viernes, 4 de mayo de 2018

LA CUESTIÓN IDENTITARIA


Posiblemente las controversias identitarias tienen su causa en una suerte de defensa grupal contra la globalización, aunque sus consecuencias no parecen benéficas en cuanto se está convirtiendo en un separatismo globalizado sustentado en el victimismo. Y así, los homosexuales sintiéndose víctimas de una mayoría heterosexual se separan del resto para supuestamente defenderse de una mayoría hostil que siempre les ha humillado, creando para ellos una subcultura específica con símbolos exclusivos y excluyentes. Las mujeres se organizan contra un supuesto patriarcado creado exclusivamente por los hombres para someterlas, y de lo que ellas se han de defender puesto que solo ellas pueden comprender el sufrimiento padecido desde el inicio de los tiempos. Los inmigrantes se han de organizar como tales para combatir la resistencia de los autóctonos y estos contra aquellos para no ser invadidos. Los negros lo mismo para defenderse de los blancos y los blancos contra los negros para no ser superados en número. Los catalanes y los vascos para sobrevivir ante el aplastamiento que los españoles siempre han pretendido. Los españoles se han de unir para defenderse del adoctrinamiento antiespañol de los separatistas separándose de ellos o al menos neutralizarles. El mundo occidental cristiano se ha de organizar para combatir la invasión de los musulmanes que tratan de subvertir la cultura democrática. Los musulmanes se han de defender de la corrupción moral que los occidentales intentan inocularles para acabar con su cultura. Cualquier cosa que diga un heterosexual en referencia a los homosexuales tenga el contenido que tenga ha de ser rechazado, puesto que un heterosexual es incapaz de entender y menos defender la los homosexuales. Cualquier cosa que diga un autóctono sobre la emigración tenga el contenido que tenga, nunca puede ser en defensa de éstos, puesto que al no ser inmigrante no lo puede entender. Los inmigrantes vienen a robar lo que los autóctonos tienen.  Diga lo que diga un español sobre vascos o catalanes ha de ser rechazado por un catalán o un vasco, dado que al no serlo no puede entender ni el sentimiento, ni la historia represiva padecida por culpa de los españoles. A la recíproca lo mismo, ningún catalán ni vasco puede entender cuán ingratos y desagradecidos han sido éstos ante los españoles. Las mujeres no pueden contar con los hombres dado que éstos están contaminados hasta el tuétano del machismo ancestral. A la recíproca tampoco, puesto que las mujeres son histéricas por naturaleza y siempre han vivido de los hombres. Los jueces no pueden dictar sentencias que se aparten del veredicto popular que previamente al juicio ya fue dictado y si lo hacen es por padecer problemas singulares incapacitantes. La libertad de expresión es absoluta mientras no se ofenda a nadie, y habiendo tantos grupos separados y enfrentados siempre hay uno dispuesto a ofenderse por ser víctima. El victimismo se ha convertido en un común denominador, todos somos víctimas de alguien, porque todos tratan de violar nuestros derechos; y no hay derecho. Todos nosotros como víctimas que somos tenemos derecho a crear nuestro relato de lo víctimas que somos de los victimarios. Y tenemos que defender nuestros derechos identitarios, hombre contra mujeres, mujeres contra hombres, homosexuales contra homosexuales y viceversa. Occidentales contra Orientales y viceversas. Catalanes contra españoles y viceversa. Emigrantes contra autóctonos y autóctonos contra emigrantes. Negros contra blancos y blancos contra negros. Patrias contra patrias, banderas contra banderas, símbolos contra símbolos. Los otros no cumplen sus obligaciones pisoteando nuestros derechos. Hay que defender a las víctimas, pero no está claro quien queda para hacerlo, puesto que todos somos víctimas en la globalización del victimismo.  

Barcelona a 4 de abril del 2018. RRCh

lunes, 16 de abril de 2018

CIFUENTES, y los estudios.


