viernes, 7 de mayo de 2021

Iglesias y su final.

 

    La creación de Podemos como una formación política de izquierda renovadora que tomó el pulso del movimiento social del 15M fue una buena idea, y también la participación inicial de Pablo Iglesias. El factor que ha desarticulado a esta formación fue la actitud del Sr. Iglesias inmediatamente después de un inicio prometedor. Esa actitud puede que no tenga una relación directa con las ideas, sino con una personalidad narcisista, exhibicionista y prepotente que se creyó una estrella, que poco a poco de manera constante y sostenida fue apartando a las personas que le habían encumbrado y que a su juicio y el de muchos, eran mejores que él.   

       Posiblemente el primer error que cometió la formación Podemos fue poner la foto de iglesias en la papeleta de las primeras elecciones que participó, puesto que esto al Sr. Iglesias le pudo hacer creer que era un icono, todos los demás errores ya los cometió él directamente.

       El siguiente error y posiblemente el más importante, con el que comenzó a desdibujar la imagen que se había creado, fue la compra del chalé, error en el que perseveró obligando a la formación Podemos a que se lo tragara a través de una suerte de referéndum de aprobación del que creyó salir airoso, pero que en verdad produjo un destrozo en el alma de las personas que la componían y en las de quienes le votaban.

       Las explicaciones que ante tal actitud dio Iglesias, sobre que se había metido en una hipoteca de 30 años, que se la pagaba él, que pensaba en su familia y que tenía derecho, fueron las propias de una persona neoliberal, totalmente contrarias a las que se esperaban de él y de la ideología que se le suponía. Pasó abruptamente de fotografiarse en una vivienda humilde de un barrio al que decía pertenecer, a una casa aislada en otro lugar con piscina y amplio jardín, con lo que se alejó voluntariamente para su comodidad y la de su familia del entorno que antes decía defender y al que con dicha acción mostró su desprecio.

       De su discurso combativo a lo que él denominó “régimen del 78” del cual derivó la Constitución más estable, posible y democrática de España en toda su historia, y para cuya consecución varias generaciones de españoles sufrieron cárcel, persecución e innumerables privaciones, pasó el Sr. Iglesias a ir a sus posteriores discursos con la misma Constitución en la mano como si fuera la Biblia.

       Iglesias denostando al internacionalismo como fundamento esencial de la izquierda, se posicionó en favor de un referéndum segregacionista propiciado por el separatismo catalán en pro de una patria propia, y luego comenzó a hablar de Patria refiriéndose a España. Fue vicepresidente de gobierno de España, pero jamás planteo una reforma de la Constitución que antes consideraba peyorativamente como obra del “régimen del 78”. Se llenó la boca en contra de la corrupción atribuyéndola a los demás, pero no propuso la inclusión del delito de enriquecimiento ilícito en el Código Penal. Hizo tratos o negocios particulares junto al Sr. Monedero con la Venezuela de Chávez que le tapó la boca para criticar a Maduro y a sus vergonzantes bravuconadas. Se mostró amigo de los okupas, de los vandálicos defensores de la república catalana que quemaban las calles, las terrazas de los bares y cortaban las autopistas, y defensor de los supuestos trovadores populares que en pro de la libertad de expresión amenazaban matar a la gente con nombre y apellidos al tiempo que reivindicaban las actuaciones de los etarras. Pero se dolió enormemente cuando recibió de otros, unas balas en un sobre, olvidando que pocos años antes socialistas y populares las recibían en su nuca explosionadas desde las pistolas de cobardes con ínfulas de liberadores, que para él no eran fascistas. Y su acción política la acabó centrando en afirmar a gritos que los que no aceptaban sus postulados eran, esos sí, todos fascistas.

       Iglesias, seguramente a su pesar, ha sido el mayor estimulante para el crecimiento de la derecha y la ultraderecha de Vox. Él como político ha resultado un fraude que deja huella y daba miedo, aunque se le deba agradecer y se le agradece, que haya dicho que se retira, y como quedan personas valiosas de su entorno presente y pasado, como Yolanda Díaz, Mónica García e Iñigo Errejón, esperemos que se mantenga fuera.

