martes, 15 de febrero de 2022

LOS MALES DE LA IZQUIERDA

 Según lo que se va viendo, la reflexión que hacen los políticos de izquierda cuando les va mal en las elecciones se centra exclusivamente en describir las maldades que los de derecha harán, parecería que se quejan de que éstos se hagan votar y que miles de ciudadanos le voten. Así, la culpa es de los contrarios y de los que votan a los contrarios; y al parecer no se dan por aludidos que, los que votan a los otros en parte son los mismo que les dejaron de votar a ellos, puesto que no han venido en tropel desde otro país, ¡vamos!, que son de aquí. Culpar al contrario porque les gana en las elecciones, no parece muy buena reflexión.

Menos sentido parece tener, que a los partidos que la izquierda denomina de ultraderecha cuando no directamente fascistas, se les haga un “cordón sanitario”, que ahora le denominan “cordón democrático”. Las frases en cuestión tenían poco de “sanitario” y ahora tiene menos de “democrático”. Ese cordón o cerco consiste en ignorar por parte de los demás partidos a los que consideran no democráticos -no pactar con ellos, no hablarles-, lo cual es un contrasentido; primero, porque los representantes en cuestión sean diputados o concejales, fueron elegidos por la ciudadanía mediante idénticos procedimientos legales que los otros, y segundo, porque ello implicaría negarle representación a un porcentaje importante de ciudadanos -un 10 o un 20% del censo electoral-; y no parece muy democrático. Y, además, si los acordonados consiguen mayorías para gobernar y son ellos los que rescatan la idea, posiblemente los que ahora lo proponen para otros, si lo sufren ellos, no dirían lo mismo.

Posiblemente la izquierda tendría que analizar sus fallos, reconocerlos y corregirlos. Ya está visto, que la estrategia reaccionaria de demonizar al contrario no da buen resultado; los contrarios no se reconocen de ultraderecha y menos ser fascistas, los apelativos se les dan desde la izquierda, en cambio si estos, explicaran las razones de porqué hacen unas cosas y no hacen otras; si explicaran para qué, porqué, cuándo, y hasta dónde hacen lo que hacen, y a su vez debatieran con criterios de sentido común las deficiencias de las propuestas de la ultraderecha, igual conseguían mejores marcas. Las embestidas personales que se dan de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, esa falta de respetos mutuo, esa carencia de razonamientos sobre las propuestas de los adversarios y la propias, esa  falta de rigor, de prudencia y de decoro, aburre hasta a las ovejas. Y la gente que está saturada de insustancialidades y ve que nada se le soluciona, acaba votando en contra como castigo. Y ya no digamos cuando el electorado ve que las leyes no se apoyan o se rechazan por el contenido de la ley en cuestión sino por tácticas electorales o para conseguir un beneficio distinto al margen de lo que realmente tienen que valora para su aprobación o no. Si que tendrían que hacerle un cordón democrático a ese mercadeo de cantamañanas, donde sobre la misma cosa tienen una opinión hoy u otra mañana, que no solo aburre, sino que indigna y desprestigia. Es insoportable que estén hasta el último minuto de la aprobación de una norma, para decidirse a votarla o a oponerse, y ello no es fruto del debate sobre las bondades o maldades de la norma que les importa un carajo, sino sobre qué se pueden llevar por hacer ese “favor”; llevárselo como grupo político o llevárselo como individuo. Eso es lo que repugna, a eso es a los que les ha de hacer la izquierda un condón democrático, si quiere llamarse izquierda, y sino se irán todos a la mierda. Llevan años centrándose en cuestiones emocionales, la patria, los territorios, la memoria, los sentires de género y una sucesión de cuestiones ciertas y necesarias de minorías, pero las elecciones se ganan por las mayorías, y a la mayoría no le están dando opciones y ni siquiera le explican por qué una cosa debe ir primero que otra.

Igual se ha de volver a la racionalidad, que sentimientos cada uno tiene los suyos y cada vez están más resentidos.