 

       La Sra. Cifuentes es peor que los otros políticos de todos los colores que simulan tener estudios que no tienen; porque ella tuvo capacidad de decisión o de influencia en la decisión de la universidad expedidora del título. En una sociedad democrática todos los ciudadanos tienen derecho a votar y ser votados. No existe ni puede existir la obligación de poseer una titulación universitaria para poder ser representante político, ya sea diputado, senador, presidente del ejecutivo, ministro, o cualquier otro cargo. Si existiera tal exigencia se impediría el acceso a la representación política a un porcentaje importante de ciudadanos, tal vez a la mayoría. El que pretenda conquistar la aprobación de los votantes, ha de disponer de un programa de actuación que a juicio de sus seguidores sea deseable, coherente y viable, y que la persona que se presente como propulsora de tal cometido se gane la confianza de los electores. El hecho de ser ingeniero, abogado, registrador de la propiedad, médico, notario, historiador o científico no añade nada que no pueda aportar un electricista, un albañil, un peón metalúrgico o un obrero del campo. El destino y bienestar de un país no se resuelve haciendo un puente, un pleito, anotando un título de propiedad, otorgando una escritura, curando enfermos, contando historias o haciendo el mapa del genoma humano; ni cableando un edificio, ni levantando paredes, ni perfilando hierros, ni vareando olivos. Todo ello es importante para la actividad de cada cual y para el bien de todos, pero no necesariamente para dirigir una nación o parte de ella. Siendo todo ello bastante evidente, en cambio está visto que los políticos actuales prefieren mentir diciendo que tienen la licenciatura de arquitectura o estudios para ello, en lugar de decir que son albañiles estupendos; tener estudios de agropecuaria en lugar de decir que son buenos recolectores de aceitunas; prefieren poner que son ingenieros a buenos electricista. Desde la perspectiva de los políticos de derecha hasta se comprenden, ellos vienen de la nobleza, de ser, condes, duques o marqueses, y/o de la alta burguesía que le sustituyó o con la que se integraron. Desde siempre ellos fueron los dueños del bastón de mando y los de ahora quieren aparentar más o menos lo mismo, aunque no tengan pedigrí, y más aún si lo tienen. Que los de izquierda vayan por el mismo camino de simular lo que no tienen ya es más lastimoso, dado que se supone que sus finalidades es conseguir que tengan los que no tienen y lo tengan de verdad. Que mientan en el curriculum es de una menesterosidad moral intolerable, el resultado de la ausencia absoluta de dignidad. En ese baile de las vanidades de a poco nos están haciendo creer que cualquier idiota que hable inglés y tenga uno o varios masters es más idóneo para el manejo de la cosa pública que otro que solo sea honrado e inteligente. A los certificados de títulos le estamos dando más más valor que al conocimiento, por eso estos gilipollas mienten y al ser pillados se quedan con el culo al aire desprovistos del decoro simulado.  Lo peor es que existan universidades que se signifiquen por expedir patentes de corsos a cambio de ser alimentados de sopa boba a cuenta del erario. Los ilustres …

 

   Barcelona a 16 de abril del 2018. RRCh.

miércoles, 11 de abril de 2018

LA ADICCIÓN A LA IMPUNIDAD


El sentimiento de impunidad que corroe las entrañas de algunas personas, casi todos políticos y casi todos de derecha (aunque no todos en este último supuesto), parece tener efectos adictivos, engancha. La cocaína como droga ampliadora de la conciencia atribuye a su consumidor unas aparentes mayores facultades o un aparente mayor rendimiento de aquellas que tiene; el sentimiento de impunidad hace más o menos lo mismo, amplia la proyección exterior de la autoestima del poseedor de dicho sentimiento, aunque él en su fuero interno por más escondido que lo tenga sabe que es una mierda, pero los demás no. Como toda droga ampliadora de la conciencia sentirse impune proporciona un placer, y como tal se intenta conservar y si es posible acrecentarlo. La cocaína como el sentimiento de impunidad, tienen una alto margen de tolerancias en el organismo humano, que los va integrando como elementos sustanciales y necesarios para su regular funcionamiento, de forma que se ha de ir subiendo la dosis para mantener la euforia y el placer, si no se incrementa la ingesta se ha de mantener la acostumbrada para estar normal, lo cual ya no hace gracia, y se sube. Claro, a medida que se aumenta el consumo se incrementa el coste que se ha de invertir para sostenerla, y cuando los ingresos legales propios no llegan a sufragar el precio que el mantenimiento del vicio requiere, se ha de acudir a otros fondos, que generalmente ni son legales ni propios. La adicción a la impunidad requiere de un entorno solidario con el consumidor. Ese escenario suele hallarse generalmente entorno al reparto de dinero público. Lo que es de todos no es de nadie, y aquí se pilla y con esto se tapan bocas, orejas y ojos. La crisis económica ha sido una excelente desgracia, dado que la escasez de dinero para tapar ha conseguido, al menos, que los adictos al sentimiento de impunidad comiencen a padecer el síndrome de abstinencia. Este síndrome es jodido, puesto que, se le echa lo que pide para apaciguarlo, o se ha de ingresar en clínica de desintoxicación. Para ingresar en esos centros especializados lo que se hace más cuesta arriba para el adicto es, que tiene que reconocer la adicción, de lo contrario no hay cura: doctor soy corrupta y me quiero curar, no hice el master, tengo el título que es bueno, pero no fui y no sé ni de qué iba la cosa esa. La culpa no es mía, es de la Universidad que me lo dio así nomás; fíjese doctor que ni me pidieron que fuera a clase, ni que hiciera trabajos, ni tampoco esa cosa que llaman TFM o cómo coño se diga; me han utilizado doctor; se han aprovechado de mi cargo, y ahora yo necesito todo eso y más de eso. Me siento gilipollas doctor, sin master llegué a presidenta de la Comunidad de Madrid, nadie me pidió el título y ahora que tengo título he de esconderme y hasta podría ser que me tenga que mandar a mudar. Esto es una desgracia. Ahora cuando le pregunten al presi por mi en lugar de llamarme Cristina Cifuentes seré esa persona por la cual usted se interesa. Ahí está el problema de la adicción, nunca se puede decir de esta agua no beberé ni este cura no es mi padre. Quizás se habría de crear una Secretaría de Estado contra el sentimiento de impunidad o un Gabinete de Crisis, lo jodido es conseguir integrantes no adictos o desintoxicados; y no solo se han  evitar a los masterinómanos. ¿?