 

 

Barcelona a 7 de mayo 2021. RRCh

 

 

miércoles, 28 de abril de 2021

“Cordón sanitario”: ¿a quién y para qué?

 

El concepto de “cordón sanitario” que la autodenominada izquierda política de hoy está defendiendo para aislar a la derecha extrema o regular, ya por su nomenclatura parece dirigirse a combatir a una infección patógena que pone en riesgo a la salud pública, y posiblemente la extrema derecha sí que amenaza al menos la salud mental y la voluntad de las personas, además de la paz social. Ahora bien, si a las muchas personas que ya infectó las aislamos sin ocuparnos en eliminar el agente patógeno responsable de tal dolencia para tratar de remediar el deterioro, ya de entrada dejamos a aquellos a merced de su infortunio, y si el virus se escapa de allí tendremos una pandemia similar o peor que la del Covid-19.

        La diferencia sustancial entre un cordón sanitario por motivos de salud pública en sentido estricto con un cordón sanitario político está en que el primero se produce al margen de la voluntad de los infectados, y el segundo precisamente es por la voluntad y convencimiento de los votantes, y a estos, si además queremos seguir siendo demócratas, será difícil de acordonarlos, especialmente si no se dejan.

        Pero es peor, en el supuesto que eso del cordón sanitario político fuera una buena idea, se tendría que atender a qué grupo político se le tendría que aplicar y en base a qué razones, y además saber a quién designamos como aplicador o juzgador de males.

        En la campaña electoral para las elecciones a la Comunidad Autónoma de Madrid que se dirimirá en las elecciones de la semana que viene, parece que la cosa ya se ha resuelto de la forma más nefasta posible. Así con la consigna “comunismo o libertad”, la derecha ha señalado al comunismo como infección a combatir atribuyéndose el vocablo libertar para ellos como bien a preservar, y en contraposición la izquierda opone la consigan “fascismo o democracia”, con lo que señalan que el fascismo es el mal que se ha de erradicar y los demócratas son solo ellos. Por tanto. ya tenemos dos cordones sanitarios que intenta acorralar unos a una parte de los electores, y los otros a la otra parte, y al parecer ya no queda ninguna otra parte fuera de los dos cordones.  Si esto es así, y ganan “los de la libertad”, “los de la democracia” se le tendrán que envainar y viceversa aquellos si vencen estos últimos. Pero, lo que tendría que ser seguramente no será porque los líderes de cada “acordonamiento” se han cerrado en un bucle emocional de tintes fascistoides al margen de las ideas, en el que su pretensión se circunscribe pura y exclusivamente en impedir que los ciudadanos voten al contrario desechando cualquier inversión de energía para ganar el voto para sí en base a sus propuestas.

        No hay propuestas que contradigan las propuestas de los contrarios si es que tienen alguna, simplemente se trata de demonizar al opositor (más bien, enemigo) para que la ciudadanía no les vote. Y siguiendo la consigna, los que voten por “la libertad” no tendrán ni idea ni le importará a qué libertad están votando, y los que voten por “la democracia” tampoco sabrán ni le importará a qué democracia apoyan.  Consecuentemente los “cordones sanitarios” se está convirtiendo en lo que era previsible para cualquiera que primero piense y luego haga fuerza: en un enfrentamiento de bloques antipolíticos (fascistoides todos en sus métodos), porque estos "políticos" intentan hacer fuerza ante de pensar. Y tiene toda la pinta que la izquierda se estrelle y se estreche, y si esto sucede el mayor mérito se lo llevará el Sr. Iglesias por su destacada preminencia en el griterío hueco con ínfulas de superioridad moral con lo que ha arrastrado al resto de la izquierda, y en consecuencias se ha convertido en el mayor baluarte para los fines de la ultraderecha. 

Barcelona a 28 de abril 2021.- RRCh

viernes, 23 de abril de 2021

La culpa es de los pobres

 

Nunca he creído que los españoles sean racistas, al contrario, creo que ha sido la población europea -si se compara con otras-, que más se ha integrado en diversos entornos étnicos en todos los países a los que llegaron antes y después del descubrimiento para Europa de las Américas, y siempre y cuando se atiendan a los criterios de humanismo de cada época.

