. Entonces el señor de la barba que se le escapan las eses por los dientes y que con la ayuda de la gaviota azul se había hecho jefe de todos los pastorcillos, los productores y los sirvientes españolitos que le eligieron, les dijo que ahora había que encontrar en otro sitio  los veinticuatro mil millones de euritos, y como él no los veía por ningún lado, se tenían que sacrificar los pastorcillos, los productores y los sirvientes españolitos porque él que era el jefe ahorraría: no comprando cuadernos, ni lápices de colores, y que dejaría de pagarle a algunos maestros, y que no compraría tantas  pastillas para los dolores, ni otras cosas para curar, pero que con esos sacrificios de los pastorcillos, los productores y los sirvientes, conseguiría que Bankia volviera a reunir los veinticuatro mil millones de euritos que  los nuevos cuidadores de la cajota llamada Bankia guardarían. Y los pastorcillos, los productores y los sirvientes se pusieron tristes y los unos a los otros se decían que eran bobos, y el jefe de la barba que perdía las eses por la boca los consoló diciéndoles que en poco tiempo todo se arreglaría y que todas las Españas serían de nuevo, una, grande y libre. Y colorín colorado este cuento se ha acabado por un rato.

Barcelona a 1 de junio del 2012. RRCH.   

domingo, 20 de mayo de 2012

INDULTO A GARZÓN

 Y LA INDEPENDENCIA JUDICIAL.-
La semana pasada la Asociación de Magistrados Europeos para la Democracia y las Libertades (MEDEL) junto con la Unión Progresista de Fiscales, al parecer han presentado una petición de indulto a favor de Don Baltasar Garzón. Según dicen, el indulto lo piden en nombre de Garzón con autorización de éste, pero no le representan. La formula de actuar en nombre de uno sin representar a ese uno en lo que piden, parece un contrasentido; pero bueno. La figura del indulto siempre ha constituido la última esperanza del reo: pedir que el Estado le perdone. Toda petición de perdón se apoya  -o se apoyaba-  en dos elementos esenciales, en primer lugar no discutir ni la legitimidad del tribunal sentenciador ni la legalidad de la sentencia; y en segundo lugar, acreditar que el reo no solo asume su responsabilidad y acata la sentencia, sino que está dispuesto a hacer lo preciso para no reincidir en el delito.
Pero por aquí no parece que vayan los razonamientos de MEDEL y de los solidarios con Garzón. La citada Asociación de Magistrados Europeos, en boca de su representante portugués, muestra su preocupación por la condena a Garzón en la medida que la misma pudiera incidir en la independencia judicial de los Magistrados Europeos, con lo cual lo que están combatiendo es la sentencia condenatoria, en su legalidad y en la proporcionalidad de la pena impuesta, y no solo  las virtudes del reo para ser perdonado. Insisten en que la norma que aplicó Garzón para escuchar las conversaciones de los imputados con sus propios abogados en el Caso Gurtel-Correa es interpretable, y que por tanto le cabe la interpretación que de ella hizo Garzón, lo que implicaría una condena injusta. La norma en cuestión claramente permitía tales escuchas solo en los casos de terrorismo. La independencia judicial parecería que debería interpretarse en el sentido que el juez tenga la capacidad y posibilidad de abstraerse de las presiones que le llegan de los solidarios con el investigado o imputado, pero no parece razonable entender que tal independencia le posibilita también independizarse de la ley que ha de aplicar,  de tal manera que tenga potestades para cambiarla y adecuarla a los intereses de la investigación que tiene entre manos. De ser así de independiente el juez, sobraría el poder legislativo y también el poder judicial y la doctrina del Tribunal Supremo, y cada juzgador interpretaría la ley según su espíritu; según el espíritu del juez, no de la ley. Si fuera así, que cada maestrillo tenga su librillo, mejor: que cada juez tenga la su código, la cosa no parecería mejor. Pero en todo caso el indulto pretendido no parece que se apoye en pedir que se perdone a Garzón en el cumplimiento de la pena, sino que se elimine o se olvide la sentencia que le condenó. Es cierto que el concepto terrorismo, en el lenguaje vulgar o periodístico puede adecuarse a cualquier otra acción que lleve aparejada la organización criminal encaminada a producir un daño generalizado que violente los derechos de los más desprotegidos, es verdad. Se puede decir que existe un terrorismo económico cuando un grupo de indeseables se agavillan con mandatarios públicos para enriquecerse a costa de la miseria de la mayoría, y así entender por ejemplo que los banqueros que se ponen unas pensiones de miedo y unos sueldos indecentes y luego se mandan a mudar con la bolsa llena, mientras a las víctimas le aplican las ejecuciones hipotecarias: son organizaciones terroristas. Se puede, pero no lo dice la ley; y las interpretaciones legales caprichosas desde la individualidad de un juzgador, no parece que sean benéficas para la Democracia y las Libertades. No, al menos, para las libertades de los justiciables.
 Por otro lado comparar, como comparan, el pretendido indulto de Garzón, con  el indulto que el gobierno de José María Aznar le otorgó en el 2000 al ex juez Don Javier Gómez de Liaño –hoy abogado-, por aquel procesamiento en el que le declararon prevaricador frente y contra a Don Jesús Polanco, Don Juan Luis Cebrián y SOGECABLE, tan defendido por los Solidarios con Gómez  de Liaño, especialmente desde el Diario El Mundo; no parece que le vaya a favorecer a Don Baltasar Garzón. Aquel indulto al ahora abogado, estuvo condicionado a que por veinticinco años no volviera a la Audiencia Nacional; y si esto se le aplicara a Garzón, lejos de subirle la autoestima se la dejarían a cero.  Y así sus defensores, en lugar de conseguir que se olvide la sentencia que le condenó, conseguirían que se olvide a su defendido.
En Barcelona a 20 de mayo del 2012. RRCH.