Barcelona a 15 de febrero del 2022. RRCh.

viernes, 4 de febrero de 2022

YOLANDA DÍAZ

Yolanda Díaz, más que probablemente es la mejor política hoy en España, dentro del escasísimo número de políticos que merecen alguna valoración positiva. Ella es seria, prudente, humilde, inteligente, preparada, dialogante, buena negociadora, y no insulta cosa que ya en sí mismo siendo lo mínimo que se le puede exigir a un representante público, y al ser un bien tan extremadamente escaso ya es un valor que merece ser resaltado. Esta mujer comenzó a destacar dentro de las filas de Pablo Iglesia y la prevalencia de ella inició el deslucimiento del patrón Iglesias, no había color. La superioridad moral, intelectual y política de esta mujer desbancó al aprendiz histriónico con ínfulas de líder, que no pudo ir más allá de ser mero intelectual de grupo. Cuando Iglesias se fue, asumiendo disimuladamente sus palmarias deficiencias, la puso a ella a dedo. Seguramente Yolanda Díaz no se lo pidió, y ella lo aceptó para intentar salvar los muebles de un proyecto en declive. Iglesias, desde su arrogancia creyó que esta mujer sería su títere y para tal fin pasó él por encima de las aspiraciones personales del resto de los componentes de Podemos desde la certeza que nadie se lo iba a discutir, puesto que él mandaba. Como ahora ya no manda, aunque lo intenta, los de Podemos - cuyo nombre podrían ajustarlo a la realidad por “Hubiéramospodido”-, estos y estas, para restablecer sus parcelas de poder han de competir con Yolanda Díaz a fin de que en las futuras listas electorales figuren en posiciones que les permita salvar sus respectivas fuentes de sustento. Y sí, el futuro político de Yolanda Díaz puede que no sea muy venturoso. La manada de fracasados y fracasadas en que se ha convertido la formación ya le empieza a morder y le seguirá mordiendo hasta derribarla si pueden, porque el presunto feminismo ahí no juega. La otra jauría le viene de Esquerra Republicana, que en verdad de izquierda nunca ha tenido más que el nombre, siempre fue y será una derecha disfrazada para atraer a los charnegos de barriga agradecida, como el honorable Rufián, que envueltos en banderitas y soflamas de tabernas van recogiendo apoyos de aquellos que se han subrogado en postulados que nunca han sido propios, pero que se mantienen con ilusiones, de esas que nunca llegarán. El acuerdo que Yolanda Díaz logró entre los sindicatos CCOO, UGT, y la patronal, has sido un hito histórico que solo ella pudo conseguir después de varios años intentándolo otros. Pero eso es malo para los rufianes y los aspirantes a conservar sus sueldos, y lo es, porque les deja con las posaderas al aire al no caber todos como tertulianos radiofónicos, ni tiene historias suficientemente morbosas para que le hagan un documental en Netflix si se desprenden de la teta que hoy les alimentan, ellos gritan, insultan sin conseguir nada, y va Yolanda, y amablemente lo consigue. Eso, estos desahuciados pendientes de lanzamiento, por más que pretenda infiltrarse simulando ser de izquierda no lo pueden consentir. Y no lo consienten. Ayer en el Congreso esos, votaron junto al PP y Vox, ellos por considerar que la reforma laboral no era suficientemente buena, los otros por considerarla muy mala, pero juntos para romper a Yolanda Díaz. Si la reforma no se hubiera aprobado gracias a un desgraciado del PP que no controló el dedo al votar, hubieran ya descabalgado a Yolanda Díaz y luego se lamentarían, puesto que lo que realmente querían era una aprobación de la reforma con ellos en contra para mantener su pureza del todo o nada. Su táctica es el chantaje, el progreso en los derechos de los trabajadores le importa un pepino y si además va en favor de los ciudadanos españoles están en contra, porque son republicanos segregacionistas.

Barcelona a 4 de febrero 2022. RRCh


martes, 18 de enero de 2022

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

    

       La inteligencia artificial -que en lo sucesivo por economía dactilar solo pondré IA-, viene a ser algo así como la “máxima modernidad” en delegar en otros la tarea de pensar en qué y cómo hacer las cosas que deberíamos decidir hacer, y que además las dispongan y hagan otro. Es más que probable que eso de cederle a otros que resuelva por uno ya está normalizado dado que para eso las redes sociales funcionan estupendamente, se copia, se dice -o reenvía-,y se hace lo que diga un o una influyente, que en inglés, que da más garantías,  se le llama influencer.