          Otra cosa distinta es la aporofobia (desprecio y/o miedo a las personas pobres o desfavorecidas), y en España hay más de tres millones y medio de extranjeros no comunitarios, de los cuales son pobres en un porcentaje muy superior al de pobres autóctonos.

          Históricamente en todo el mundo a la derecha los pobres le han incomodado tanto como a la izquierda le incomoda la pobreza. Y no es lo mismo combatir a los pobres que luchar contra la pobreza, aunque daría para mucho debatir sobre con qué efectividad la izquierda ha librado o libra tal batalla.

          La derecha parte de la premisa que los pobres son pobres porque quieren serlo, porque no se esfuerzan en prosperar y que además pagan pocos impuestos, son muy caros de mantener para conseguir que se estén quietos, y para colmo tienen derecho al voto. Esto último es lo que más le molesta a la derecha: que los pobres voten. Si los pobres con documento nacional de identidad no tuvieran derecho al voto, la derecha sería claramente combativa con los pobres sin más distingos, excepto naturalmente cuando les son imprescindibles como carne de explotación o carne de cañón para defender la “patria”. Si ahora solo les atribuyen las culpas a los inmigrantes pobres extranjeros es por eso. La derecha asumiendo como mal menor parecer racistas tienen que salvar a los pobres con derecho a voto enfrentándolos con los pobres sin DNI, a fin de conseguir que los pobres autóctonos le voten por la patria.

          Es evidente que, si el porcentaje de pobres entre los inmigrantes no comunitarios en relación con la población total de España es mucho mayor que el porcentaje de pobres autóctonos, paralelamente y por ello, el porcentaje de delincuencia en inmigrantes es mayor que el de autóctonos. Y ello no porque sean negros, amarillo o blancos, católicos, protestantes, ateos o musulmanes, sino por ser pobres y de otras patrias.

           La pobreza humana tiene eso, es difícil que un pobre sabiendo que cerca hay comida, techo o abrigo, pueda reprimir el ruido de sus tripas y la desesperanza solo por saber que el remedio es ajeno. La ajenidad y los derechos negados a un pobre vencido en sus anhelos, suele convertirle en bruto, en el supuesto que el embrutecimiento no le venga de origen por herencia de un desmedido caudal de injusticia, desprecio, ignorancia y soledad. Y ello le impulsará una y otra vez a romper las puertas al campo, las alambradas de las playas y el simbolismo banderil.

          Así las cosas, para la derecha a los pobres autóctonos mejor ignorarlos o encandilarles con espejismos patrioteros, y consecuentemente enredarles para que le atribuyan la responsabilidad de su infortunio a los pobres sin DNI, y la izquierda para combatir la pobreza debería centrarse en la redistribución de la riqueza y no necesariamente tranquilizarles con subvenciones, sino creando la infraestructura y las circunstancias necesaria que les propicien formación y herramientas, y lugar dónde usarlas.

          No creo que la extrema derecha española sea racista, atribuirle tal característica es un recurso tan fácil como inútil, ellos simplemente son patriotas que defienden a la “gente de bien”, entre los cuales no están los pobres de España y cuando les adulan emocionalmente es por la frustración de no poder suprimirles el derecho al voto y solo relegarles como reserva imprescindible al sacrificio; si fueran racistas no hubiera puesto en sus listas como número uno en Cataluña a un negro (odontólogo).

          El cruce de improperios que se hacen nuestros representantes políticos para nuestro deleite cuando enfocan la cuestión, no parece que vaya a mejorar la actitud y disposición de los inmigrantes de fuera de la Unión Europea si no les tratamos como personas de forma eficiente cuando están aquí, o para que no tengan que huir de sus hogares reduzcamos nuestras ansias de beneficios en las patrias de ellos sosteniendo sátrapas de barriga fría.

Barcelona a 23 de abril 2021. RRCh.

lunes, 22 de marzo de 2021

Pandemia covid-19 y sus secuelas.

 

Seguramente nunca sabremos a ciencia cierta cómo se generó el virus, dónde, y porqué caminos se propagó, y tampoco a corto plazo conoceremos qué consecuencias en la salud de las personas producirán las distintas vacunas que se están utilizando para hacer frente a la cosa.

