miércoles, 25 de enero de 2017

LOS SUEÑOS DE LA RAZÓN PRODUCEN MONSTRUOS


  • Los  que hoy  estamos entre los cuarenta y los sesenta años hemos hecho realidad, para con nuestros hijos, muchos sueños de la razón.  Así, de entrada hemos tenido menos: uno, dos, o tres como máximo; y ello por un acto de responsabilidad, tener más de tres no parecía idóneo. Se quiso darles a los tenidos todo lo que necesitaran. Y se concluyó que necesitan una fiesta de bautismo como puesta en la escena social, aunque sus padres y demás familiares sean ateo o agnósticos se ha de hacer la fiesta, y luego la primera comunión, si acaso se hace civil, por no privarles del homenaje festivo que les discriminaría frente a los católicos. Necesitan tener cada uno una habitación adecuada para los estudios, con mesa, silla confortable, estanterías con libros, ordenador, aparato de música,  televisor,  y en lo posible un baño adjunto. Se trata de evitar que los hermanos se molesten unos con otros;  los pequeños pueden importunar al mayor, o el mayor al pequeño. Se selecciona concienzudamente el colegio, más que buscarle una excelente educación, que también, se pretende un ambiente escolar alejado de conflictos sociales, con directores, maestros y alumnado que den seguridad. Si es necesario se hacen trampas con los empadronamientos, para sacar al hijo la mayor parte del tiempo posible del entorno que le tocó, especialmente si en él existen muchos emigrantes. En casa, a los hijos se les escucha, nunca se les debe contradecir de forma severa, sino buscar el convencimiento, salvando que con ello no se distorsione su naciente personalidad, ni se incida en contra de sus manifestadas inclinaciones vocacionales. Si tienen un conflicto fuera del hogar, en todo caso se les ha de defender para evitarles sentimientos de indefensión. Si el hijo manifiesta quejas de su maestro a éste se le ha de  pedir cumplidas explicaciones y si las que diera no fueran convincentes se le cambia de colegio. Si sus progenitores emplean muchas horas en sus ocupaciones laborales, se contrata a otra persona para que les atienda, al tiempo que los progenitores van  cultivando y acumulando sentimientos de culpa por no estar más tiempo con ellos, lo que se suple con regalos y gran tolerancia a los  caprichos de los infantes. Los  hijos son los reyes de la casa, si son más de uno, serán más los reyes. Cuando llegan a adolescentes los padres deben adolecer por ellos, ya se sabe que en esos momentos las criaturas están modulando su genio, su carácter y su personalidad, cualquier corrección, ya no digamos castigo, puede malograr su destino, torcer sus inclinaciones personales, generarles complejos o traumas que malogren su juventud. SI insultan a sus padres y exigen mejores condiciones de vida, sus progenitores han de incrementar sus esfuerzos económicos y de tolerancia, puesto que ellos no pidieron venir al mundo y consecuentemente exigen el estricto cumplimiento a sus derechos. Se le ha de llevar en coche a sus fiestas y a recogerlos de madrugada, puesto que no tienen edad para tener carnet de conducir y caminar por las calles entraña un peligro. Luego ellos deben decidir con libertad la carrera universitaria y a la universidad que han de ir, generalmente en correspondencia a la elegida por los amigos que los progenitores han ido seleccionando desde la infancia, los que se adecúan en comportamiento, estilo de vida y seguridad. Acabada la carrera tienen derecho y exigen un puesto de trabajo adecuado a su formación: títulos, master y dominio de idiomas extranjeros. Naturalmente ha de estar bien remunerado, y cerca del domicilio puesto que si está distanciado, -siempre que tenga buen sueldo- se la de comprar un coche adecuado a sus pretensiones  y plaza de aparcamiento, no se trata que ande dando vueltas por las calles para dejarlo. Lo que perciban de salario es para ellos, para eso trabajan. Su habitación ha de ser remodelada, puesto que lo que se adecuó para la adolescencia resulta insuficiente, si es varón debe poder traer a su novia o novio a dormir con él, si es mujer lo mismo, podrá traer a su novio o novia a dormir con ella.  