 Pero la IA es más sofisticada, ahorra la energía de tener que hacer, porque lo hace ella misma a través de algoritmos, lo gestiona y lo soluciona científicamente, lo que en sí mismo evita discutir el acierto; el resultado siempre se ha de dar por bueno. Los algoritmos son una suerte de instrucciones o reglas definidas, ordenadas y cuantificadas para solucionar un problema, con lo que mediante el procesamiento de datos se llega a un estado final y se obtiene una solución. En el proceso se introducen los datos que se consideran necesarios que, en tiempos y secuencias predispuestas, paso a paso, entre cada estado y el siguiente se contraponen unos datos con otros, privilegiando unos y eliminando otros, hasta llegar a la selección ideal que determina la solución deseada por su programador, que es un ser humano.

 Claro, fácil es de ver que el que corta el bacalao es el que elige los datos, determina su número, los mezcla, los secuencia y define la solución que entiende óptima para lo que  persigue conseguir. Y el creador del algoritmo tendrá el poder de lograr la resolución del problema a su gusto. También es el que valora el supuesto de hecho que constituirá el asunto al que le ha de encontrar la solución que entienda más adecuada a su forma de pensar y a sus intereses. Con ello puede resultar que la IA no será cosa distinta que atribuirle un valor científico artificial y de acierto asegurado a los problemas y las soluciones de su creador.

  Así todos estamos impacientes esperando que la IA nos conduzcan los coches para que nos lleven sin mover un músculo a comprar o visitar lo que nos dicen los/las influencers, nos dejen en el gimnasio para sudar pagando, aparque solo y luego nos retornen a casa, en la que al entrar se den las luces por sí ante nuestra presencia, se ponga el aire acondicionado, se encienda el ordenador en la página que nos ilustre de las cotizaciones de las criptomonedas que nos augurará un placido futuro; el sofá se suba hasta nuestro riñones de forma que solo recostando el trasero nos baje suave y nos dé un masaje al tiempo en que una pantalla en el reposabrazos nos indique las pulsaciones, el ritmo cardíaco, las caloría consumidas, y pendientes de consumir mediante una dieta bien equilibrada que también señale al gramo y milímetro qué hemos de ingerir: comidas, pastillas, bebidas isotónicas o estimulantes. Como compañía tendremos mascotas perfectamente programadas para que nos adulen, y en caso de disponer de suficientes medios de compra, hasta un ser humano artificial como de verdad, y del sexo deseado que conozca por algoritmos nuestros gustos, y siempre esté en plena disposición a satisfacernos.

 La IA cuando consigamos o consigan que llegue a su cénit podrá hacer todo lo que ahora los humanos podríamos hacer si tuviéramos la voluntad para hacerlo, nos propiciará definitivamente a desechar el ejercicio de la capacidad de pensar y podremos dedicarnos en cuerpo y alma a los entuertos emocionales, al menos hasta que llegue el algoritmo preciso.

Barcelona a 18 de enero 2022 RRCh.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Sobre el fascismo de los unos y de los otros

 

    El término fascismo o fascista corresponde a una doctrina política de carácter totalitario y nacionalista, que con naturalidad se aleja de las premisas básicas de la democracia. Y, salvo que al concepto se le adjudique algún otro tipo de consideraciones, se le debería atribuir a todas las doctrinas políticas que en esencia cultivan tales creencias o conceptualizaciones.

        Así las cosas, el carácter totalitario se identificaría con que el Estado existente o el que se pretenda, centralice o centralizaría todos sus poderes en un partido único o en coalición con otros del mismo espectro, controlando coercitivamente las relaciones sociales bajo una sola ideología oficial. Y nacionalista sería la ideología sustentada en la afirmación de una identidad cultural ligada a un territorio, una lengua y/o una tradición histórica real inventada,  que exacerba la superioridad de un pueblo o nación sobre otros. Con ello parecería claro que el fascismo niega la existencia misma del opositor que les combate intelectualmente aquellas ideas, y para ello un fascista no escatima medios para eliminarlos, haciendo uso de las balas, la tortura y el asesinato “patriótico”; porque ellos son totalitarios y excluyentemente patriotas

       Si el fascismo es eso, y si fuera otra cosa y me lo aprendo cambiaré de idea, es fascismo y son fascistas los independentistas catalanes y vasco, y naturalmente en su máximo esplendor los etarras cuando asesinaban y el franquismo cuando hacían lo mismo con más amplitud temporal y cuantitativa.