lunes, 14 de mayo de 2012

Solidaridad con Garzón

La ejemplaridad nadando entre la inmundicia


         Es un hecho que el Auto de 13 de Febrero del 2012 del Tribunal Supremo, en la causa especial 20339/2009 que archiva por prescripción de los delitos, la acusación contra Garzón por los cursos de Nueva York, realmente constituyó una condena moral al ex-juez. Condena innecesaria, desmesurada y que traducía la evidente voluntad de destrozar la imagen pública del imputado. Los magistrados del Tribunal Supremos desgraciadamente actuaron como justicieros demostrando su incapacidad de sustraerse de la inquina  que tenían y siguien teniendo contra Garzón, ello  alimentó sus ánimos desde el inicio de tales actuaciones judiciales, que curiosamente les llevó a descubrir tardíamente que los hechos estaban prescritos: antes no lo habían visto o no lo habían querido ver.
         Desde siempre, todos los que han queridos saber saben, que los magistrados del Tribunal Supremos; de los Tribunales Superiores de Justicia; de la Audiencia Nacional; de las Audiencia Provinciales y de los Juzgados de Instrucción, Primera Instancia y de los Mercantil, legalmente pueden completar, y completan en su mayoría, sus ingresos con conferencias, cursos y cursillos que imparten en universidades privadas y foros de opinión; ello es así porque la dedicación a la “enseñanza” no es incompatible con sus cargos de juzgadores. Claro; estos cursos, seminarios o conferencias son patrocinados y pagados por los bancos, cajas de ahorro, escuelas de negocios, periódicos de gran tirada y los despachos de abogados de ámbito nacional o internacional de reconocido prestigio. Los magistrados cobran por esto, y a veces con ello duplican o triplican sus ingresos. Es legal. Cuando un magistrado tiene un caso sonado, generalmente es invitado para tales charlas, conferencia y cursillos, y se prestan gustosamente a ello. Por un lado complementan sus ingresos y por otro ganan notoriedad en los medios, al tiempo que aumentan su autoestima recibiendo  baños  de peloteos, de los adulones que se significan para tener buen rollo cuando sea necesario. Don Baltasar Garzón dio un paso más, no esperaba que le invitaran, ya se ofrecía él a organizar los seminarios y cursos, y de paso se encargaba de conseguir la financiación necesaria dirigiendo cartas a los que él consideraba presuntos postulantes al pago, y así, les decía “querido Emilio”, o Juan o Pedro. Y éstos pagaban con ganas o sin ella, y él cobraba por su enseñanza y dedicación; y seguía cobrando por ser juez de instrucción de la Audiencia Nacional mientras no estaba allí.
         Ahora, los que se erigen como Solidarios con Garzón, denuncian a los magistrados del Tribunal Supremo que condenaron al ex juez por prevaricación, achacándoles que han recibido emolumentos por enseñanzas impartidas que al parecer las pagaban los abogados del caso Correa. También ha puesto en aprieto al Presidente del Consejo General del Poder Judicial y Presidente del Tribunal Supremos, que al parecer es o era  amante de la semana caribeña –fiesta de jueves a martes- cobrando por Magistrado cuando no estaba y por otra cosas allí donde estaba, aunque para él son miserias. Y es de agradecer y se agradece tal cosa a los Solidarios con Garzón. Ahora bien, no deberían centrarse solo en los magistrados enemigos de Garzón, sería más estético que lo hicieran con todos. Es evidente; obvio; palmario; y solo no visible para el que no quiere ver; que todos esos cursillos, seminarios, charlas y conferencias, son instrumentos para ganarse la simpatía y benevolencia de los juzgadores. Una inversión dineraria que hacen los bancos, periódicos, y despachos de abogados, para cuando un banquero, un director de periódico, o un abogado, tienen que defender a uno de los suyos o a un cliente,  ante el juzgador conferenciante. Los del caso Correa, no iban a ser menos: contratan a los mejores o los mejores relacionados.  Es lo que en otros órdenes, no éste, se denomina parcialidad objetiva en relación al juez. Ningún despacho de abogados invertiría en hacer cursillos, conferencias o seminarios trayendo a magistrados de prestigio que cobran por ello, si con esto no sacaran un beneficio. Un beneficio en sí, ya es la publicidad -que otorga el prestigio- , y el otro conseguir mayor accesibilidad al juzgador. Luego el juzgador será o no más accesible y más comprensivo, pero en todo caso el cliente creerá que sí, y en mucha ocasiones ha de acertar, para eso acude a esos despachos de reconocido prestigio y paga minutas muy abultadas.
         Y así las cosas, cuando el Partido Socialista en su último consejo de ministros indulta al banquero mano derecha de Don Emilio, la gente le cuesta entenderlo. Y así cuando Don Rodrigo Rato -antes de pasado un año de cuando decía que Bankia era un gran negocio-, ahora se vaya cobrando después de conseguir que el gran negocio valga la mitad,  sin que ningún fiscal o magistrado se moleste en pararle la huída, como tampoco lo han hecho con los otros que se fueron con pensiones vitalicias insultantes; la gente no lo entiende o les cuesta. Como naturalmente les cuesta entender que a Don Baltasar Garzón se lo hayan quitado de en medio de la forma que lo hicieron. Seguramente el Sr. Garzón lo entiende, puesto que él mismo utilizó con soltura y abundancia las artimañas que luego sus compañeros aplicaron contra él -cursillos incluídos-. En cualquier caso es de aplaudir y se aplaude, que los Solidarios con Garzón ahora traten de exigir ejemplaridad, aunque sea  nadando entre las inmundicias. La crisis es una oportunidad para tales pedimentos y la ejemplaridad artículo de primera necesidad.

