jueves, 18 de febrero de 2016

RETROALIMENTACIÓN DE LA ESTUPIDEZ POLÍTICA


           Uno necesita dar por supuesto que una organización política que tiene como fundamento esencial cambiar las cosas, ya tiene descontado que tendrá oposición de aquellos que quieren mantener las cosas como están. Si tales suposiciones sencillas las tuvieran en consideración no harían estupideces para darle carnaza al contrario, y si no las consideran es que las estupideces surgen del ser estúpido.

          Se puede entender que quienes quieren cambiar entiendan, que eso de los Reyes Magos es un gasto suprimible, y que el Ayuntamiento destine ese gasto a otras necesidades, de manera, que aquellos que quieran mantener teles eventos sufraguen su coste de sus propios bolsillos. Ahora  bien, si se mantiene el gasto público y lo único que se cambia es el vestuario de los Reyes Magos haciéndolo más florido, o se disfrazan a mujeres de Reyes o se les llama Reinas Magas, es evidente que dan carnaza a los contras para que les pongan a parir. Una estupidez a plena conciencia.

          Se puede entender que una señora contraria a rezar el padre nuestro desfigure el rezo introduciendo en su dicción la alabanza a los órganos genitales de las hembras, y que a ello le de unas connotaciones de protesta contra la jerarquía eclesiástica, y hasta se puede entender que algunos a tal tarea le atribuyan virtudes poéticas. Ahora bien, si eso se hace en un acto institucional con cargo al erario, es evidente que habrá gente que quiera sentirse ofendida en sus creencias y pongan a parir a los organizadores del acto que deberían representar a todos, incluyendo a los creyentes.

          Se puede entender que se esté en contra que existan capillas de la Iglesia Católica en las Universidades y que propongan y luchen para que dejen de estar. Ahora bien, meterse allí para exhibir atributos hembristas y gritar obscenidades no parecer que tenga otra finalidad que molestar el sentimiento de los creyentes motivando a los pastores de éstos, para que les pongan a parir. Por otro lado es difícil entender que cuando las mujeres muestran sus pechos y aluden a sus vaginas, todos traguemos que se trata de reivindicaciones progresistas y liberadoras, sin embargo a ninguna de ellas se les ocurre pedirle a los hombres que les acompañan en la lucha, que con idéntico fin exhiban sus escrotos y penes.

          Se puede entender que un Ayuntamiento quiera suprimir monumentos que exaltan gestas franquistas, pero si lo hacen sin ton ni son y luego han de reponer lo quitado, acaban acreditando que no se repasaron la historia y que lo hecho fue fruto de una estupidez, y no hacía falta  tanta prisa para quedar como tontos, dando más carnaza al contrario. Contrarios que hacen uso de tales gesticulaciones absurdas para que no se vea lo bueno que el generador de estupidez pudo hacer; si es que lo hizo.     

          Tanta  abundancia de estupidez conmueve. No se sabe si es lo que sale del ser que la propicia porque no tiene otra cosa que exponer, o es un juego de distracción abonada por el convencimiento que lo estúpido es lo que la gente pide para cubrir sus necesidades.   Igual resulta que la estupidez es lo que nos representa.

 

Barcelona a 18 de febrero del 2016.- RRCH

No hay comentarios:

Publicar un comentario