       Suponiendo que esto fuera así, todas las normas que se crearan en un estado democrático sobre la memoria histórica tendrían que, en caso de España, centrar la memoria para intentar que lo recordado no se repita, tanto en los crímenes del franquismo como en los crímenes de ETA, puesto que se trataría de hacer memoria sobre el fascismo pasado, para que los presentes se nutran de lo que no debe ser.

       Claro, si partimos de ello, habríamos de asumir que si tales hechos se dejaron de producir hace más de 40 años unos y más de 10 años otros, hoy aún viven fascistas de los unos y de los otros tanto como aficionados o parientes, pero no ejercen como tales puesto que al menos ni los unos ni los otros matan, ni promueven asesinatos, secuestros ni torturas; claro que eso puede ser hasta que consigan las circunstancias adecuadas para volver a lo suyo; o no. Ahora bien, tenemos los ciudadanos que tenemos, y vienen de dónde vienen con las adherencias ideológicas de sus tiempos.

        Haciendo un grupo de los unos y otro grupo de los otros, para combatirse (o combatirnos) significando como característica esencial irredente la herencia fascista de unos y otros, solo reviviremos el pasado con la parcialidad de cada cual, mientras nos distraemos en la melancolía dejándonos arrollar por el futuro al no haber construido nada para después.

       Desde tales perspectivas es más que probable que VOX tenga ciertas pretensiones fascistas, como también las ha de tener BILDU; no obstante, cuando ETA mataba con tiros en la nuca por la “patria vasca” mediante descerebrados fanáticos que asesinaban a personas que ni conocían, desde concepciones democráticas se le llamaba a la participación política pacífica; bueno, ahora no matan y participan pacíficamente en las instituciones con representación democrática otorgada en elecciones libres.  En similares circunstancias se halla VOX, cuando a finales de los años 70 se promulgó la ley de partidos políticos y luego la Constitución actual, se hizo una ley de amnistía incorporando a aquellos que mataron por la “patria” a muchos republicanos y a la república misma; y ello fue así porque no se halló otro mejor remedio. Y salió ALIANZA POPULAR hoy PP con las adherencias ideológicas del tardofranquismo, del que se escindió lo que hoy es VOX, que participa pacíficamente en las instituciones con representación democrática otorgada en elecciones libres.

       Bien, si esto fuera así, es imposible entender porqué la izquierda quiere hacer un “cordón sanitario” contra VOX que conceptúan como fascistas y la derecha quiere hacer un “cordón sanitario” contra BILDU y contra Podemos por considerarles filo etarras o comunistas -parecería que a ellos lo de fascista les confunde-; y sean ambos fascistas o similares, ambos están dónde están por el apoyo popular en elecciones libres. Si resulta que el parlamento nacional y los autonómicas tienen un número concreto de diputados y las leyes se han de aprobar por mayoría, y ninguna formación política la cubre con los propios, ¿cómo se pretende que el Estado y las Autonomías funcionen con tantos cordones sanitarios que implica negar la legitimación de los ciudadanos que votaron democráticamente a los que se pretende segregar o acordonar? Acordonando no se consiguen mayorías, y la democracia va de eso.

       Posiblemente sería más idóneo combatir con razones concretas las propuestas concretas de unos y otros; cada partida de los Presupuesto, por ejemplo. Si seguimos en el baile de los fascistas nos fascistaremos todos, y es curioso porque el término fascista viene del verbo hacer, que a su vez proviene del latín, claro ellos lo hacían a balas y nosotros gastando saliva. Me recuerda aquel cuento de GILA cuando en la guerra sustituían los tanques que no tenían, con un Seat 600 lleno de soldados que insultaban al enemigo a grito pelao, no mataban, pero desanimaban al enemigo.

 Y ahora, igual ni eso.

Barcelona a 1 de diciembre 2021. RRCh

martes, 5 de octubre de 2021

INDIGENISMO Y CHARRUÍSMO

 

        Los postulados indigenistas que al parecer se están propagando en hispano-américa con cierta potencialidad emocional, aunque sus promotores crean querer saldar una injusticia histórica no hacen otra cosa que distraer el auténtico problema, que no es otro que la aporofobia (odio, miedo o rechazo a las personas pobres).