Barcelona a 13 de Mayo del 2012.- RRCH.

martes, 17 de abril de 2012

ARGENTINOS, ESPAÑOLES, Y LAS PATRIAS


         Cuando el patriotismo se pone como parapeto, es que las cosas están mal. La presidente de Argentina hace unos meses que se está impregnando de Patria y peronismo que para el caso es casi lo mismo.  Ya, desde hace unos meses está desenterrando los argumentos de ese gran patriota apellidado Galtieri en relación al terruño malvinés. Lugar árido, ventoso, poblado de ovejas y  desde varias generaciones por gentes que sólo se expresan en inglés y son educados por profesores itinerantes idos desde Inglaterra. El premier británico no se quedó corto y empatriotó su discurso para que no le pisara el poncho la gaucha argentina. Luego vino o ya estaba, lo del petróleo; materia prima por excelencia para un buen patriotismo. El petróleo patrio argentino fue dado en explotación a una empresa de nombre español por los mismos que ahora lo reivindican para la nación iberoamericana, pero al parecer ahora toca cambiar de criterio, de forma y manera que lo que antes era patriótico ahora dejó de serlo. La empresa en cuestión ni es de España ni es de los españoles, sino que es propiedad de sus accionistas españoles y no. Pero aquí no íbamos a ser menos patriotas que los argentinos, y nos sale un ministro que nos dice que atacar a una empresa española es atacar a España y al gobierno español. Que se sepa, los dividendos de Repsol nunca han ingresado en las arcas públicas para bien de la población nacional. No obstante el invento va bien para que los parias argentinos y españoles se saquen los ojos y mientras tanto se entretengan. Unos aplauden a rabiar a la señora Fernández, y otros al presidente de Repsol y la diplomacia española que junto con el gobierno advierten con graves consecuencias. Y así salen argentinitos diciendo que los gallegos llegaron a Argentina muertos de hambre y llenos de piojos, y que ahora no se hagan los machos; y naturalmente españolitos diciendo que los argentinos llegaron a España siendo psicólogos para vender baratijas en mercadillos, y que se dejen de bobadas. Menos mal, que una patria y la  otra están separadas por un montón de agua, sino hasta nos daríamos tiros para ver quién la tiene más larga. La confusión del dinero con la patria viene de antiguo, y aún no se ha conseguido diferenciar que la patria es de los pobres  cuando hay que padecer por ella, y el dinero no. Los argentinos tarde o temprano van a tener que poner el huevo por patriotismo para indemnizar a los dueños de Repsol, y poner más huevos aún, para invertir en le extracción de petróleo y gas si es verdad que Repsol estaba dejando caer la producción por intereses extra-patrióticos des-inversionistas. Los españoles también, puesto que si una empresa española es atacada todos hemos de coadyuvar para que no pierda; por patriotismo claro. Esa gran invención del Imperio romano del pan y el circo, se está modernizando tanto con la red y con la globalización que solo se queda en circo.  Circo con elefantes; circo con escopetas; circo con las primas; circos con el mercado; circo, mucho circo. Circo que alimenta. Pero ahora le llaman patria. Esa patria grande que se ha dado en llamar Unión Europea, de entrada puso el grito en el cielo por la argentinada, pero al rato nomás, ya cambió y encapsuló el conflicto en una cuestión bilateral, y eso como es natural nos hace aún más españoles y nos nacionaliza a Repsol para nosotros. Es cuestión de negocios.

Barcelona a 17 de abril del 2012.- RRCH