Barcelona a 11 de abril del 2018. RRCh

lunes, 9 de abril de 2018

LA EURO ORDEN DE ARRESTO


El uso indiscriminado de la manipulación como único instrumento político para sobrevivir en el oficio, o mejor dicho para percibir los emolumentos que del puesto se derivan, aunque el oficio no se ejerza, está contaminando de tal forma la vida pública que la hace irrespirable, por el resultado de una manipulación institucionalizada para que cada cual entienda lo que quiera entender, dejando al margen cualquier atisbo que se aproxime a la verdad. Puigdemont fue capturado en Alemania mientras huía de la justicia española, y no por sus ideas política sino por intentar imponerlas quebrantando la Constitución, el Estatuto de autonomía de Cataluña, las resoluciones del Tribunal Constitucional, y haber instrumentalizado a parte de la ciudadanía catalana para que contra la legalidad vigente intentaran imponer sus ideas. Y ello no triunfó, de haberlo hecho significaría que hoy en una parte de España no regiría la Constitución española ni sería parte del Estado. La justicia española activó la euro-orden de arresto contra Puigdemont y otros, que huyeron al día siguiente de haber proclamado la república catalana de forma real o simbólica. Un tribunal de un lander alemán -similar a un Tribunal Superior de Justicia de una comunidad autonómica española-, entendió que la descripción que sobre la violencia desarrollada por el separatismo liderado por Puigdemont para imponerse, no era suficiente para encajar en el tipo penal alemán que describe el delito de alta traición, y concluyó que no era extraditable por el delito de rebelión que describe el código penal español, y posiblemente tampoco por el delito de malversación de caudales público, y acordó la puesta en libertad de Puigdemont, obligándole a que se mantenga dentro de Alemania. La manipulación comienza cuando se dice que la justicia europea le ha dado la razón a Puigdemont y que la  justicia española ha sido derrotada. Ya de entrada decir que la justicia alemana es más europea que la española no parece corresponderse a la verdad. Será el resultado de la justicia europea cuando tal resolución emane del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), cosa que no ha sucedido. Y si la justicia española plantea la cuestión al TJUE y éste entiende que los tribunales o jueces de cualquier estado miembro de la Unión Europea que reciba una petición de euro-orden de arresto puede entrar en el fondo de la cuestión, aceptando o rechazando los fundamentos fácticos  que el juez requirente expone, entonces sí que habrá actuado la justicia europea, y  se habrá de aceptar al menos hasta su reforma; en tal caso resultará que la euro-orden de arresto no es un mecanismo de colaboración entre iguales sino una suerte de doble enjuiciamiento, en el que el juez o tribunal que acepta o rechaza la entrega del requerido puede dictar sentencia absolutoria sobre el fondo sin necesidad de hacer juicio y sin necesidad que el juicio se haya celebrado en el Estado requirente.  Y si esto fuera así, la justicia española tendría la posibilidad, si no la obligación, de desactivar la euro-orden para que Puigdemont y los otros huidos permanezca fuera, de forma que solo puedan entrar a España para responder por todos los delitos de los que se les acusa, o no entren.  De momento no parece que ningún Estado del conjunto de la unión, tengan atribuidas potestades tutelares sobre la justicia española ni sobre ningún otro Estado que no sea el propio.
Barcelona a 9 de abril del 2018, RRCh