          Como estamos en un mundo globalizado en el que creemos tener derecho a conocer inmediatamente todos los detalles, no solo de lo que es, sino también de lo que será, puesto que en ello se sustenta nuestra seguridad, y la seguridad la hemos situado por encima de todos los bienes y además la exigimos. Tales ansias de conocer el futuro sin margen de error, nos impulsa a la especulación sobre lo desconocido, y surgen multitud de teorías de conspiración. Toda teoría conspirativa, se me antoja que, se habría de sustentar al menos en tres principios: razonabilidad, probabilidad y verosimilitud. Pero, así como que todos tenemos un culo, hemos de tener también una teoría, sea razonable o no, probable o no, verosímil o simplemente una idiotez. Las teorías sobre lo no sabido se han convertido en un derecho fundamental, un derecho humano más, que naturalmente se ha de respetar, cómo lo hacemos con los terraplanistas: personas que en su legitimidad teorizante humana aseguran que el globo terráqueo no es un globo sino un disco redondo y plano. Y si sobre la redondez de la tierra caben teorías revisionistas, ¡qué no iba a pasar con el covid!. Y así, es probable que la inventaran los chinos, aunque no se entiende muy bien para qué iban a querer matar a millones de personas si realmente lo que quieren es que vivan para producir allí y que les compren sus productos fuera, y menos se entiende que ninguna superpotencia de las habidas estuvieran en el ajo y ya dispusiera de la vacuna para aprovechar los réditos de su creación, o sin estarlo no se hubieran puesto como una moto contra China para de paso cerrarle el camino a la competencia económica que le está haciendo al mundo occidental. También podría ser al revés, que el mundo occidental creara el Covid en China para diezmar la población china y su economía, y se les escapó antes de tener preparado el antídoto o lo propagaran a propósito en pro de la cuenta de resultados, aunque también es raro que los chinos no hayan protestado o aún no se hayan dado cuenta. Aunque la teoría conspirativa que está teniendo más éxito es aquella que dice que fue un invento de los laboratorios farmacéuticos que al unísono se ha puesto de acuerdo para jodernos a todos y de paso meternos un artilugio maligno que nos controle a fin de dominarnos como marionetas. Y esta no parece muy verosímil puesto que ya existe internet como propagación de la idiotez por los millones de teóricos que la contagian adrede con reenvíos constantes. No se entiende entonces cómo tales laboratorios iban a invertir en un invento que ya existe, y aunque no se inventara con tal finalidad ya el hemos encontrado el truquillo para autocontrolarnos en el ahorro de energía cerebral.

           Faltaría entonces para concretar un poco, una teoría sobre cómo y para qué se iban a ocupar en manejarnos y cual sería la porquería que nos meterán con la vacuna.  Aunque parecería que la esencia de las teorías conspirativas se encuentra en el juego político que nos brinda y mediante la cual le atribuimos la responsabilidad de lo que nos pasa por el Covid a los representantes políticos que tenemos, y siempre que los tales nos caigan mal serán unos asesinos, si no caen bien cualquier burrada de los nuestros nos parece sublime por salvadores. De paso, y consustancial con lo anterior, abonamos nuestros sentimientos identitarios: la patria y los ataques de los otros; la raza y los ataques de los otros; el género y los ataques de los otros; la identidad sexual y el ataque de los otros, y el ecologismo y al ataque de los otros.

          Pero bueno, de momento nos vacunaremos todos no vaya a ser que sea una pandemia generada por un virus con autodeterminación identitaria, nos quedemos sin dosis y vayan todas para los otros.

Barcelona a 22 de marzo del 2021. RRCh

jueves, 18 de febrero de 2021

Libertad de expresión

 

    Hasta que no reformemos la Constitución, si es que existen razones para hacerlo, alguien las esgrime y propone un texto sustitutivo, respecto a la libertad de expresión, dice literalmente el Art. 20

1. Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

c) A la libertad de cátedra.

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La Ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

3. La Ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.

4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial”.