       Esa animadversión a las personas pobres, no se produce por el solo hecho de que ellas carezcan de bienes materiales, que es solo una de las consecuencias de la pobreza y seguramente la menos importante.

       La pobreza en el ser humano cuando se hereda de generación en generación sitúa a las personas que lo padecen fuera de la sociedad o fuera de la cultura de esa sociedad que les circunda. Entendiendo cultura no como un acervo espiritual o intelectual sino como la forma y manera que esa sociedad circundante se maneja, se comunica, produce, acumula bienes materiales e inmateriales, y los trasmite y conserva. Esa carencia de medios no solo impide la integración de las personas pobres, sino que genera en los integrados sentimientos de inseguridad y desconfianza contra tales personas como si la segregación fuera un antídoto frente a la pobreza. Y así, la culpa es de los pobres, no de la pobreza y sus causas.

       Dentro de los socialmente integrados siempre aparecen salvadores para intentar aliviar su conciencia o desviar la atención que agrupan a los pobres en círculos cerrados, proporcionándoles un relato emocionalmente efectivo sobre de dónde proviene su infortunio, que naturalmente lo datan en tiempos antiguos, muy alejados de ellos mismo, y allí encuentra a los culpables. Tales argumentos no les solventan la pobreza, pero les entretiene y les une, generalmente para su utilización en objetivos que nada tienen que ver con el combate contra la miseria y sí para enfrentar a los pobres entre ellos.

       Hay un historiador cuyo nombre no recuerdo, que afirma que la conquista de América la hicieron los indios, y las revoluciones republicanas que formaron los diversos Estados que componen Hispanoamérica la hicieron los españoles. En síntesis, parece afirmar que los españoles que llegaron eran tan pocos que si no fuera porque había muchos más indios sometidos por otros menos, y que los muchos se valieron de lo llevado por los españoles (caballos por ejemplo) y de sus conocimientos para la guerra, que estos mucho indios sometidos vencieron a los indios dominadores, y los españoles solo aportaron las infraestructuras.

       Pasado algún siglo, y ya existiendo la mezcla étnica entre los españoles y los indígenas que se convirtieron al cristianismo; los criollos latifundistas que eran todos españoles hijos o nietos de nacidos en España, aprovechando que España estaba invadida por los franceses, y con el inestimable apoyo de Francia e Inglaterra, lograron la independencia y crearon las Repúblicas actuales.

       Aquellos padres de la patria ni tenían ni tuvieron después ningún interés en mejorar la vida de los pobladores más desfavorecidos, sino en ensanchar sus propios campos, sus riquezas y el poder para conservarlo. Los pobres desde entonces y hasta la actualidad solo han servido como carne de cañón dando primero la sangre y luego el sudor al mísero precio de la necesidad.

       Valga como ejemplo el Art. 9 relación con el Art. 11 de la primera Constitución de Uruguay, de 1830; (literalmente):

Artículo 9º. Todo ciudadano es miembro de la soberanía de la Nación; y como tal, tiene voto activo y pasivo en los casos y formas que más adelante se designarán.

Artículo 11. La ciudadanía se suspende:

Por ineptitud física o moral, que impida obrar libre y reflexivamente;

Por la condición de sirviente a sueldo, peón jornalero, simple soldado de línea, notoriamente vago o legalmente procesado en causa criminal de que pueda resultar pena corporal o infamante;

Por el hábito de ebriedad;

Por no haber cumplido veinte años de edad, menos siendo casado desde los diez y ocho.

Por no saber leer ni escribir, los que entren al ejercicio de la ciudadanía desde el año de mil ochocientos cuarenta en adelante.

Por el estado de deudor fallido, declarado tal por juez competente.

Por deudor al Fisco, declarado moroso”.

 

       Ya la patria uruguaya nació suspendiendo la ciudadanía a los sirvientes, los jornaleros, los vagos, los borrachos, los simples soldados, los deudores, y los que no aprendan a leer y escribir en los próximos diez años. Es decir, los pobres quedaban fuera de las bondades patrias, A los indígenas no se les nombra, seguramente para no discriminar el pobrerío, o porque ya le tenían sentenciado un peor destino.