miércoles, 28 de marzo de 2018

LA VUELTA DE PUIGDEMONT


Si resulta que el delito de alta traición que prevé el Código Penal alemán exige la existencia de violencia o de la amenaza a ejercerla para separar una parte del territorio nacional, y el delito de rebelión del Código penal español exige que los autores se alzaren violenta y públicamente para idénticos cometidos, parece evidente que los dos preceptos son equiparables. El auto de procesamiento contra Puigdemont y otros, ya hace constar que el alzamiento violento y público se pudo producir según los indicios racionales de criminalidad que el juez instructor del Tribunal Supremos señala y por eso les procesa. Otra cosa será si tal requisito necesario para la condena por el delito de rebelión resulte acreditado a juicio de los magistrados que en su día le juzguen a él y a los otros, cosa que por no haber sucedido no se puede conocer. Si la cuestión sobre la entrega a España por parte de los Tribunales de Justicia alemanes se centra solo en determinar si en aquel país existe un delito homólogo al delito por el cual se pretende la entrega del Sr. Puigdemont por la justicia española, parece evidente que el Sr. Puigdemont estará de vuelta en España una vez cumplimentados los trámites de rigor. Por el contrario, si resulta que la justicia alemana entra en determinar si a juicio de ellos concurren los elementos fácticos que componen el tipo delictivo, alta traición/rebelión, entonces no se estará determinando la existencia o no de tipos penales con supuestos de hechos homólogos, sino la existencia o no de los hechos que se pretende subsumir en dicho tipo delictivo.