Como es de ver, los límites a la libertad de expresión están en respetar los derecho reconocidos en al Título I de la misma Constitución, en el que se incluyen el derecho a la dignidad y el respeto de los derecho a los demás (10), el derecho de los extranjeros (13), el derecho a la igualdad ante la ley (14), el derecho a la vida y a la integridad física y moral (15), el derecho a la libertad ideológica, religiosa y de culto (16), el derecho a la seguridad (17), derecho al honor, intimidad y propia imagen (18), el derecho a la libre circulación en el territorio nacional y de entrar y salir de él (19), derecho a manifestarse pacíficamente (21), el derecho a asociarse (22), el derecho a participar en los asuntos públicos (23), el derecho a la tutela judicial efectiva (24), el derecho a la educación y libertad de enseñanza (27), etc, etc.  De ello parece deducirse que la libertad de expresión debe parase y ser reprimida en el preciso momento que se enfrenta a los otros derechos de los demás y que el Art.20 de la Constitución señala.

       Cosa distinta será valorar si tal necesaria represión y sus consecuentes reprimendas se han de instrumentar a través del Código Penal mediante penas privativas de libertad o se ha de hacer mediante otras leyes y con otras consecuencias sancionadoras. Es muy posible que las penas de cárcel para los infractores no sea la mejor forma de reprimirles, aunque seguramente vamos a tener que pensarlo cuando las palabras se utilizan como arma letal, y según de la boca de quién salga, a cuántos oídos llegue y a cuántas cabezas envenenan. Expresiones que se han publicado como las siguientes: "¡Merece que explote el coche de Patxi López!", "No me da pena tu tiro en la nuca, pepero. Me da pena el que muere en una patera. No me da pena tu tiro en la nuca, socialisto","Que alguien clave un piolet en la cabeza de José Bono", "Pena de muerte ya a las Infantas patéticas, por gastarse nuestra pasta en operaciones de estética"; "Jorge Campos merece una bomba de destrucción nuclear”,“ Llegaremos a la nuez de tu cuello, cabrón, encontrándonos en el palacio del Borbón, kalashnikov", “Quiero transmitir a los españoles un mensaje de esperanza, ETA es una gran nación" o “Nuestros enemigos son los judíos”, igual sí que requiere un tiempo de cárcel o algún tipo de internamiento en centro especializado en la cura de la indecencia. Aunque hay que valorar que las reprimendas de estos idiotas no les convierta en mártires por parte de violentas minorías amplias de idiotas, que además consigan que el idiota condenado acabe viviendo de las idioteces expresadas y su reiteración se convierta en su único medio de vida.

       Como los límites de la libertad de expresión ya están en la Constitución hasta que la cambiemos, tendremos que atinar al establecer la forma de reprimirla cuando se salten los límites, que sea para todos iguales, digan lo que digan, pretendan lo que pretendan y sean de ultraizquierda o de ultraderecha. Atendiendo a que la gran basa del populismo hoy por hoy se halla en la capacidad y el éxito que han demostrado tener en prostituir el lenguaje subvirtiendo los conceptos, que en base a la economía circular van reciclando estupendamente las mayores bajezas intelectuales de forma y manera que se retroalimentan los extremos de izquierda a derecha a fin de socavar los fundamentos esenciales de las democracias. Cualquier comparación es válida o no lo es en absoluto, dependiendo de quién las haga, y naturalmente su hacedor se autoproclama garante de esa democracia que con sus idioteces debilita.

       Si resulta que desde las instituciones del Estado las personas que las encarnan instan y promueven quebrantar la Constitución que les posibilitó tal posición representativa, se entiende como un acto de ejercicio democrático dimanante de la legitimidad y soberanía que les otorgaron sus votantes, con lo que para éstos el apoyo popular de sus adeptos -excluyendo los que están en contra aunque sean mayoría-,  estará por encima de la propia Constitución que debería ser el marco superior jerárquico de toda la legalidad vigente. Los que defienden esa legitimidad o superioridad moral por encima de la legalidad, no opinan lo mismo aunque se haya hecho o se expresen cosas similares y con idéntica finalidad si lo ejecuta, dice o respalda Trump, Echenique, Abascal, Puigdemont, Iglesias, Torra o una chica de camisa azul.

       De momento los textos para corregir tales anormalidades no están, nos mantenemos ocupados para romper lo existente sin noticias de cómo se repondrá el solar baldío acabado el derribo.

