miércoles, 25 de mayo de 2016

EL MATE


 

Ha de ser amargo, claro. Cualquier sustancia edulcorante que se le añada debería ser considerado un crimen contra su dignidad; la del mate. Si alguien tiene interés en conocer todos los efectos benéficos para la salud, para saberlo no tiene más que meterse en internet y allí se lo cuentan. El mate es cosa buena, y lo sería aunque dijeran que mata, que no es el caso. No cualquier atorrante sabe sebar un mate como se merece, y sebar se escribe con ese, ya que no se trata de cebar chanchos para carnear. Primero se ha de tener un porongo y curarlo con yerba vieja para que se chumbe, y con una cuchara rascarle bien el hollejo que se halle dentro para que quede lisito en su interior. Luego se le mete yerba hasta más de la mitad, se le clava la bombilla y se le añade un chorro de agua fría, se deja un ratito y después agua hirviendo. Tiene que estar hirviendo y conservarse así de caliente. El mate frio ofende a cualquiera por ser una falta de respeto. El que comienza en el hábito de matear seguro que al principio se quema la lengua, normal; y pasa por pretender tragar sin cerrar los labios. Ese, además, en el primer mate pone cara de cursiento, por lo amargo. Pero ha de ser amargo como hiel, y sino que tome coca-cola. El mate no es para cualquiera, muy pocos están llamados a su deleite porque requiere una especial disposición y alguna otra condición. Primero se ha de conseguir tiempo, una hora más o menos, que incluso se puede restar del sueño o del ahorro en boludeces varias; segundo, uno se ha de concentrar, tanto si está en compañía como si se está solo. Si hay rueda de materos, se habla, pero no cuando se toma el mate, en ese momento solo se ha de escuchar e ir redondeando el añadido o la réplica; se toma hasta que ronque, y no se mueve la bombilla, eso es tarea exclusiva del sebador. El sebador tiene que estar atento, llevando la rueda en parejo de izquierda a derecha, echarle agua hasta medio centímetro antes del borde, e impedir que se lave. Dar mate lavado es muestra de desprecio o carencia de ánimo, y peor aún si se da chorreado. En cuanto empieza a flojear el sabor se ha de cambiarle la yerba, o al menos darle una ensillada. No es para cualquiera. El tomar mate con hábito vital es filosofía pura. Y no es fácil hallar compañía con un mínimo de oficio o intención para compartir la liturgia de matear. Uno se ordena las ideas, deshecha las que no sirven, cultiva las más salvables y mientras tanto va atendiendo a sus cavilaciones. Tomando mate uno se escucha, y no es poco, hasta puede ser que por no darnos momentos para escucharnos a nosotros mismos vamos haciendo una cagada tras otra. Como el mate no es para cualquiera no ha entrado en el circuito de la globalización, y al ser filosofía pura, como ésta es agente peligroso en tanto que posibilita la tarea de pensar, y como es sabido no hay nada más subversivo que algo que propicie el uso de las entendederas propias. Para la mayoría, como es natural, siempre será más preciadas las infusiones en bolsitas y las ideas enlatadas; y más aún si vienen importadas con leyendas en inglés.
Barcelona a 25 de Mayo del 2016.-

P.D. Conocí casi bien un pago llamado ISLA MALA, que algún letrado que no tomaba mate, para borrarle lo auténtico le mudó el nombre encajándole el de 25 de Mayo. Cosas que pasan.  RRCH.

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