Barcelona a 28 de marzo del 2018.- RRCh

lunes, 26 de marzo de 2018

LA CUESTIÓN CATALANA


Es cierto que la cuestión catalana solo se puede resolver políticamente. No obstante, la mayor dificultad para la solución radica en que la problemática emocional y la acumulación de agravios, es el resultado de una creación sustentada en la concatenación de mentiras y de la manipulación social de políticos irresponsables parapetados en el sentimiento de impunidad. Con ello resulta improbable que los autores de la problemática sean parte de la solución. Ningún ciudadano español, entre los que naturalmente se hallan los de Cataluña, tienen un trato diferenciado por el lugar donde residen, ninguno tiene más o menos obligaciones por vivir en Cádiz o en Gerona: no paga más impuestos, no tiene distintos derechos constitucionales, todos están sujetos al mismo Código Penal y responden por las mismas razones. La primera mentira y la más execrable manipulación se produjo cuando se sumaron los impuestos que pagan el conjunto de ciudadanos residentes en Cataluña (incluyendo las empresas que ya se fueron), para compararlos con los que pagan el conjunto de ciudadanos y empresas de otros territorios españoles para así intentar demostrar que los catalanes pagan más y España (excluyendo Cataluña) les robaba. La manipulación es tan absoluta como si se compararan los impuestos que pagan los barceloneses y las empresas de la parte de arriba de la Diagonal con los que pagan los de la parte de abajo dividido por el número de contribuyentes. Si se hubiera hecho esto se podría decir que los barceloneses del Rabal y Nou Barri roban a los de Sarriá y Pedralbes, y haciendo tales cuentas sería cierto. Pero evidentemente esto al separatismo no le interesaba  porque se quedarían en minoría, y era preciso utilizar un pegamento que intentara aunar tales desequilibrios económicos sin necesitar efectuar redistribución de la riqueza, y entonces usaron el idioma para tal cometido. Si se podía enquistar en la conciencia social que el idioma catalán era un hecho diferenciador, cuantos más ciudadanos lo hablaran desde la infancia más distintos se sentirían, y más fácil sería hacerles sentir víctimas del arrollador idioma castellano y consecuentemente víctimas de España.  De forma que aquellos que solo se comunicaran en castellano no fuera considerados catalanes auténticos, sino más o menos emigrantes permanentes bajo sospecha. Con ello, y con el manejo del dinero público para fines particulares y partidistas consiguieron que muchos hijos de españoles venidos de otros territorios de España, para sentirse integrados con la esperanza de ser considerado de “los nuestros”, o “de los suyos” mejor dicho, fueran sintetizando el sentimiento de pertenencia junto con el de víctimas del Estado opresor español. Esta incipiente rebeldía ante el resto del Estado fue el mayor éxito de la burguesía corrupta de este lado del territorio español, y lo fue porque una parte de la izquierda y de los sindicatos, pensaron que podrían manejar la situación a su conveniencia y realmente fueron ellos los manejados, y una vez entraron en el juego no consiguen hallar la salida. Cuando el separatismo catalán con el apoyo o el silencio de la seudo izquierda habla de corrupción se refiere a la española fuera de Catalunya, no a la propia; no a la de Banca Catalana, aquella creación de Don Florenci Pujol Brugat en época de Franco (1959) con su hijo Don Jordi, el ex molt honorable que recibió la herencia de Don Florenci en Andorra; ni el caso Adigsa, ni el caso Casinos, ni el caso Pallerols, ni el caso Mercurio, ni el caso Port Vell, ni el caso Pretoria, ni el caso Palau, ni el caso ITV, ni el caso 3%, ni el caso Familia Pujol; bueno se supone que éstos robaron por la necesidad de independizarse de España. Todo esto se ha intentado tapar y en parte conseguido con el manto de la bandera catalana, que luego para hacerla algo más agresiva o contundente se le añadió un triángulo azul con una estrella blanca, a lo que la seudo izquierda pueril trató de contrarrestar o diferenciarse sustituyendo el triángulo en amarillo y la estrella en rojo. Y a partir de aquí se fue construyendo el sentimiento de impunidad amparado en el legitimismo situado por encima de la legalidad. Debían ser impunes porque tenían legitimidad para ser impunes, y si tal impunidad se le niega es porque los negacionistas no son demócratas, son españolistas que es sinónimo de anti demócratas y éstos, aunque sumen más de la mitad de los ciudadanos de Cataluña no son más que esa masa de emigrantes permanentes. Para condimentar el barullo reivindicatorio de impunidad han desfigurado la historia con absoluto descaro, señalando como que Cataluña fue independiente entre 1640 y 1652 cuando esta parte del territorio español liderado por el catalán Pau Claris se entregó en vasallaje a los borbones franceses, perdiendo el Rosellón y nombrando a Luis XIII conde de Barcelona, y luego volviendo a España; años después (1714) con similares ímpetus separatistas se entregaron a los “buenos oficios” de Inglaterra y Austria para quitar a Felipe V (borbón español) y el laureado prócer del actual separatismo, el abogado Rafael Casanovas, después de la caída de Barcelona, perdonado por Felipe V, siguió siendo abogado bajos las leyes borbónicas más de 20 años.  En esta última oleada de legitimismo catalán, Artur Mas puso de entenado a Carles Puigdemont, para que le cuidara la silla calentita con los votos de la CUP. Puigdemont que antes nadie le conocía ni nadie le votó, simuló o simbolizó la declaración de la república catalana, y se mandó a mudar a Bélgica porque allí aprovechando el enredo entre flamencos y valones podría disfrutar de impunidad, al tiempo que seguía insultando al estado español de lejos para no arriesgarse. Su arraigado sentimiento de impunidad y sus delirios de grandeza le distrajo y lo cazaron en Alemania. Los fanatizados por sus diatribas -que antes capitalizaban las rajoyadas del pasado uno de octubre-, por defender al huido/capturado se hicieron pegar y pegaron a los mossos d´esquadra en defensa de la falsa república, situándose como no, en la posición de víctimas de la represión. El presidente del Parlament, Sr. Torrent, puesto a dedo para que se dejara mandar, se está creyendo el cargo, y quiere que el preso catalán en Alemania sea presidente, no se sabe si de la Comunidad Autónoma de la Cataluña dentro del Reino de España o de la República Catalana independiente, pero naturalmente exigiendo como está mandado que se le respete la impunidad, como buen legitimista con patente de corso.  Al mismo tiempo el Sr. Torrent reprende al Jefe actual de los Mossos por haber impedido que los separatistas reventaran la Delegación del Gobierno del Estado y el Consulado alemán con sus democráticas y pacíficas manifestaciones “espontáneas” atravesando contenedores de basuras, con cortes de carreteras y autopistas, y pintadas contra los no catalanes de Cataluña.