 Barcelona a 18 de febrero 2021. RRCh

jueves, 7 de enero de 2021

POPULISMO

 Al parecer el populismo no es un compendio de ideas políticas dirigidas a la transformación social con la coherencia, razonabilidad y posibilismo que se le debería suponer, consecuentemente no es de izquierda o de derechas. No obstante, atendiendo al éxito que van recogiendo habría que admitir que tanto los que se confiesan de izquierdas como los que lo hacen como de derechas, no son ni una cosa ni la otra, puesto que ambas facciones se han apuntado al fanatismo que se revela como la acepción más ajustada del populismo.

          El fanatismo no tiene el menor interés en convencer a nadie mediante la exposición de sus razones sustentas en hechos objetivos y contrastables, sino que renunciando al más elemental sentido crítico pretende imponer por los medios que sean sus decisiones como las únicas válidas e imprescindibles, al tiempo que prodigan con los más groseros insultos a sus oponentes, que a su vez ellos les responden con idéntico arsenal.

          La libertad de expresión, concepto que es (o debería ser) la esencia de los sistemas  democráticos, lo hemos prostituido de tal manera que sirve igual para un roto que para un descocido, de forma que un supuesto “artista” puede recitar versos y soflamas incitando públicamente  a matar  a un político o a policías y no merece castigo porque ejerce su libertad de expresión, y los que niegan que esto sea así, siendo militares retirados, alegan el mismo derecho para ellos cuando afirman que se han de fusilar a millones de personas de su amada patria, y los que están en contra de tales fusilamientos piden la actuación de la justicia, pero si por otros hechos presuntamente delictivos la misma justicia actúa contra ellos es porque está corrompida. Rodear una Consejería o un Parlamento para intentar impedir lo que se está decidiendo dentro, intentando entrar y si se frustra impedir que salgan los que hubieran en el interior, es un acto de libertad de expresión y  de ejercicio democrático de derechos,  pero no lo será si los que intentan impedir una decisión con igual método son los de la facción contraria, en este caso no será otra cosa que un acto de extremismo antidemocrático, según sean unos u otros, los actores serán fascistas o comunistas. Las dos facciones aman al pueblo y a la patria, pero si el pueblo de la patria en elecciones no les da la razón, no admiten perder y buscan dentro de ese pueblo patrio a los responsables de su “falsa” derrota, que naturalmente nunca serán ellos mismos.

          Cuando se ataca al sistema, término que hace años se usa en tono peyorativo para definir al enemigo, realmente se apunta al sistema democrático, que sin ninguna duda tiene sus debilidades, incompetencias y corrupciones, pero quienes le atacan en ningún momento exponen qué sistema proponen como mejor sustituto, o qué medidas consideran idóneas para corregir el sistema que tenemos, sencillamente parecen abocarse a su destrucción sin ofertar otra alternativa.  Frases como nos robaron las elecciones, España nos roba, no entregaré la Casa Blanca, el cielo se toma por asalto, acabemos con la casta, hagamos un muro que pagarán los mexicanos, no pasarán, acabaremos con el régimen del 78 o con este gobierno ilegítimo social-comunista; todas son frases cortas fáciles de asumir emocionalmente sin necesidad de pensarlas, efectivas precisamente si no se piensan, y que en todo caso van dirigidas al enemigo, ignorando adrede que se refieren a sus conciudadanos. Buenos o no, pero conciudadanos, que en la cúspide del “sistema” tienen como regla de convivencia una Constitución. No se trata de comparar la capacidad destructiva que tenga el Sr. Trump con la de otros predicadores más menudos, pero si son comparables los mensajes y las finalidades de derribo que denotan; la descarada ausencia de cualquier idea constructiva. Pero lo más curioso es que cuando las cosas se ponen tremendas los unos y los otros siempre van a buscar en la Constitución un asidero del cual colgarse y en ese momento se olvidan del régimen que combaten, posiblemente porque no han sido capaces de construir una alternativa que merezca ser defendida proclamando sus virtudes.