       Uruguay, es uno de los países hispanoamericano más significado en la ausencia de indígenas. Al parecer en el primer tercio del siglo XX con ocasión de un evento futbolístico, se generó la frase de “la garra charrúa”; ni entonces ni hoy existen charrúas en Uruguay, pero si charruísmo. Los padres de la patria los eliminaron físicamente en el primer tercio del siglo XIX al crear la patria, e incluso es posible que el nombre “charrúa” fuera puesto por los españoles por las similitudes que le hallaron con alguna festividad ancestral gallega, o se lo pusieron otras tribus, posiblemente guaraníes. Será difícil conseguir una muestra auténtica de ADN de aquellos, para contrastar con el de población actual, pero eso no impide que existan indigenistas o charruístas de apellidos europeos que agrupen a una parte de pobres para separarlos de los otros, proporcionarles un relato melancólico y señalando a culpables que ya están muertos desde hace siglos. No cura, pero entretiene.  

 

Barcelona a 5 de octubre 2012. RRCh.

viernes, 30 de julio de 2021

COMO UN COCHE O UN AUTO

 

    Una empresa, y con ello me refiero a cualquier agrupación humana encaminada a la consecución de una finalidad concreta, ya sea un país, una sociedad mercantil, una sociedad civil, una asociación vecinal, un sindicato o una familia, es como un coche.

          Un coche, o un auto, por aquello de la autopropulsión, está compuesto de elementos diversos con una finalidad concreta pero insuficiente por sí mismas. Tiene una carrocería; tiene ruedas, generalmente cuatro; tiene un motor; tiene un sistema eléctrico; tiene una batería; tiene un sistema de refrigeración; tiene frenos, y tiene dirección; por lo menos. Si entre todos estos elementos hicieran una asamblea para discutir cuales de ellos son los más importantes, saldría el representante de las ruedas diciendo que ellas son las más importantes porque son la conexión indispensable del auto con el suelo, sin ellas el coche no se mueve.  Y le replica el motor, que el más importante es él, sin él ni siquiera hará ruido; y la carrocería se mata de risa diciendo que sin ella el motor y las ruedas estarían tiradas por el suelo porque ella es la infraestructura que todo lo sostiene; y el sistema eléctrico socarronamente les dice que el más importante es él, maneja el encendido, las luces, la refrigeración y que sin ello no hay autopropulsión. La batería desde un rincón les recuerda a todos que cuando ellas se agota el sistema eléctrico es un montón de cables inútiles; y los frenos chillan que si ellos no paran solo harán un viaje. Los representantes de los elementos del motor le recuerdan a éste, que sin la carburación y los cambios poca fuerza puede hacer; dentro de los componentes de la carrocería apuntan que sin la amortiguación durará un rato; entre los de las ruedas dice la de la izquierda delantera que, si ella se desinfla a ciento veinte quilómetros por hora, todo se irá de culo. La dirección afirma que si ella se pone dura se saldrán todos del camino en la primera curvita… A todo esto, el conductor que les está escuchando le dice, ¡ja, ja!, si yo no me pongo al mando no servís para nada, y todos les respondes, sin nosotros no tienes coche, ni auto. Y todo tienen su razón, hasta un manguito del radiador, una válvula, una bujía, un asiento que se va para atrás o una puerta que no cierra…

          Al final para que el coche sea un auto y cumpla su función de llevar a las personas de un punto a otro, todos tiene que hacer su trabajo, y todos los trabajos que tienen que hacer, son necesarios para que la cosa se mueva y cumpla su cometido de forma satisfactoria. Es cierto que unos componentes son esenciales y otro solo necesarios; seguramente esenciales son la carrocería, el motor, las ruedas, los cambios, los frenos y el conductor, pero sin lo demás el conductor irá tan incómodo que hasta puede dejar el auto e irse andado.  

Barcelona a 30 de julio del 2021. RRCh.

miércoles, 16 de junio de 2021

Un problema para cada solución

 

En teoría  los sistemas políticos están pensados o deberían estarlo, en conseguir soluciones a los problemas sociales, territoriales y medioambientales entre otros muchos que se suscitan en un Estado y sus representantes políticos buscarían tal finalidad.