Y a partir de aquí comienzan las frustraciones, no tienen tolerancia a padecerlas porque no han tenido ninguna antes. Comienzan a descubrir un entorno que no conocían, el primer reproche para los padres, ¡qué mundo nos habéis dejado!, ¿el régimen del 78?  No hay suficientes puestos de trabajo para los cuales se prepararon, hay mucha gente que compite con ellos, y la competencia es la regla del juego fundamental para evitar el empobrecimiento. Hay mucha gente distinta, con otras culturas, con más tolerancia a la frustración, porque en ésta y a pesar de ésta han sobrevivido. Mucha gente que estaba ahí pero los nuestros no la veían, para eso sus padre se habían esforzado, para que esos no le molestaran. ¿Y  esos qué pintan aquí?  Nos roban el trabajo, no tienen clase, son unos brutos, demasiados de ellos  son delincuentes o terroristas, tramposos, se aprovechan de las ayudas sociales y el gobierno les trata mejores que a nosotros, ¿para qué estudiamos? Y encima no podemos hablar, si decimos las verdades nos tratan de racistas. Los que están aquí nos quitan el trabajo y los que están en sus países también, porque nuestra empresas se van a allí a fabricar porque ellos trabajan un montón de horas por una miseria, así nuestra empresas traen la producción a aquí y la venden a cuatro duros destrozando a las empresas nuestras que se quedaron, que no pueden competir por los bajos precios y tienen que cerrar. Tenemos que independizarnos de todo esto. ¡Nos están robando, pagamos más impuestos que nadie!.  Todos los políticos son unos mierdas; ¡que vengan otros! Y entonces llegó Trump y mandó a parar. América para los americanos, haremos un gran muro para protegernos, lo de la ecología es un cuento chino, si no produces en América, te podré aranceles cuando vengas a vender a aquí lo que has fabricado fuera. América primero, y volverá a ser la más grande. Y viene Le Pen, Francia primero, la Unión Europea nos roba. Y, Italia primero, la Unión Europea nos roba. Y, Escocia fuera del Reino Unido, que nos roba. Y, el Reino Unido primero, fuera de la Unión Europea que nos roba. Nos roban. Catalunya para los catalanes, que España nos roba, ¡queremos referéndum para ser libres!, ¡queremos más democracia contra las constituciones antidemocráticas! “. Los ricos han triunfado otra vez, enfrentando para su gloria, a los empobrecidos con los pobres. “Los sueños de la razón producen monstruos”, la frase es de Francisco de Goya, con la que tituló en 1799 el grabado nº 43  de los Caprichos. Nuestros sueños de la razón están produciendo trumpistas de distinto pelaje y con diversos nombres, pero con idénticos propósitos, estos no son de derecha ni de izquierda, son los monstruos que hemos parido con nuestros sueños individuales excluyentes. Para combatir lo que nos pasa, un viejo feo, mal vestido, mal viviente, y mal hablado, allá en Uruguay ha intentado introducir la idea del panhumanismo, que las personas pensemos como especie humana y no como abanderados nacionales. Parece que algunos muchos le ha escuchado, no se sabe si por que les llama la atención su singular estilo de vida, o por el contenido de su mensaje. Cierto que no pudo convencer ni a sus políticos domésticos allegados a su gobierno, pero ahí, seguramente ahí, se encontraría el alivio ante el trumpismo reinante.  Alivio que solo puede llegar mirando a los otros como nuestros, con el justo reparto entre los humanos, de oportunidades, de riquezas y de  pobrezas, de frustraciones y de éxitos, lo que implica que unos deberemos adecuarnos a vivir con más austeridad y mayor conciencia sobre el origen de los males,  para que los desheredados de la tierra tan solo puedan vivir. La alternativa es ponerles puertas y diques a los océanos, y confiar con ello, que los “otros” no nos asalten, y si lo hacen, nuestros ricos nos darán las armas y las banderas para que nos matemos mientras engordamos las cuentas de resultados de sus transnacionales. Fácil no es.

Barcelona a 25 de enero del 2017. RRCH.

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