          Las redes sociales si fueran bien utilizadas serían un instrumento maravilloso, pero tienen el anonimato como defecto sustancial, y se podría reducir convirtiéndolo de pago a bajo coste, por ejemplo, un céntimo por mensaje o reenvío en tuiter, wasap y demás redes. Si se tuviera que pagar se dirían menos tonterías reduciendo el número de idiotas, y además pagando se acaba el anonimato porque se podría saber el titular de la cuenta bancaria por la que se verificara el pago, e incluso sería estupendo que tales pagos revirtieran en los medios periodísticos en proporción a su número de seguidores.

Barcelona a 7 de enero del 2021. RRCh.

jueves, 24 de diciembre de 2020

NAVIDAD

 

Desde gurí y hasta que fui muchachón tuve fe en que Cristo era hijo de Dios, y que éste con su magnanimidad, sentido de la justicia y teniendo el oficio de perdonar, nos protegía de todos los males.

           Es posible que la fe mía no fuera tan sólida como me parecía entonces, y que realmente el entorno de la Iglesia de Isla Mala me proporcionó un ámbito de libertad de pensamiento y reflexión, que la dictadura miliquera de allá, en Uruguay, nos negaba a todos, incluyendo a los que nunca se dieron cuenta o sencillamente la libertad les daba miedo.

           Y acabé sintiéndome agnóstico, que es algo así como la incapacidad de concebir la idea sobre la existencia de un ser o ente superior que todo lo puede, aunque no es menos cierto que tengo fe aún, que algún día me convenza de que he estado equivocado y que Dios es un hecho cierto.  El no tener una creencia sólida en que existe un Más Allá gestionado por un Ser Supremo que compense eternamente las maldades del mundo, en cierta medida sustenta un sentimiento de orfandad latente, especialmente porque impide tener a alguien a quién hacerle reproches y pedirle explicaciones por haber permitido y seguir permitiendo tantas injusticias y sufrimientos a buenas personas.

          Pero lo de Cristo es distinto, independientemente de quien lo haya engendrado, puesto que al parecer hoy en el mundo hay más de seiscientos cincuenta millones de personas que le siguen, en algunas enseñanzas (no en todas), y es extraordinario que ello se haya mantenido por más de dos mil años.  No está claro si nació en la noche del veinticuatro de diciembre del año cero o del uno, ni si existía ese año que seguramente tenia otro número y el mes se llamaba de otra manera, pero es lo que menos importa; lo que sí es significativo es que sus padres- biológicos o el varón solo de adopción-, eran pobres, y la criatura desde gurí y hasta que los que ostentaban el poder lo clavaron en unos palos cruzados para que se secara al sol y fuera escarmiento de sus seguidores, solo tuvo la palabra. Y, joder, que algunas de sus ideas hayan perdurado dos mil años es algo excepcional. Cosa distinta es la valoración que merecen los gestores de sus palabras o de la hipocresía en que se vanaglorian alguno de sus fieles más emperifollados. Es más que probable que Cristo cimentó el cristianismo entre el pobrerío, que siempre ha sido mayoritario en números que los poderosos, y de ahí arrancó su éxito. Y además él se mantuvo pobre – estado que el pobre común no suele tener como aspiración vital-, e intentó, o consiguió, que su doctrina -inspirada en la no violencia-, enriqueciera la mente de los que no tenía más que privaciones y sufrimientos.

          Especialmente esta Navidad no va a ser de muchas alegrías, hemos perdido a muchos, y a algunos cercanos de mucha valía, pero igual es buena cosa recordar a un gurí chiquito que nació en un pesebre de animales rodeado de bosta y desolación, parido sin ninguna duda por una mujer,  sin partera ni epidural, y desde que se hizo mozo y hasta que le mataron siendo joven, solo tuvo la palabra y con ella se enfrentó a la injusticia de los mandones de barriga fría, y ni matándolo consiguieron parar el tránsito de su mensaje, que salido de su garganta con conceptos sencillos e integradores, dos mil años después ilumina a tantos.

           Y lo deberíamos celebrar, máxime si lo contrastamos con el barullo y el embrutecimiento de la raza de víboras que siguen intentando invadir el templo de todos para convertirlo en cueva de ladrones y rufianes.    

Barcelona a 24 de diciembre del 2020. RRCh