        En España hoy la cosa va al revés y los miembros de los partidos políticos se empeñan en hallar un problema a cada propuesta de solución, incluso a aquellas soluciones encontradas hace más de cuarenta años.

       En aquellos tiempos se encontró una solución, que como todas suelen ser provisionales hasta que se encuentre una mejor, consistente en que el Jefe del Estado fuera un Rey que sometido al Parlamento promulgara las leyes sin hacer valoraciones sobre su contenido, mantener su neutralidad política y actuar como símbolo embajador de unidad en representación del Estado. En los primeros treinta años lo de símbolo funcionó bien, luego se deslució sustancialmente por los tremendos errores que realizó Juan Carlos I, que quizás intentando salvar la institución se adelantó a lo que luego se descubre, abdicando y poniendo en su lugar a hijo, Felipe IV. Aquella solución dio cause a la conciliación entre una izquierda con principios republicanos y una derecha monárquica, ambas partes otrora irreconciliables, transaron en un rey que reinara, pero no gobernara, excepto en su casa, y a aquello se le llamó transición, de la que se descolgaron los extremos que no la aceptaron y guardaron su inquina para después.

        Para la mayoría de los ciudadanos el concepto transición se asumió como pasar de una manera de estar y ser a otra más acorde con los nuevos tiempos que venían, más justa e igualitaria; pero los extremos descolgados de una parte y de la otra lo asumieron como un simple alto al fuego hasta conseguir un rearme y volver al conflicto con mayores posibilidades de vitoria definitiva. Y estos ahora siendo adversarios se unen para tratar de derribar a la monarquía, los unos porque quieren que el rey gobierne conforme a sus intereses y los otros porque quieren que no esté y en su lugar exista una república sobre de cuyo contenido y finalidad tampoco dan razón, pero estiman que en su caso se hará lo que a ellos le va bien. Alternativas razonadas con estimaciones de cómo, cuándo y para qué no tienen, ni consideran que ello sea necesario puesto que lo que urge es el derribo.

        El atisbo de solución que el gobierno de Pedro Sánchez está buscando para parte del territorio español del extremo nordeste del país, dando indultos a los políticos catalanes presos por haber delinquido en pro de separar una importante parcela del Estado y gobernarla ellos, está sirviendo para que republicanos irredentos y autoritarios de corte postfranquistas se unan al mismo fin, el derribo de aquella transición.

       Los indultos siempre y en todo caso se dirige a delincuentes, es decir a presos que lo está por haber sido condenados en firme por delinquir. Y una de las opciones legales para concederlo es que el gobierno que los otorga entienda que con ello se efectúa una acción de utilidad pública. Tal utilidad pública, tanto si resulta finalmente cierta o no, no se halla en el simple hecho que unas personas presas salgan en libertad en favor propio y de sus familias, sino en el interés general de restarle munición precisamente a tales personas, que la tienen por estar presos y con las que soliviantan a un número importante de ciudadanos españoles especialmente en el extremo nordeste de España. En tales circunstancias no resulta pertinente ni necesario que los presos indultables se arrepientan de los actos que los llevaron a prisión, ni siquiera que den garantías o prometan su no repetición, puesto que, si lo hacen, por tales hechos volverán a donde estaban y que luego se les vuelva a indultar será difícil. Y si los que lo vuelven a hacer son otros del mismo grupo irán estos a la cárcel. Con lo cual la reincidencia además de no poderse asegurar que no se vaya a producir, siempre tendrá las consecuencias penales legalmente previstas.

       Otorgados los indultos por el Gobierno, el Rey los firmará tanto le guste como si no, y no será responsable de ello sino el Gobierno, y no porque éste se lo imponga sino porque así lo prevé la Constitución; ello sin perjuicio, claro está, que la derecha postfranquista y los republicanos irredentos, propongan con cara y ojos cambios constitucionales para el futuro con arreglo a lo que la misma prevé para su modificación, lo que, en su caso, podría ser propuestas de soluciones a problemas y no al revés. Aunque al parecer ambas facciones se sienten cómodas solventado sus problemas internos con el barullo como método de disimulo.

 

Barcelona a 16 de junio del 2021. RRCh.