 

Barcelona a 26 de marzo del 2018.- RRCh

martes, 6 de marzo de 2018

EL SUICIDIO DEL SOCIALISMO


No parece ser verdad que haya una crisis de los partidos políticos, puesto que la derecha sabe utilizar muy bien la sustitución de un partido por otro, y de un líder gastado por otro nuevo. Y así mantienen coherentemente la defensa de los intereses de su clase. El problema lo tiene el socialismo; la socialdemocracia. En Francia, en Alemania, ayer en Italia, y posiblemente en poco tiempo en España, el socialismo, la socialdemocracia se va diluyendo, desapareciendo. Y lo peor es que no aparecen corrientes que le sustituyan en el mantenimiento de los intereses que originariamente defendía la socialdemocracia, y ello va acrecentando el número de personas que sintiéndose abandonadas por formaciones políticas que se interesen por sus necesidades solo pueden reaccionar con un voto de protesta, un voto anticapitalista, antisistema, anti-todo, de castigo. Porque cuando no hay nada que merezca ser defendido solo queda oponerse a lo que hay.

      Hoy en España, las formaciones políticas que se autodenominan socialistas, socialdemócratas o sencillamente de izquierda, están haciendo exactamente lo mismo que los votantes desnortados, sencillamente se oponen a todo lo que hay adaptándose a la incapacidad propia, asumiendo la ineptitud para proponer qué se ha de defender. No se crea nada estando en contra de todo.

      Las cuestiones que hoy están encima de la mesa, como el supuesto ataque gubernamental a la libertad de expresión se centra en defender a los que expresan insultos, desprecio, amenazas y estupideces contra los contrarios. Pero ninguno defiende cómo se ha de regular, si es que se ha de regular, asumiendo que, si no se ha de regular, si cada cual puede decir, publicar y propagar por internet todo lo que le salga de las tripas, habrá que asumir que el machismo, el racismo, la aporofobia, y todas las ideas discriminatorias se expresen con libertad.

       Lo mismo sucede con los que son políticos presos para algunos y presos políticos para otros.  Éstos serán una cosa o la otra en función de los hechos que sean considerados delitos y de la regulación que tenga la prisión provisional; pero nadie de la izquierda propone qué hechos que nos gustan no han de ser delitos y los son, y qué hechos que no nos gustan han de considerarse delitos y no lo son. Nadie de esta supuesta izquierda propone para qué delitos, para qué delincuentes, y en base a qué criterios definidos se ha de regular la prisión provisional.

      Igual pasa con las cuestiones territoriales, hay separatistas y unionistas, todos con banderitas, pero nadie de la izquierda propone cómo y de qué manera tenemos que reformar la Constitución para que se queden los que quieran quedarse y se vayan los que no quieren estar.

      Lo mismo con las pensiones, nadie de la izquierda propone cómo se han de mantener, si las cotizaciones de los que trabajan no alcanzan, ya sea porque los salarios son bajos o porque los jubilados viven más años: ¿con qué impuestos se han de soportar?, ¿qué se ha de defender? ¿Le ponemos un impuesto a los bancos? Bueno, tiremos por ahí, pero no solo porque se diga ya está. No está.

      La educación, igual, no está bien regulada, pero nadie de esa izquierda propone, publica y debate cómo se ha de solucionar; ¿qué hemos de defender para que ello sea posible? ¿De dónde se ha de sacar los fondos para atender a las becas de los que las necesiten?

      Existe desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, pero nadie propone medidas que incentiven la igualdad como podría ser de discriminación positiva a nivel fiscal, haciendo más atractiva la contratación de mujeres atendiendo que éstas son las que tienen los hijos, y queremos seguir teniéndolos. 

      La juventud tiene difícil su futuro, decimos. Pero nadie de la izquierda propone cómo solucionarlo, más allá de darles motivos para la inacción, para el entretenimiento o para que estén en contra de todo. Nada que defender.

      Si la socialdemocracia, el socialismo o la izquierda no aporta soluciones defendibles para atajar la corrupción, las discrepancias territoriales, las desigualdades, el sostenimiento de las pensiones, la educación y el futuro de los jóvenes, entonces, ¿por qué la gente les va a votar? Al parecer los partidos de izquierda solo atienden a las encuestas, y nada hacen para superarlas, se conforman con mantenerlas, y no las mantendrán porque es están suicidando.

 

Barcelona a 6 de marzo del 2018. RRCh